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[Argentinadas] Dudá, para que no te hagan creer cualquier cosa
Escribe: Raquel Baratelli
En este mundo moderno, quien no duda, puede morir en el intento de creer que las cosas son lo que parecen y que a las palabras no se las lleva el viento.
Hoy, toda duda es razonable en virtud de que todo lo que se dice y se hace es funcional a los intereses mezquinos de quien lo dice o hace.
Ahora si te dicen que la leche es blanca, hasta que no la veas, dudale; todo es tan relativo que ni en uno mismo se puede confiar, viejo.
Mucha cháchara emitida durante años por políticos sin palabra, demasiada zaraza en los medios de comunicación, tanto palabrerío inútil manipulando el entendimiento, tanta publicidad vendiendo humo, mucho garca mintiendo por doquier, abruma.
La credibilidad viene derrapando mal, año tras año, decepción tras decepción, “golpe a golpe, verso a verso”, como quien dice. Y la confianza, por estos tiempos, no goza de buena salud.

Mucha cháchara emitida durante años por políticos sin palabra, demasiada zaraza en los medios de comunicación, tanto palabrerío inútil manipulando el entendimiento, tanta publicidad vendiendo humo, mucho garca mintiendo por doquier, abruma.
Hay que estar alertas, siempre listos para corroborar hasta la hora; atentos a cotejar dichos con hechos a no compartir noticias sin citar las fuentes y evitar hablar, hasta del clima, con extraños.
Ojo con nuestros niños y las redes, con hacer nuevos contactos o anotarse en un concurso; cuidado con los adultos mayores y los cuentos del tío, atenti al tío; evitá hacerte ilusiones con promesas de campaña, no te cases ni te embarques; desconfiá de los aduladores, de los sabelotodo… no le creas ni a tu sombra, mirá.
La credibilidad viene derrapando mal, año tras año, decepción tras decepción, “golpe a golpe, verso a verso”, como quien dice. Y la confianza, por estos tiempos, no goza de buena salud.
Ojo con los billetes, medicamentos, alimentos, elementos de higiene, barbijos, ropa…todo puede estar vencido o adulterado…
¡Así no se puede, chicos!
Al final parece que la “vida siempre ha sido una mentira, una vulgar y estúpida mentira”.
Por eso, atenti, y, ante la duda, dudá.