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[Argentinadas] La cultura de lo pasajero: ¿vivimos solamente para “pasar”?
Escribe: Raquel Baratelli
La cultura del consumo, practicada en el mundo a partir de mediados del siglo veinte, nos ha llevado, hoy, a pensar que todo tiene un tiempo de caducidad, nada se repara, si algo se rompe se tira y se reemplaza, se compra nuevo y listo.
Parece que, en las últimas décadas, con el boom de los electrodomésticos y la aparición de tantos artefactos de uso cotidiano, de la mano de la explosión de la publicidad, experimentamos la necesidad de tener todo nuevo; la idea generalizada de que lo viejo era mejor ya fue.
Hoy en día no vemos las horas de que se rompa la tele, el microondas o la heladera para correr a comprar, en cómodas cuotas, el modelo más nuevo del mercado.
Esta cultura, cada vez más sometida al márquetin también nos ha convencido de que el celular debe ser necesariamente de última generación para que nos sea útil, ya sea para quien lo necesita por trabajo como para los niños que lo tienen como entretenimiento.
Con el correr de los años, estimulando tantas necesidades materiales, vamos alimentando una disconformidad extrema, que nos lleva a ser cada vez más dependientes de la novedad.

Con el correr de los años, estimulando tantas necesidades materiales, vamos alimentando una disconformidad extrema, que nos lleva a ser cada vez más dependientes de la novedad
Peligrosamente esta actitud facilista y consumista se ha trasladado también a la apreciación del propio cuerpo e incluso está repercutiendo en las relaciones humanas.
Si la gravedad de la edad se nota en las gomas femeninas o en los glúteos masculinos, se hacen nuevos.
Si la pareja se pone vieja y un poco averiada, se desecha y se adquiere una nueva.
Si el hijo no resulta como uno pensaba, se lo deja a un lado o se le compra todo lo que pida para que no “joda”; los amigos virtuales son lo mejor…
Compartir es más fácil sin mucho compromiso, si te cansan se pueden borrar, no aceptar y hasta hacer todos contactos nuevos.
El trabajo, el estudio, el compromiso, la ética, la vocación, el respeto y el amor, todo es pasajero.
Parafraseando a Machado, en la cultura de lo pasajero “todo pasa y nada queda”.
Y, hoy más que nunca parece que” lo nuestro es solamente es pasar”.