Caminito, mucho más que una calle y una canción

Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

Historia de la calle

Una tarde de 1928 Raúl González Tuñón (1) alcanzó a oír música ejecutada con mucha alegría, cuando paseaba por una calle de París y al llegar se encontró con un improvisado conjunto compuesto por acordeón, bajo y violín, interpretando el tango “Caminito”, con la cantora que pronunciaba la letra en muy buen español, mientras que el público hacía su mejor esfuerzo para reproducir el estribillo… ¡Desde que se fue nunca más volvió, seguiré sus pasos, Caminito, adiós!

Escucharlo así, tan lejos de su patria, le recordó que se había estrenado sin pena ni gloria en Buenos Aires en 1926, por lo que no le causó ninguna sensación especial, siendo él uno de los tantos que necesitaron un tiempo para encontrarle el gusto a una canción que después se convertiría en una obra principal del repertorio tanguero y que encierra dos historias de amor, de esas que carecen de final feliz.

Antiguo paso del ferrocarril, actual Caminito.

Historia de amor

La primera parte de esta historia nos dice que el mendocino Gabino Coria Peñaloza (2), que vivía en La Paz (La Rioja) su pueblo natal, a los 22 años, en 1903, padeció el abrupto final de un romance con María, una profesora de música, ya que la familia de la joven desaprobó la relación y la envió a Olta, en la misma provincia.

Muy triste por la pérdida, Coria Peñaloza escribió unas estrofas que tituló “Caminito, un poema de amor” que comenzaba… “Caminito bordeado de trébol y juncos en flor” evocando aquel sendero riojano, que conducía a la localidad adonde estaba ahora María, que le traía gratos y pasionales recuerdos. El tiempo cicatrizó las heridas y el poema fue a parar a alguna caja o carpeta.

Festival infantil en Caminito.

En la Boca

La segunda parte de la historia de amor transcurrió en la Boca, cuando un joven, vecino del barrio, Juan de Dios Filiberto (3), músico y mecánico, empleado en la “Compañía Naviera Mianovich SA”, solía tomar por la curva de un ramal ferroviario por donde pasaba un tren de carga de la empresa del Ferrocarril Buenos Aires a Ensenada.

Luego, tomaba por la Vuelta de Rocha y Casa Amarilla, que era el camino más corto para ir al trabajo y que, además, tenía un condimento especial: una chica se asomaba a una ventana y las miradas se cruzaban lo poco que la timidez de ambos lo permitía.

Postal típica del barrio de La Boca.

Siguiendo la cronología de la historia, en 1920, Benito Quinquela Martín, pintor y uno de los vecinos destacados del barrio, insistió y consiguió que Coria Peñaloza y Juan de Dios Filiberto se conocieran y la relación fue fructífera, ya que a partir de ese momento formaron una dupla que aportó a la producción musical de aquellos tiempos.

Respecto del tramo en curva por donde pasaba el tren, en 1921, surgieron los primeros reclamos de los habitantes, pidiendo que las vías fueran alejadas de sus casas, logrando que unos años después ese ramal fuera levantado, convirtiéndose en potrero, basural y tierra de nadie… y una vez más, los vecinos se volvieron a preocupar por ese espacio, ya que la situación les afectaba el barrio.

La canción

En uno de los tantos encuentros de Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza, esta vez en el año 1925 y en un bar del centro, en la esquina de Corrientes y Florida, el boquense le tarareó una melodía que había creado luego de pasar por el sendero vecino a la Vuelta de Rocha, al recordar a aquella vecinita que se asomaba a la ventana.

Entonces, le pidió a Coria que escribiera la letra de lo que él había tarareado hacía unos minutos. Gabino cumplió y escribió la letra, pero la perdió, ni idea de dónde podía estar ese escrito.

Ante el sostenido reclamo de Filiberto, que se encontraba muy interesado en darle forma a la canción, Gabino buscó y buscó en su archivo y encontró el borrador de aquel poema escrito 20 años atrás y así nació el tango “Caminito”, que había escuchado García Tuñón en París.

Cuando se nacionalizaron los ferrocarriles en 1947/48, el Ministerio de Transportes procedió a vender las tierras que ya no usaba ni necesitaba. Entonces el vecino Aníbal Cárrega, perteneciente a una familia que llevaba más de 100 años viviendo en ese barrio, tuvo la iniciativa de convertir esa callecita en un sitio en el que se pudieran reunir todos los vecinos.

Quinquela Martin recibe un diploma en reconocimiento.

Ese caminito

Aníbal convocó a Quinquela Martín y juntos se pusieron al frente de la cruzada cuyo objetivo era transformar el sendero marginal en un espacio artístico y el primero en sumarse para concretar el proyecto fue el director y escenógrafo Cecilio Madanes, quien a fines de 1957 montó allí el “Teatro Caminito”, y así vemos que el paisaje ya se había apropiado de la palabra “Tango”. De allí en más los vecinos, ahora, disponían de un privilegiado palco en las funciones al aire libre.

El 10 de enero de 1958 se llevó a cabo la función consagratoria, a la que concurrieron el presidente de facto de la Nación, general Pedro E. Aramburu, el vicepresidente almirante I. Rojas, ministros, embajadores, además de Quinquela Martín, Filiberto y Cárraga y, entre otros, los artistas Duilio Marzio, Amelia Bence, Mirtha Legrand, Narciso Ibáñez Menta, Yamandú di Paulo, Beatriz Bonnet, Jorge Luz, Nathán Pinzón y Violeta Anter.

Esa función le dio el espaldarazo final al proyecto, ya que después de 10 años de gestión, el trámite tomó impulso y el 28 de julio de 1959 el terreno fue transferido a la órbita de la ciudad y el domingo 18 de octubre se realizó el acto de inauguración oficial, que se inició a las 18 horas, cuando la Banda Municipal dirigida por Domingo Calabró interpretó el Himno Nacional Argentino. Esa tarde, en la Vuelta de Rocha, no cabía un alfiler, los Bomberos Voluntarios formaron luciendo su uniforme de gala azul con detalles dorados.

Habló el intendente municipal, arquitecto Hernán Giralt, felicitando a Filiberto, Quinquela, Madanes y Cárrega que se encontraban en el palco, mientras Gabino Coria Peñaloza observaba a un costado de la tarima.

La fiesta continuó con abrazos, felicitaciones mutuas, fuegos artificiales y la banda de Juan de Dios Filiberto interpretó varios tangos, entre ellos Clavel del Aire y por supuesto Caminito cantado por “Tita” Merello, en una noche inolvidable para la historia de La Boca.

En síntesis, la calle Caminito fue un ramal ferroviario, luego potrero y basural, hoy un símbolo de Buenos Aires y uno de los principales destinos turísticos de la ciudad.

Fuente: Periodista Daniel Balmaceda para el diario La Nación del 8 de marzo de 2021.

  • 29/03/1905-Buenos Aires-14/8/1974 –Poeta, escritor y periodista.
  • 19/02/1881-La Paz-La Rioja-31/10/1975-Chilecito-La Rioja-Descendiente del “Chacho” Peñaloza por línea materna-Autor de la letra del tango “Caminito”
  • Autor de la música del tango “Caminito” y, además, entre otros de La Cartita, El último mate, El Ramito y la zamba La Tacuarita.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *