[Argentinadas] Independencia y otros asuntos de la patria: Entre vencedores y vencidos

A ver, chicos, hablar de independencia hoy. ¡Qué difícil! En medio del mundial, entre penales, goles memorables, ídolos y camisetas; en medio de fixtures, memes y figuritas; entre cábalas y comentaristas que apelan a la poética más elemental para convertir en Epopeya cada capítulo de la selección.

Escribe: Raquel Baratelli

Cuando hablar de héroes y gestas memorables nos remite a Messi y la Scaloneta, ¿quién se acuerda de 1816? Qué patriota contemporáneo puede resistirse a buscar la figurita de Messi y olvidar la de la casita de Tucumán.

Pero dejar pasar el memorable día en que nació la patria, no recordar los momentos fundantes del país que somos y que hoy convoca al ser Argento en cada partido y en cada charla sobre los partidos del mundial, podría resultar una falta de respeto para aquellos patriotas idealistas de antaño que salieron a jugarse, literalmente la vida por la Independencia de todo un pueblo.

Aquel 9 de julio, los líderes políticos de las Provincias Unidas del Río de la Plata se pusieron la camiseta y plantaron la bandera de la Independencia por la que venían luchando desde 1810.

Partido tras partido, batalla a batalla, tiro de esquina a penal, errando algún gol y hasta recibiendo otros, pero sin patear nunca la pelota fuera de la cancha, los integrantes del plantel titular, como así también los suplentes y el cuerpo técnico de patriotas, no agacharon la cabeza.

Dale que va, siguieron adelante metiéndole el pecho a las balas y a los embates colonizadores extranjeros, hasta lograr imponerse, liberando al territorio del poder monárquico español.

No se trataba de un mundial de futbol, ni de un concurso para determinar pacíficamente quien ganaba el territorio.

Lejos de ser un simple juego de roscas políticas en un recinto, fueron años de luchas y batallas a muerte, de intelectuales, militares, gauchos y pobladores comprometidos en determinar la forma de vida dentro de su propio territorio, defendiendo los intereses y necesidades de sus compatriotas.

En fin, viejo, un colectivo bastante grande de gente defendiendo sus derechos en pos de la autodeterminación del pueblo al que pertenecían.

Y acá estamos ahora, en julio de 2026, convocados a bancar a la selección de fútbol en cada partido, a alentar para que los pibes defiendan la camiseta en la cancha, como si el honor de cada argento y el futuro de la Nación dependieran del triunfo.

Confundida, la neurona argenta anda compenetrada en la urgencia de ganarle a los contrincantes de cada grupo y con la esperanza puesta en mantenerse en el podio mundialista, mientras nuestros gobernantes cierran filas en la casita de Tucumán, declarándose más dependientes que nunca del tome y daca del poder centralista libertario y los supuestos representantes del pueblo cocinan leyes estratégicas que comprometen seriamente el futuro de la independencia de nuestra Nación.

¡Vamo, vamo, Argentina!…

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