La Secretaría de Transporte de la Provincia de Córdoba informa...Leer más
Este sábado 13 de diciembre, de 9:30 a 13:30 horas,...Leer más
Desde la Secretaría de Gestión de Riesgo del Ministerio de...Leer más
Se llevó a cabo un nuevo operativo interfuerzas en diversos...Leer más
En el marco del Plan Estratégico dispuesto por el Ministerio...Leer más
Se llevó a cabo el acto de entrega de certificados...Leer más
[Capítulo 3] Fraude, elecciones y un conflicto político que tuvo como protagonistas a personalidades de Villa María
Las elecciones municipales de Villa María en septiembre de 1910 estuvieron marcadas por la sospecha de fraude. El conflicto político y periodístico villamariense escaló hasta el gobierno provincial y provocó decisiones que multiplicaron sus efectos e interesaron a los diarios porteños. Bienvenidos a la tercera parte.
Escribe: Dr. Adrián Romero
En 1910, cuando ocurrió el conflicto político y periodístico en Villa María, la provincia de Córdoba estaba gobernada por Félix Tomás Garzón y Manuel Vidal Peña, pero conviene precisar que también aquí el clima político estaba enrarecido.
La fórmula Garzón – Vidal Peña era la expresión, no muy armoniosa, de la Unión Provincial, el núcleo político liderado por el presidente Figueroa Alcorta y enfrentado a quien los precedió en la gobernación: José Ortiz y Herrera.
Precisamente Figueroa Alcorta, en 1909, había intervenido la provincia de Córdoba interrumpiendo el gobierno de Ortiz y Herrera, un roquista, para colocar a Mardoqueo Molina, su familiar.
Fue una marca distintiva del conservadurismo cordobés la expresión regular de conflictos que se dirimían por conducciones personales y estableciendo acuerdos coyunturales, incluso con radicales que querían participar de elecciones.
La gradual desintegración del Partido Autonomista Nacional, iniciada desde fines del siglo XIX, había ido habilitando líneas internas cuyos nombres marcan esta particularidad: roquismo, juarismo, figeroismo, carcanismo y un largo etcétera.
Además, no había un origen partidario común entre el gobernador Garzón, conservador clerical con pasado juarista, y el vicegobernador Vidal Peña, médico, docente universitario y vinculado con los revolucionarios radicales villamarienses de 1905.
La tensión entre ambos se comprende al considerar que la fórmula quedó así integrada porque los seguidores de Vidal Peña habían amenazado con romper la Unión Provincial.


Un sumario para saber qué pasó
Vidal Peña envió a Villa María, el 6 de octubre de 1910, a un comisionado para realizar un sumario y así conocer cómo había sido la detención de Ramiro Alfaro, si de verdad llevaba armas, si había sido incomunicado más tiempo del permitido y si se le quería imponer una multa que no correspondiera.
El sumario elaborado en Villa María por Pedro Funes Lastra implicó recabar testimonio entre los efectivos policiales que participaron en la detención de Alfaro.
Una curiosidad: esos testimonios fueron tomados en presencia del jefe político Bruno Ceballos. Esa coacción fue denunciada por Ramiro Alfaro en un telegrama que envió a La Voz del Interior, de manera que actuó como periodista preso y como periodista corresponsal de su propio proceso. Alfaro cerró el texto informando: “Sigo recibiendo comunicaciones del periodismo nacional y las visitas no me dan un momento de reposo”.
Funes Lastra regresó a Córdoba el 7 de octubre de 1910 con el sumario ya concluido. Lo remitió al Fiscal de Gobierno, Eufrasio Loza, encargado de elaborar un dictamen y elevarlo a las autoridades de la provincia para decidir.
Mientras tanto, en Villa María y en medio de un clima enrarecido por las denuncias de fraude, asumieron el 10 de octubre de 1910 el intendente Manuel Reyno y los concejales Clodomiro Ceballos, Bernardo Soto, Manuel Rodríguez Fernández, Abel A. Martínez, Pedro Lagos y Carlos T. Ponce.

Abusos comprobados: castigo para Bruno Ceballos y libertad para Ramiro Alfaro
Finalmente, fue recién el 11 de octubre de 1910 que se publicaron algunos alcances del dictamen filtrados por la prensa que, si bien no tuvo acceso al documento oficial, sí pudo conocer detalles. Los diarios Los Principios y La Voz del Interior coincidieron en señalar que el dictamen aseguraba que:
Las autoridades del Departamento Tercero Abajo, es decir Bruno Ceballos y su policía, habían cometido graves abusos en la detención del periodista Ramiro Alfaro. Que correspondía en consecuencia la exoneración de las autoridades culpables o en su defecto que se las suspenda. Ordenaba también el envío de estos antecedentes a la Justicia Provincial y ordenar la inmediata libertad de Ramiro Alfaro.
Por el contrario, el diario Justicia, vinculado con el ministro José del Viso, no informó nada del dictamen. Se limitó a publicar en tapa de ese 11 de octubre de 1910 un rumor sobre un posible brindis en la redacción de Los Principios por la inminente renuncia o expulsión de del Viso. En el mismo segmento calificó de “periodista rural y político idem” a Ramiro Alfaro y José María Altamira.

Destitución del ministro de gobierno
Al día siguiente, 12 de octubre de 1910, el asunto Villa María pareció tener alguna resolución en las muchas facetas que ofrecía. Precisamente, el conjunto de títulos de La Voz del Interior en la edición de ese día así lo muestra. Son estos:
“Los sucesos político-administrativos. Resultados del affaire de Villa María. Enérgica actitud del doctor Vidal Peña. Destitución del ministro Del Viso. Las autoridades de Tercero Abajo. Culpabilidad comprobada. Decreto de exoneración. Libertad del periodista Alfaro. Información completa.”
El texto inicial asegura estar “en presencia de un caso único en la historia política de Córdoba: la salida de un ministro en circunstancias que el gobernador Vidal Peña ha hecho salir al doctor Del Viso. No queremos creer que el proceso de esta cuestión así planteada con resoluciones tan extremas se inspire, como no ha faltado quien lo insinúe, en tendencias de una política determinada, dándole el carácter de la iniciación de una lucha que ha de alcanzar graves ulterioridades con peligro para la tranquilidad política del gobierno del Dr. Garzón”.
También el diario Los Principios combinó los títulos en una columna: “El asunto de Villa María. Destitución del Ministro. Exoneración del Comisario y del Jefe Político. Los comentarios.”
Comienza la columna evaluando que “El asunto de villa María ha alcanzado las mayores proyecciones que podían esperarse o temerse”. Y agrega que el vice gobernador Vidal Peña demostraba interés en resolver rápido la libertad de Alfaro, teniendo el sumario de Funes Lastra y el informe del fiscal Loza, pero que el ministro del Viso demostraba “por el contrario, profundo desgano, e iba demorando de una hora para otra y de un día para el siguiente el estudio y la resolución.”

“El cuento de Villa María”
Coherente con el enfoque que venía trayendo, el diario Justicia desde su portada calificó el acontecimiento como “El cuento de Villa María”. Dice que el tema es explotado por una “camarilla interesada en bullanguear para provocar conflictos” que finalmente el Poder Ejecutivo decidió algo que a la opinión pública independiente causó extrañeza o estupor. “No merece mayores comentarios el asunto dada la poca o ninguna importancia que le asignamos”.
El conflicto político de Villa María, y su efecto sobre el gobierno provincial, parecían encaminarse en una dirección.
Sin embargo, el regreso a la provincia del gobernador Garzón y la intervención de la justicia provincial torció radicalmente el rumbo de los acontecimientos.
Pero, eso se contará en el capítulo N°4.