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[Desde Adentro] Gustavo Bustamante: “La vieja camada de políticos no entiende que hay que renovarse”
Gustavo Bustamante (50), separado, padre de Carolina (24) y Virginia (23), se define como un emprendedor y soñador. Es radical, hace 25 años transita la política y apuesta de la mano de Rodrigo De Loredo por ser intendente de Villa María.
Entrevista: Carolina Durand
¿Dónde estudiaste?
El primario lo hice en Las Rosarinas, el secundario en los Trinitarios e hice carrera en la Cámara Internacional Juniors, la cual es una federación mundial de jóvenes líderes y emprendedores, que proporciona la oportunidad de desarrollar capacidad de liderazgo, responsabilidad social y espíritu empresarial.
¿Cuál fue tu primer trabajo?
Empecé a trabajar de joven, en la mueblería La Gioconda, en ese momento estaba en calle 9 de julio. Después estuve 2 años en el ESIL, en la panadería y asesorando emprendimientos.
En el medio de esa etapa participé en La Cámara Juniors, la escuela mundial de líderes en la que llegué a ser vicepresidente argentino y presidente en Villa María.

La institución toma jóvenes entre 18 y 40 años y los forma, pasaron presidentes muy importantes, gobernadores. Tuve la oportunidad de asistir a un congreso mundial en Curitiba, eso fue un antes y un después para mí. Y actualmente, tengo el orgullo de que, mi hija mayor, Carolina, es la vicepresidente en Villa María de la Cámara.
Aprendí muchísimo y pude transmitirlo a través de capacitaciones y seminarios, brindando las mismas herramientas que me ayudaron a mí, a generar grandes proyectos y negocios que tienen años.
¿Cómo fue tu infancia?
Vengo de una familia, humilde y trabajadora. Crecí a las afueras de la ciudad, en barrio Villa Carlitos, hoy se lo conoce como Nicolás Avellaneda. Allí viví hasta los 7 años. Después nos mudamos a pleno centro, en General Paz y Catamarca.
Tuve una linda infancia, hasta los 13, cuando mi vida cambió completamente, con la pérdida de un primo hermano con quien éramos muy unidos, teníamos proyectos de hacer muchas cosas junto de grandes y eso cambió radicalmente.
Mi papá trabajó 35 años para un servicio gastronómico y cuando renunció puso una confitería de masas finas, nosotros como familia lo apoyamos y empezamos a trabajar con él.
Era tan buen trabajador que, cuando renuncia, la gente con la que trabajaba decidió no seguir en el rubro de servicio gastronómico y le dejaron todo el equipamiento a él. Teníamos una confitería y servicio gastronómico.
Creo que después eso se mantuvo en la sangre, de hecho, abrí varias panaderías, la primera en Vélez Sarsfield en el 2001; en 2003 una empresa que se dedica al equipamiento de comercios gastronómicos, tuve fábrica de pastas, siempre emprendiendo y proyectando.
¿Cómo se llama tu perro?
Jack, es un labrador, cumplió 3 años, él es el dueño de la casa. En pandemia no se podía salir ni a la vereda. Decidí adoptarlo y al menos de esa manera salir un rato. Y terminamos siendo grandes amigos, se incorporó a la familia, pasea en auto y ahora tiene su propio sillón. Lo mimamos todo.
A la mañana me lo llevo temprano, lo dejo en uno de los negocios que tengo, en el patio, ahí las chicas lo miman, le dan de comer y lo paso a buscar al mediodía y, si no hago tiempo directamente se vuelve conmigo a la noche. Si viajo se queda en la guardería, tiene todas las ñañas.

¿Desde cuando estás en la UCR?
Hace más de 25 años. Ocupé cargos departamentales, provinciales, fui jefe de campaña en dos oportunidades de Bachicha (José Sánchez), y me postulé para intendente en el 2011, 2015 (asumí como concejal), 2019 y ahora apostamos de nuevo en este 2023.
Hace falta madurar y entender que estamos en un momento muy complejo con cambios permanentes que ocurren muy rápidos
Te postulaste varias veces para intendente. ¿En qué estuviste trabajando desde el 2019?
Con Rodrigo De Loredo pensamos hace mucho tiempo una Córdoba distinta y en cómo generar alternativas para las transformaciones que necesitamos.
La vieja camada de políticos pareciera que no entienden que hay que renovarse porque los tiempos son otros. Hace falta madurar y entender que estamos en un momento muy complejo con cambios permanentes que ocurren muy rápidos. La gente necesita que estemos en lo importante.
Miguel Olaviaga una vez me dijo “Agua que se estanca, se pudre”, y tomo esa frase porque aplica a la política y a las formas de gobernar que no van en la dirección de lo que acontece en estas circunstancias.
En Villa María conformamos un grupo de trabajo joven, que tiene una manera distinta de ver a la política, la ven como una herramienta concreta de hacer transformaciones.
Hay que reducir la burocracia del estado, dar respuestas a los vecinos con trabajo y transparencia. Es una obligación del estado la correcta administración de los recursos y políticas públicas.
¿Te gusta viajar? ¿Cuál es tu lugar favorito?
Me encanta. A cada lugar que viajo le encuentro algo para disfrutar y valorar. Uno de los lugares que conocí y quedé impactado fue con Noruega. No solo por los paisajes sino con su nivel cultural y organizacional.
¿Qué materia era la que más y menos te gustaba en el secundario?
Me gustan las matemáticas, me resultan fáciles, pero no había ninguna que me llamara mucho la atención.

¿Subiste montañas?
Sí, de chico con la escuela y de grande, en las sierras. Mi segundo lugar después de Villa María, es el Dique los Molinos.
¿Qué te gusta de Villa María?
La ciudad toda. Es un lugar privilegiado, la ubicación es estratégica con sus rutas, el río, la gente, sus negocios, y, además, en lo personal me dio todo esta ciudad. Mi familia, mis negocios, clientes que nos eligen todos los días después de 22 años, he pasado por un proceso de transformación y lo he vivido acá.
¿Día o noche?
El día, supongo que por la costumbre de la panadería de arrancar temprano cuando elaboraba producción a las 3 de la mañana. Hoy en día, cocino para amigos y cuando me voy a poner en marcha algún emprendimiento gastronómico, aprovecho, pruebo las instalaciones del equipamiento y cocino a veces, pero en mi casa prácticamente no.
¿Bizcochos o facturas?
Facturas, pero, no soy amante de los panificados, preferiría un salame.
¿Estás recorriendo los barrios? ¿Qué te dice la gente?
Hay de todo. En los barrios no se siente la presencia del estado. Un cordón cuneta debería ser lo mínimo que tendrían que tener los vecinos al igual que la luz, o el internet. Hacer obras, administrar bien los recursos y gestionar, son obligaciones, para eso cobran un sueldo. ¿Cómo pedir una ciudad ordenada si hay un municipio desordenado?
¿Cómo pedir una ciudad ordenada si hay un municipio desordenado?
¿Sos detallista? ¿Con qué cosas?
Demasiado. Me gusta que las cosas se hagan bien. En mi rubro, todo lo que sea extra en el servicio que brindás, pasa a ser un detalle que hace la diferencia, un saludo, una atención, un gesto, eso hace la diferencia entre lo ordinario y lo “extra” ordinario.
¿Cuántos cafés tomas por día?
Cinco o seis aproximadamente por día, mi actividad me lleva a tomar bastantes. Igualmente, me gusta el mate amargo, sobre todo cuando me voy de viaje.
¿Te llevás bien con el Deporte?
Soy medio tímido para el deporte. Solo camino, voy a la pileta dos veces por semana, pero por gusto, no porque me guste practicar deportes.
¿El último libro que leíste?
Me gusta mucho leer. “Disolver el ego”, de David R. Hawkins, es el que estoy leyendo actualmente. Siempre que viajo, por trabajo, busco alguna librería y me compro.

¿Una debilidad?
El chocolate (se ríe). No me pongo a pensarlo, pero mis hijas, seguramente.
¿Por qué querés ser intendente?
Porque puedo resolver muchas cosas que le hacen falta a la ciudad. Me ha ido muy bien en mis proyectos y negocios, con trabajo, planificación, proyección, con un buen equipo de trabajo. Tengo las herramientas para ayudar a los vecinos y el norte para construir una ciudad mejor para todos.
Hace 25 años participo en la política, y tengo el tiempo para abocarme de lleno. Mis negocios marchan solos, con gente responsable y capacitada que se ocupa, más allá de las decisiones que pueda yo tomar.
Si pude generar todo eso y dar trabajo a más de 100 personas, por qué no pensar que se puede replicar en el estado para mejorar la calidad de vida de todos. Se necesitan ideas claras, voluntad política y ganas de progresar.
El poder enceguece si no entendés la etapa en la que estás
¿Qué enceguece más, el dinero o el poder?
El poder. En la Cámara Juniors me enseñaron que “Aprendes de los errores propios y ajenos, no te va a alcanzar la vida para cometerlos a todos”. El poder enceguece si no entendés la etapa en la que estás. Los que se han apropiado del poder terminaron todos mal.
Fortalezas y debilidades de Villa María
Fortalezas un montón. No tomamos dimensión de la ciudad que tenemos. No se está aprovechando todo el capital humano y material que tenemos. Turismo, cultura, empresas lácteas, hay que sentarse con todos los actores sociales para potenciar la ciudad en su conjunto.
Como debilidad, considero que la sociedad está muy fragmentada. No se mira “al otro”, porque la política los ha dividido. Nadie se salva solo, hay gente que se está cayendo del sistema y, no podemos empujarlos, hay que ayudarlos y el estado tiene la obligación de estar presente y cambiar la situación político-social.

Un sueño pendiente de cumplir
No tengo, soy un agradecido porque pude cumplir todo lo imaginado y soñado, y más aún. Puse esfuerzo, trabajo y pude cumplir todo lo que me propuse. Tengo trabajo, salud, amigos, podemos darle trabajo a más de 100 personas, tengo dos hijas hermosas, estudiosas, soy un agradecido.
Tenés varias pulseras de hilo y dos rojas. ¿Creés en la buena suerte?
En realidad, siempre que un hippie me vende, le compro para dar una mano y por la misma razón, quizás esa sea la única que pudo vender en todo el día. Además, aprovecho para hablar y escucharlos, tienen siempre una perspectiva diferente de la vida, el trabajo, los valores.