[Desde Adentro] Marcelo Silvano: “No me interesa tener cargos de funcionario en la política”

Mientras espera a ser entrevistado, toma un expediente y empieza a recorrerlo rápidamente. En un momento se detiene y lanza una sonrisa, levanta la mirada y desliza: “Cuando se me escapa la sonrisa es porque encontré algo interesante”.

Macelo José Martín Silvano (58 años) tiene 3 hijos, de los cuales, los dos mayores integran parte del bufete de abogados, Alfonso (30), María Victoria (31) y Felipe Manuel (23).

Es abogado egresado de la Universidad Nacional de Córdoba desde hace 35 años. Ejerce como secretario Legal y Técnico en Villa Nueva y Asesor Letrado. Especialista en Derecho Penal (2000), Especialista en Procesal Penal (2002) y Dr. en Derecho (2016). Además, es docente en la materia derecho penal desde 1996 en la Universidad Católica de Salta.

Entrevista: Carolina Durand

¿Motivación para inclinarte por la abogacía?

En primer lugar, mi papá era abogado civil, laboral. En mi último año de secundaria, en el Instituto Rivadavia, me preguntaron si iba a seguir estudiando y tenía que decidir una carrera.  Descarté medicina porque no me gusta la sangre y las agujas; tampoco me interesaba pasarme la vida detrás de un escritorio sentado, por eso descarté contador y terminé optando por abogacía.

¿Te fue difícil?

No, me era muy fácil, de hecho, la carrera duraba 6 años y la hice en 3 años y 10 meses, adelanté 13 materias de 30.  En 1984 hice el curso de ingreso, junto a 4.500 inscriptos, en ese momento no había límite de cupo. Había que rendir dos materias, filosofía e historia del derecho, con un mínimo de 80 puntos sobre 100. Yo aprobé con 175 puntos y estuve entre los 15 primeros.

¿Siempre supiste que querías ser penalista?

No. Mi intención era recibirme pronto porque mi papá estaba enfermo y le costó mucho enviarme a estudiar a Córdoba. Eso me llevó a terminar la carrera en la mitad del tiempo estimado.

Por otro lado, me resultaba muy simple estudiar, entendía muy rápido. En la secundaria no recuerdo haber estudiado, excepto una vez, en una sola materia porque tuve mala nota, y levanté promedio con el examen. Nunca me llevé una materia.

Desde pibe fui muy pensante. Utilicé el pensamiento y el razonamiento, en el sentido de preguntarme ¿dónde estoy parado?, ¿qué es lo que hay?, ¿quién es la otra parte y cómo piensa?, ¿qué quiere y que quiero yo? Siempre hay que llegar al punto medio.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

El diferente tratamiento en las cuestiones en las que uno interviene, nunca nada es igual. Pueden ser casos parecidos, pero, siempre son diferentes. Cada proceso penal tiene características particulares. Cambian las pruebas, las declaraciones. Al ser denominado de “última ratio” (última razón para funcionar), permite elaborar o pensar de una manera diferente a como se piensa en las demás ramas del derecho.

Mesa de café o asados

Ambos.

Hobbies o deportes

No tengo actualmente. Jugaba al fútbol en el Club Sarmiento. En la Liga Villamariense estuve en inferiores y jugué algunos partidos en primera. Me di cuenta de que no iba a llegar a nada con el deporte, consecuentemente era conveniente estudiar y no patear una pelota. No valía la pena porque no me aseguraba un futuro.

¿Hiciste terapia alguna vez?

No. Sí he tenido charlas con psicólogos, pero, no por mí, sino por la profesión que te lleva a consultarles, para entender algunos casos y cuestiones de los representados.

¿El primer contacto con tus clientes?

Siempre digo las cosas tal cual son, a quien sea. Me caracterizo por decir la verdad. No miento. A mi cliente le digo la verdad desde el primer momento. No juego con la libertad de la persona sabiendo que no puede hacer nada y su único anhelo es obtenerla.

Siempre les digo lo mismo: “No me mientan y confíen en mí. Si me mienten, no puedo ayudarlos”. Me doy cuenta cuando me mienten. El 90% de los detenidos mienten. Cuentan la verdad a medias y con las pruebas se pisan solos. Ante la Justicia, la única verdad es la del expediente, aunque tengan razón.

La libertad no tiene precio, después de la vida. De qué sirve ser multimillonario si no lo podés gastar. ¿Vale la pena?

¿Qué no tolerás?

Escuchar que me expliquen derecho. Por lo general es un colega quien lo hace y siempre les digo, “No me importa el derecho, yo lo conozco”. Hay que hablar de los hechos, no de la razón individual. Por otro lado, no tolero la gente que cambia su posición.

La mediatización de las causas judiciales no es buena. Se pierde la imparcialidad por parte de todos

¿Nuestras leyes están acordes?

Argentina tiene un código de 1921, merece una reforma. Tiene desproporcionalidad en las penas. Por enviar un video de pedofilia la condena tiene pena de 4 a 12 años y, alguien que manosea a una persona tiene una pena de 6 meses a 4 años. Se necesita razonabilidad en las penas y una reforma general.

¿La cárcel sirve para resocializar?

Sí, si el reo quiere y el estado le brinda los medios para hacerlo. El estado no los tiene, entonces hay una contradicción en las leyes, el sistema da oportunidades de manera muy escasa y la cárcel en nuestro ordenamiento jurídico debería cumplir la función de resocializar a los privados de su libertad para que al salir puedan reinsertarse.

Tu opinión de Fernando Burlando…

En su momento, fue un gran abogado. En lo personal me pareció feo que leyera el alegato del caso de Báez Sosa, en el alegato uno explica cómo ves las pruebas, podés leer doctrina en todo caso, pero, si tenés conocimiento del caso desde el principio, lo conocés de memoria y no hace falta leerlo. No sé si es el mejor, puede estar entre los mejores 50, en Buenos Aires hay excelentes abogados, solo que no son mediáticos. 

¿Cómo vez la mediatización de los casos jurídicos?

No es buena. Se pierde la imparcialidad por parte de todos, de los abogados, los fiscales, el jurado y la sociedad. 

¿Algún profesor que te haya marcado cuando cursabas abogacía?

Nada en particular. Tuve excelentes profesores. Me llamo la atención el Dr. Oscar Roger, me daba Derecho Penal 2, él imponía su presencia de una manera magistral.

(Se desempeñó como Procurador General de la Nación designado por Carlos Saúl Menem entre 1989 y 1991. Conoció a Menem cuando este era alumno de abogacía, habiéndolo defendido cuando este abandonó la presidencia. ​ Fue convencional constituyente para la reforma constitucional de Córdoba en 1987 y Fiscal General de Córdoba. Se desempeñó como Embajador argentino en Grecia).

¿Lápiz y papel o computadora?

Computadora.

¿Guardás alguna foto en tu billetera?

Tengo una foto de Felipe de cuando era chiquito. Me gustó, la guarde una vez y ahí quedó.

El éxito es una mera satisfacción de un momento determinado en el cual uno se siente feliz y dura muy poco.

¿Qué admirabas de tu papá?

La memoria y la inteligencia, recordaba hasta los detalles más mínimos, y su honestidad. Además de ser un gran abogado, hizo política y nunca tocó un peso. Él creía que en la función pública había que poner plata, no sacarle al estado y ser oportunista. Eso le trajo muchas decepciones.

Nació en Etruria, conoció a mi mamá, se casó y se vino a vivir a Villa María. Fue asesor letrado en Villa Nueva, en La Playosa y en muchas localidades ad honorem. En cuanto a la administración provincial fue secretario General de Coordinación y Programación en Córdoba. (Lo que hoy sería Ministerio de Coordinación General).

Él integraba el gabinete de ministros que, en ese tiempo estaba constituido por el Gobernador, tres ministros, el Fiscal de Estado y el Secretario General de Coordinación.

¿Qué es el éxito?

Es una mera satisfacción de un momento determinado en el cual uno se siente feliz y dura muy poco.

¿Algunas vacaciones inolvidables por algo en particular?

Cada viaje tienes sus particularidades, pero, todos fueros siempre lindos. Ir a Pampayasta con plata en el bolsillo, estar al divino botón y comer un asado a orillas del río, vale la pena igual que hacerlo en otro rincón del mundo. Es tu estado de ánimo el que te hace disfrutar. No es el lugar, sino la posibilidad de estar tranquilo.

Existen las vacaciones y las vacaciones del boludo. Me quedo con las dos y ambas se disfrutan de algún modo, pero, hay que saberlas diferenciar. Las primeras son las que recorrés y apreciás cada lugar, cada detalle, te nutrís de su historia. Las segundas son las que en 10 días recorres 432 iglesias, 15 parques, posas para las fotos en los lugares emblemáticos y, te dejan lo superfluo. No adquirís conocimiento real de sus orígenes, museos, lo que te permite conocer realmente una cultura diferente. Además, volvés más cansado de cómo te fuiste.

A veces, es más difícil abordar temas religiosos que políticos

¿De política y religión se habla?

De política se puede hablar si los que hablan no tratan de imponer su posición. En general, se puede dialogar y debatir si tocás temas generales como la política educativa, la económica, la de exterior, la de obras públicas.

En cuanto a religión soy católico apostólico romano, mi guía espiritual se llama Francisco, pero, no puedo decir lo que quiero porque el estado me ha privado de mi derecho a la libertad de expresión. Si digo lo que siento y pienso, me señalan. Me coarta la libertad, inclusive para ejercer la profesión de abogado.

A veces, es más difícil abordar temas religiosos que políticos.

¿Película o documental?

Los dos. Las películas, principalmente, las que no me hagan pensar. Y documental, depende…

¿En qué contexto llega la propuesta para trabajar en la gestión pública de Villa Nueva?

Soy peronista y voté a Graglia porque consideré que era la mejor opción y no me equivoqué. La ciudad creció muchísimo en los últimos siete años. Además, mucho se decía de él, pero, todo sin fundamento.

Natalio me invitó un café y me ofreció ser secretario Legal y Técnico. Él quería poner una persona con mis características para llevar adelante su gestión. Hablé con mi familia y lo aceptaron. Eso es muy importante. Si bien mi función es técnica como abogado, también roza la política y eso involucra de manera colateral a la familia.

Me llamaron para ser secretario Legal y Técnico, luego me nombraron Asesor Letrado.

¿Trabajarías en la función pública con un cargo político no jurídico?

No me interesa tener cargos de funcionario en la política.

Un filósofo…

Immanuel Kant, fue una eminencia en su momento en cuanto al “deber ser”, al contrario de Heggel con su teoría de “el ser”.

Una canción

Ninguna en particular.

Una asignatura pendiente

No tengo. Estoy contento con mi vida, hice y hago todo lo que quiero. Pude ingresar al poder judicial, me lo ofrecieron hace unos años, sin embargo, no me interesó. La libertad no tiene precio.  

¿Sos orgulloso?

Sí.

¿La justicia es…?

Tratar de ver que haya una composición de intereses en la que todas las partes salgan beneficiadas. Pedir 80 años no es justicia, es venganza pura.

Como dijo Kelsen, la justicia es un mero ideal. “No vayas a buscar nunca eso que querés de justicia al palacio de tribunales, porque probablemente no lo vas a encontrar”. 

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