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[Desde Adentro] Lucrecia Carlstrom: “Aspiramos en Villa Nueva a refuncionalizar con calidad la atención primaria de salud”
Lucrecia Carlstrom (44), separada, es mamá de Francisco (16) y Mateo (6). Estudió Relaciones Públicas en Córdoba y se especializó en Organización de Eventos, Ceremonial y Protocolo. Actualmente, forma parte del equipo de gestión del intendente Ignacio Tagni, como Coordinadora General del Hospital Villa Nueva. Fundadora de Las Iguanas Solidarias, le gusta la naturaleza, los deportes al aire libre, el tenis, la cocina y escribir.
Entrevista: Carolina Durand
¿Cómo te definís?
Una mujer de mil facetas y muy activa. No puedo estar quieta, necesito producir, crear, todo el tiempo. Soy resolutiva, alegre, trato de no llevar conflictos a ningún lado, de hecho, mis compañeros destacan, la templanza que tengo en todo momento.
¿Dónde estudiaste?
La secundaria, en el Rivadavia y cuando terminé, me fui a estudiar a Córdoba, a la Universidad Siglo XXI, Relacionista Pública.
¿Naciste en…?
En Villa María, me crié en barrio Centro y hace 17 años me vine a vivir a barrio Ctalamochita en Villa Nueva y no me fui más.
¿Cómo eras de niña?
Era muy “metida” pero, nunca fui de portarme mal. Desde chica me gustó “hacer”, en el barrio participaba de fiestas, eventos.
¿Creés que estamos predestinados en la vida o que somos arquitectos de nuestro futuro?
Creo que cada uno, en base a la vida que le toca, se va armando, la vida te lleva a reinventarte, lo que pensaste desaparece de imprevisto y sobre la marcha hay que rearmarse. Soy muy creyente y creo que, todo pasa por algo y para algo, de todo extraigo un mensaje y considero que todo, lo bueno y lo malo, nos pasa para crecer.

¿Qué te motivó a unirte a las Iguanas Solidarias?
Los fundadores fuimos cuatro amigos, Gonzalo Perrore, Valeria Frus, Federico Arce y yo. La iniciativa empezó con la inundación en La Plata en 2010 que fue devastadora.
Cada uno de nosotros ayudaba en causas solidarias y, ante esa inundación, se nos ocurrió organizar una colecta desde Villa María, convocando a la ciudadanía para las donaciones. Fuimos a la plaza Centenario y fue increíble. Se sumó gente de los pueblos de la zona, tuvimos camionetas repletas.
Nos sorprendió tanto que no habíamos previsto dónde íbamos a guardar las cosas y usamos de depósito la ferretería de Gonzalo y nuestras propias casas. Juntamos muebles, colchones, lavandina, mercadería, ropa, agua.
Transportes Marchetto puso un camión y un acoplado a disposición para el traslado y fue tal la magnitud de lo recolectado que, decidimos ir nosotros en persona a entregar las donaciones acompañando al camión.
De ahí, nació Las Iguanas. El proyecto fue creciendo, nos conformamos con personería jurídica, se renovaron autoridades, hicimos comisiones y actualmente, después de más de 10 años, seguimos renegando para tener una sede propia. Tuvimos lugares prestados, la gente se portó muy bien con el proyecto. Tiramos líneas, pero nadie nos apoyó desde el estado.
¿Seguís trabajando con las causas de las Iguanas?
Actualmente, colaboro, pero no soy miembro activo, porque al nacer Mateo mi vida cambió en tiempos, obligaciones y ya no pude estar al 100%. Ayudo como puedo, pero, no estoy con la misma disponibilidad para ir y venir como antes.
¿Cómo reacciona la sociedad en general ante situaciones de vulnerabilidad de los otros?
La solidaridad en el pueblo argentino es increíble, “somos de ver al otro”, en eso damos el ejemplo. Si el país fuera manejado con más solidaridad, seríamos otro.
¿En qué momento te sumaste al proyecto de Ignacio Tagni?
En la segunda campaña para intendente en el 2019. Siempre me gustó trabajar y “hacer” en beneficio de los otros. Siempre pensé, si con Las Iguanas hacíamos cosas increíbles colaborando con quienes necesitaban una mano, si estuviéramos en la función pública se podría hacer mucho más.
En materia política, trabajé con Darío Capitani y después, siendo villanovense, decidí apoyar en Villa Nueva a Ignacio. Empecé a acompañarlo en campaña, a caminar las calles y a compartir desde lo concreto, hoy en función, lo que él siempre pregonó, estar cerca del vecino, hacernos cargo de las necesidades del pueblo que nos eligió.

¿Cuál es tu función actual en la Municipalidad de Villa Nueva?
Soy Coordinadora General del Hospital y, además, ayudo al municipio en eventos, ceremonial y protocolo, que es mi profesión. Mientras me den los tiempos me encanta lo que hago.
¿Cuál es tu función como coordinadora?
Estoy a cargo de los equipos de trabajo, que no falten insumos, que los vehículos estén alineados y en condiciones. Cuando ingresamos, nos encontramos con una sola ambulancia que es una unidad de traslado y no la más equipada.
Las otras dos, estaban en talleres. Una estaba en un mecánico parada por falta de pago, la otra en otro taller desde hacía mucho más tiempo y la de discapacidad también estaba rota.
Había que gestionar. En uno de los casos, se le pagó al taller, la otra la pudo reacondicionar el personal del corralón.
La farmacia estaba vacía. Hoy tenemos stock, hay falencias todavía, por supuesto, pero, hace menos de un mes que asumimos y estamos trabajando para darle servicios esenciales a los villanovenses.
No tenemos diagnóstico por imágenes, la máquina de rayos está rota, nuestro proyecto aspira a refuncionalizar la atención primaria con calidad, soñamos con tener un mamógrafo, un espacio para mujeres, una guardia más grande y un internado. Vamos a trabajar por ello.
¿Te resultó fácil ser parte de la transición?
Los primeros meses, prácticamente no hubo comunicación, nos presentamos con la ex secretaria de Salud, junto con el Dr. Juan Vagnola, actual secretario, y nos entregaron un balance de gestión y no hubo mucho más que eso.
¿Cómo ves los ánimos de la gente ante el cambio de gobierno nacional?
La gente está preocupada, desalentada, agobiada. Resta que es fin de año con el plus emocional de las fiestas y que el mango, en muchas casas, no alcanza para el pan dulce. Hay cambios de banderas políticas eso implica un cambio rotundo, ajustes por la situación económica que ya no daba para más, la plata no alcanza y el desánimo es muy grande. La sociedad esta agresiva, se tratan distinto en la calle, hay violencia. Cada uno, la lleva como puede.
¿Cómo palean la situación desde el municipio en los sectores más vulnerables?
Trabajamos en conjunto. Desde antes de asumir, nos enteramos que los comedores no estaban dando comida y fueron los privados los que nos ayudaron, es una cuestión de gestión. Hoy, les estamos dando de comer a los niños, adultos, adultos mayores y a los médicos de guardia, antes debían ellos pagarse la comida.
Trabajamos con las guarderías, los centros de fortalecimiento para dar contención, somos un gran equipo de trabajo, estamos hermanadas las áreas de salud, educación, cultura, dirección de juventud, es más fácil accionar en equipo, solo no se puede.

¿Hacés deportes?
Me encanta el tenis, siempre lo hice. Me gustan los deportes al aire libre. Voy a distenderme, reírme y divertirme. Me gusta la naturaleza, el aire libre y trato de disfrutar todo lo que pueda hacer.
¿Qué te enoja?
La mentira y el engaño, se llevan el podio.
¿Una debilidad?
Mis hijos, mi debilidad máxima.
¿Pensaste tener más hijos?
No. Cerré la fábrica (se ríe).
¿Qué valores te transmitieron tus padres?
Todo lo que hoy pongo en práctica. La honestidad, el trabajo en equipo. Mi papá. Adolfo, le decían “Chiche”, fue odontólogo y un ejemplo. Tenía el consultorio en casa, tocaban el timbre a la noche porque venían con dolor de muela y atendía sin miramientos, a veces ni les cobraba, era una persona hermosa, era amor, contención, dulzura, me emociona y enorgullece, hablar de él.
Mi mamá, Esperanza, es kinesióloga jubilada. De ella destaco y valoro su poder para hacer de todo al tiempo, el no decir nunca “no”, su nobleza.
¿Una situación difícil de atravesar?
Hasta el día de hoy lloro y extraño mucho a mi papá, no hay un día que no lo piense. Fue durísimo, sorpresivo y a la vez, entiendo que es la naturaleza de la vida, lo acepto, pero, duele.
Otra situación, fue mi segundo embarazo, al quinto mes de gestación de Mateo, me entero que iba a nacer con una patología, hermanada con otras cosas y eso me significó rearmarme, no lo esperaba y nadie está preparado, sobrevienen miedos y una infinidad de cosas por detrás.
El día a día cuesta, le pongo mucha garra. Fueron muchas terapias, operaciones. Gracias a Dios, tengo una familia incondicional, mi mamá, mi tía, su hermano mayor, Fran que lo ama y cuida muchísimo, siendo que se llevan 10 años. Me eligió como mamá y voy a dar todo en la cancha para que lleve una vida normal, alcance sus sueños y todo lo que se proponga.

¿Una película que te hay dejado un mensaje?
Wonder, sin dudarlo. Mis primeros días en el jardín pos pandemia con Mateo, fueron difíciles, él no hablaba y yo quería que su integración la viviera tranquilo y que, sus compañeros lo vieran como uno más, sin diferencias. Entonces empecé a escribir, escribo mucho, sobre todo, vivencias el día a día. Hago catarsis con la escritura.
Una amiga que hace diseño ve el trabajo y me dijo que se podía potenciar y salió un cuentito, con dibujos algo muy pedagógico y lo hice, imprimí 100 ediciones y una segunda tirada de 200 reimpresiones.
Lo repartí en la escuela Rivadavia, en instituciones que trabajan en discapacidad y hoy, Mateo es parte de un grupo de compañeros maravilloso.
Falta mucho en la sociedad para aprender sobre la inclusión real. El mundo debe ser más empático, ponerse en el lugar del otro, entenderlo.
¿Una macana de adolescente que recuerdes?
Era bastante tranquila en mi juventud, podría resaltar, el hecho de estar estudiando en Córdoba y con mis amigos, sin avisar, nos escapábamos a bailar a Carlos Paz, nada grave pero no le contábamos a nadie, menos a nuestros padres.
¿Lo más lindo del oficio de ser mamá?
El amor que recibís a diario, nada te pesa si tenés a tus hijos al lado tuyo abrazándote con una sonrisa.
¿Cuándo las cosas van mal…?
Si tengo que llorar, lo hago. Me desahogo. Pero en general trato de ver el vaso medio lleno y que todo pasa.
¿Cómo te llevás con la adolescencia de Francisco?
Muy bien, con 16 años, es muy maduro. Fran siempre fue muy independiente, es increíble, le gusta el deporte, se maneja en bici, va y viene con sus amigos. Le gusta la política, defiende sus ideales, le gusta la educación física, lo disfruto mucho. A mis dos hijos, a cada uno en su proceso de crecimiento, niñez y adolescencia.
¿Cable a tierra?
Cocino mucho, me encanta, lo hago con mis hijos, me ayudan cuando lo hago.
¿Qué es la esperanza?
Lo que nunca se tiene que perder, saber que lo vas a lograr, aunque cueste, pero, el deseo de alcanzarlo la mantiene viva.