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[Argentinadas] Trámites: Los insufribles personajes de ambos lados del mostrador
Escribe: Raquel Baratelli
Dentro del vertiginoso mundo de los llamados Entes (sean bancos u oficinas, públicos o privados) donde los ciudadanos debemos acudir para tramitar (documentos, facturas atrasadas, etc.) es de cajón encontrarse, de este o del otro lado del mostrador, con varios “entes” personales para quienes Ud. debe estar preparado.
Haciendo la cola, delante o detrás suyo, difícilmente se salvará del “ente quejoso”, quien a toda costa buscará un aliado entre sus filas que secunde su frase típica “pero ¡qué barbaridad!”. La que repetirá a cada paso, procure no mirarlo o será el aliado que el tipo necesita y no permitirá que se le escape.
El inquieto “ente repetidor de los “T”, quien contagiará al resto del grupo de la cola su impaciencia, cosa que suele derivar en la tensión general de la cola.

El típico” ente inseguro” que le preguntará a cada uno de sus integrantes “esta es la cola para pagar o para preguntar”, haciéndolos dudar a más de uno que dejará su puesto para preguntar.
O tal vez tenga la suerte de encontrarse con el “ente te cuento mi vida” quien intentará un acercamiento con alguna frase sobre el clima o algo parecido. Si Ud. llegara a sonreírle, caerá en sus garras y terminará enterándose de la vida y obra del susodicho, quien de esa manera se ahorrará la terapia de la semana.
Del otro lado del mostrador, en las filas enemigas, la de los empleados de la repartición, invariablemente aparecerán varios personajes…
Del otro lado del mostrador, en las filas enemigas, la de los empleados de la repartición, invariablemente aparecerá la típica “mulatona” pintada como para una fiesta, quien con cara de “me tienen harta “se dignará a contestar lo que le pregunten, siempre dejando al cliente más desorientado que antes.
O puede ser atendido por “yo soy nuevo” que nada sabe y traslada la pregunta a cualquiera de sus compañeros demorando más aún la atención.
Probablemente se tope con “mi cielo” quien muy dulcemente lo tratará como si Ud. fuera un idiota caído del catre.

Estos encuentros, entre otros, pueden ocurrir siempre y cuando no le toque llegar al Ente en medio de una asamblea de los empleados, para eso sí que deberá estar prevenido cosa de no entrar en cólera.
Y bueno, la burocracia de la vida evolucionada a la que tarde o temprano se llega, requiere de toda nuestra paciencia y colaboración.
Sepa que siempre está a disposición el libro de quejas, sea civilizado.