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CORONAVIRUS | Crónica de una peste anunciada: ¿subestimada o sobrevalorada?
2020 será el año en que el mundo entró en pánico, se volvió paranoico y teme por un futuro que asoma incierto. La expansión acelerada de la peste de moda causada por el coronavirus desató una crisis global de impredecibles consecuencias. Aunque aún no alcanzó el número de víctimas fatales de otras pandemias célebres en la historia, se desconoce el impacto final que tendrá.
Escribe: Germán Giacchero
Misas por televisión, la promesa de un Dios “on line” y un Papa con la plaza en soledad. Atención a clientes y contribuyentes por internet, tareas escolares por Whatsapp. Youtubers haciendo tutoriales de cómo lavarse bien las manos. Pantallas encendidas por todas partes, pero sin fútbol ni ningún otro deporte en vivo. Búsquedas del tesoro de barbijos y alcohol en gel pocos divertidas; calles desoladas, comercios con persianas bajas, guardias mínimas para casi todo, colas de consumidores en las afueras de súper y farmacias. Rituales materos destrozados y nada de vasos, besos y abrazos.
Estas son solo algunas de las postales casi apocalípticas de la cuarentena obligatoria que sacude nuestra rutina y nos obliga a cambiar de hábitos. El avance del coronavirus alrededor del planeta ha puesto en alerta a más de media humanidad y desató el pánico entre ciudadanos y gobernantes.
Más allá de las teorías conspirativas que indican que el coronavirus fue un invento de Estados Unidos para acobardar a China en su carrera por ser una nueva potencia mundial, o que es producto de un laboratorio chino, o una creación maléfica de los centros de poder para ejercitar el control de las mentes díscolas o revolucionarias y para inmovilizar las protestas en todo el planeta, la pandemia es una realidad.
Hasta
el miércoles 18 de marzo por la mañana, cuando se escribía esta nota, los
infectados sumaban 200 mil personas, más de 8 mil muertos y más de 80 mil
recuperados. Europa comenzaba a sumar más contagiados que Asia; España mantenía
un incremento diario del 18% de nuevos positivos y en Argentina los afectados
se contaban 79 casos confirmados, 4 de ellos en la provincia de Córdoba.
Pero, estos números quedarán obsoletos con el paso de las horas y luego de que
esta edición de EL REGIONAL gane la calle, con seguridad, las personas con
coronavirus se habrán multiplicado en el país y aparezcan casos positivos en
Villa María y la región.
Ya lo anticipó el secretario de Salud Municipal, Humberto Jure: en esta ciudad y en Villa Nueva, el contagio podría alcanzar al 10% de la población, unas 10 mil personas. Y este sería el panorama más alentador.
Subestimación o exageración
Un cisne negro, algo inesperado que pasó a copar la agenda pública y privada de buenas a primeras. Eso fue el coronavirus. Gobiernos y organismos internacionales subestimaron, ocultaron o tergiversaron información y datos de la enfermedad y el efecto rebote alcanzó niveles impensados. Hay una economía mundial en crisis, un sistema financiero al borde de la quiebra y una estructura de salud que necesita oxígeno para no quedar al borde del colapso si la pandemia se intensifica a un ritmo acelerado.
Desde la reacción tardía e intencionada de China para dar a conocer al resto del mundo el brote en la ciudad de Wuhan, la subestimación inicial de gobiernos europeos y de Estados Unidos y la minimización de la problemática en un primer momento por parte de la Organización Mundial de la Salud hasta este presente plagado de incertidumbre, altas dosis de paranoia y decisiones gubernamentales apresuradas pasaron solo tres meses.
De allí a la cuarentena obligada casi universal hubo un solo paso. Lo peor del caso es que ni las autoridades sanitarias ni los propios médicos y profesionales de la salud están seguros por completo de sus resultados a largo plazo. También existen dudas del impacto real de la enfermedad en la población y el sistema de salud, y de cuánto sus efectos se extenderán en el tiempo.
De la minimización inicial pareciera haberse pasado a una problemática sobrevalorada. Es la percepción de quienes califican como exagerado el arsenal de medidas tomadas, entre otros, por el gobierno argentino. La imposición de la cuarentena bajo el lema “Quedate en casa”, la caza de turistas o argentinos que volvieron de países bajo fuego viral, la invitación a denunciar la violación de aislamiento, la reducción al mínimo de todo tipo de servicios y la paralización del comercio, la educación, la industria y del sistema productivo en general asoman como postales indeseadas de los efectos colaterales de la pandemia.
Aunque suenen como medidas atinadas para disminuir la propagación de la enfermedad, se debe decir que la batería de decisiones adoptadas forma parte de un globo de ensayo del cual se desconoce el resultado final. Si servirá, en definitiva, para aplacar la famosa curva de contagios y frenar la transmisión. El gran interrogante es cuándo ocurrirá eso. Sobre todo cuando en Argentina recién se conocen los primeros casos. Y esto, parece, recién comienza.
Quizás tenga razón Michael O. Leavitt, exsecretario de Sanidad de Estados Unidos, cuando dijo hace tiempo: “Cualquier medida que se tome antes de una pandemia parecerá exagerada. Cualquier medida que se tome después parecerá insuficiente”.
Memes y rumores
La fábrica de memes y la usina de rumores no descansan en tiempos de coronavirus. Todo lo contrario. Al ritmo intensivo que impone su contagio, memes de toda clase y para todos los gustos invaden celulares y pantallas. Los nuevos grafitis virtuales marcan tendencia, pero los grandes generadores de pánicos y caos son los rumores propagados por Whatsapp y redes sociales.
Mensajes de audios atribuidos a médicos, enfermeros, personal de limpieza de hospitales y clínicas, intendentes, funcionarios políticos de toda especie, familiares o vecinos de supuestos infectados y de argentinos varados en el exterior invadieron los teléfonos celulares de miles de personas y alimentaron la psicosis.
La onda expansiva de los rumores falsos o inoportunos contribuyó así a la desinformación y a la difusión del temor. Miles de personas en Villa María y la región ya daban por cierto que entre lunes y martes de esta semana ya había un caso confirmado en el Hospital Pasteur y que se vendría lo peor. En claro contraste con las fuentes oficiales de información que negaban ese dato cocinado al calor de una realidad virtual entretejida por audios virales, la irresponsabilidad de usuarios y profesionales y el pánico escénico desatado por la pandemia.
El protocolo activado en varias ocasiones y la presencia de casos sospechosos en la ciudad podrían hacer suponer la presencia de infectados con el virus. Hasta el cierre de esta edición, nada se había confirmado. Lo que no significa que en los próximos minutos esta realidad no vaya a cambiar para siempre.
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En Argentina (
Hasta el miércoles 17 de marzo por la mañana, el gobierno nacional había confirmado 79 casos de infectados por el coronavirus. De ese total, cuatro correspondían a la provincia de Córdoba.
Hasta el momento mencionado se habían producido dos muertes. Por un lado, el 7 de marzo la de un hombre de 64 años, que estaba internado en el Hospital Argerich. Por el otro, el 13 de marzo, otro hombre de 61 años, alojado en una clínica privada de Resistencia, Chaco.
La mayoría de los casos son importados. Solo se dio contagio local en contactos estrechos entre personas.
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Otras pandemias (
A lo largo de su historia, la humanidad se vio sacudida por números pestes que provocaron millones de muertes. Mucho, pero mucho más que el coronavirus en la actualidad. Aunque resulta apresurado hacer conjeturas al respecto, cuando se desconoce el impacto final de la propagación planetaria de la enfermedad.
La pandemia más letal fue la peste negra, entre 1.347 y 1351, que provocó unos 200 millones de muertos. El brote habría comenzado en Asia Central y llegó a toda Europa, donde acabó, mínimamente, con el 30% de la población.
Le sigue la viruela que se cobró 56 millones de vidas. Desconocida en el continente americano, se dice que mató hasta el 90% de la población nativa. Vino de la mano de los conquistadores europeos en el siglo 16.
La gripe española se ubica en tercer lugar, ya que desencadenó entre 40 y 50 millones de muertes en los años 1918-1919. Fue la primera pandemia causada por el virus de la gripe, el H1N1. Se estima que infectó a 500 millones de personas en todo el mundo, alrededor del 27% de la población global. Por esas cosas de la vida, llevó el nombre “española”, pero los casos en ese país no fueron más que en otros de Europa.
En el oscuro listado también figuran el VIH-Sida, distintas variedades de gripes, el cólera, fiebre amarilla, ébola, entre otras pestes.
El coronavirus se ubicaba al 17 de marzo en el puesto 18 con los 8 mil muertos que produjo hasta ese momento, entre las 20 enfermedades más mortíferas del mundo.