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[Argentinadas] Invención del enemigo: Cualquier semejanza con la realidad…
Quien más quien menos, todos nos confundimos alguna vez, pero sabemos que el que no se equivoca se calla la boca. Así que podemos seguir adelante, corrigiendo o no, asumiendo las consecuencias o dando marcha atrás si es necesario.
Escribe: Raquel Baratelli
Sabemos de sobra que errar es humano. Sin embargo, si Ud. no quisiera asumir que se ha equivocado, si no pudiera vivir con la sensación de que algo no es lo que Ud. afirma que es, si su ego no puede admitirle un tropiezo y mucho menos la necesidad de retractarse, no se preocupe, siempre hay maneras de zafar.
Lo primero que tiene que hacer es reafirmarse en sus dichos y acciones hablando en difícil -trate de no tartamudear ni llenar las oraciones de muletillas-. Mire a los ojos a su interlocutor. No admita preguntas, hágalas.
Bajo ningún aspecto deje que quien le marca el equívoco formule la corrección. Desmienta a los entendidos pegando un par de gritos, insultando y desacreditándolos. Justifíquese atacando a otro. Desvíe la atención hacia otra parte.
Lo segundo, invente un enemigo a quien endilgarle todas las culpas de sus propios desaciertos y de paso, dotarlo de la calidad de sospechoso, de tener las peores intenciones.

Procure la formación de un ejército de seguidores que batallen por Ud. en todos los ámbitos, usando las mismas estrategias verbales antes dichas.
Si fueran muchas las equivocaciones que le están marcando, si su entorno empieza a ser señalado, si no encuentra consenso para todo, señale conspiraciones del enemigo en su contra.
Si fuera alguno de sus seguidores quien osara dudar de Ud., acúselo de traidor y apártelo de sus filas.
Haga mucho ruido, que los suyos griten por Ud., que defiendan su figura con argumentaciones vacías e insultos que salpiquen para todos lados.
Eleve la figura de su enemigo a “enemigo universal”, conviértalo en un aparato gigante de destrucción y muéstrese fuerte. Mientas más grande y peligroso sea el enemigo, más grande e infalible se verá Ud. mismo.
Esparza su imagen convertida en superhéroe, el efecto derrame de confianza entre sus detractores será inmediato.
Tercero. Este es el punto más importante, créase un superhéroe, convénzase de ser “el salvador” y pase lo que pase siga con lo suyo, no se le ocurra dar marcha atrás.