[Argentinadas] Invierno… ¿Cómo era?

A ver chicos, llegó la primavera y el amor… Pero… ¿En qué mes estamos? ¿Cómo era la sucesión de estaciones? ¿Qué día es hoy?

Escribe: Raquel Baratelli

Como en una peli distópica estamos pasando por un “lapsus” del clima. El tipo creyó que ya pasaron tres meses, que el invierno tenía que terminar antes de empezar, que el eje terrestre ya se inclinó para el otro lado y que por estas latitudes tenía que llegar el amor… digo el calor.

¡Tiempo loco!

Hoy por hoy ni los callos tienen tiempo de anunciar cambios de tiempo y así estamos, toda la gente enferma, los mocos y las toses a sus anchas en la oficina, la guardería y en el bar, los bronquios de asmáticos a flor de piel y las alergias de la piel también. 

En este mundo caótico en el que transcurre nuestra existencia argenta, no bastaba con las confusiones políticas de listas, precandidatos y candidatos, partidos nuevos, partidos viejos con nombres nuevos, paso, elecciones de intendente y o gobernadores, escrutinios provisorios o definitivos.

Por ahora, el invierno no nos ha obligado a abrigarnos de manera exagerada.

No era suficiente la llegada de la inteligencia artificial que pone todo bajo la lupa de la desconfianza, ni que las mandarinas criollas hayan sido reemplazadas por una especie de cítrico híbrido de cáscara pegada y sin semillas.

La confusión tenía que apoderarse también del clima, para dejarnos peor parados de lo que veníamos.

Deberemos entender de una vez y para siempre que las cosas han cambiado, la incertidumbre llegó para quedarse

Este veranito que vaya a saber a qué santo se le atribuirá, es de locos, viejo; uno que ya guardó la musculosa, jubiló las ojotas, desempolvó el gamulán, se tejió un par de sweaters y sacó a relucir las botas, termina derritiéndose al mediodía.

Gastamos en limpiar el calefactor y acondicionar los burletes de las puertas, para dejar el piloto y prender el ventilador; ya entramos los malvones y tapamos la Santa Rita a la espera de las bajas temperaturas y heladas propias del momento, previsores como nunca con tanto pronóstico de clima, sin embargo, no hay previsión que valga.

Hay días que parecen primaverales, casi de verano, en pleno junio y julio.

Deberemos entender de una vez y para siempre que las cosas han cambiado, la incertidumbre llegó para quedarse y el cambio climático nos obligará a desaprender lo que nos enseñaron en la escuela sobre las cuatro estaciones y las regiones geográficas.

Así es la cosa chicos, el amor puede tocar a nuestra puerta en cualquier momento del año y no hay frío que dure tres meses.   

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