La comunidad educativa se encuentra conmocionada tras la detención de...Leer más
La Municipalidad de Villa María formalizó una denuncia penal por...Leer más
En un acto encabezado por el intendente Eduardo Accastello y...Leer más
Seguramente historias como la que aquí narramos deben multiplicarse en...Leer más
Un dramático episodio ocurrido el pasado viernes en Villa María...Leer más
Comenzó este martes la ronda de indagatorias en la causa...Leer más
Día del Amigo: La historia de mil cartas, cien países, cinco dedos y una fecha especial
Este jueves 20 de julio es el día del amigo. Qué novedad, ¿no?
Nunca fue un día común. Menos en tiempos pospandémicos.
Es diferente porque habrá, casi como bastantes veces durante el resto del año, celebraciones multitudinarias, festejos compartidos y extendidos durante varios días con las barras del cole, de la infancia, del trabajo, del gimnasio, del barrio, de la cuadra, del club, del boliche o, simplemente, con los amigos de fierro. Aunque sean unos pocos, uno o dos.
Esos que llegan en cualquier momento a nuestras vidas y que siempre están. Están, a prueba de kilómetros, calendarios, ausencias, viejos rencores y llamadas que no llegan.
Amigo: una condición que no cambia, pero que se renueva cada día. Que va más allá de una marca en el almanaque, de un listado de contactos del celular o de Facebook, o de una lista de seguidores en Instagram o Tik-Tok.

Y un día que arrastra un motivo (para algunos algo zonzo) detrás de su conmemoración (como la hermandad detrás de la llegada del hombre a la Luna), y que la publicidad y el marketing, digámoslo también, han convertido en un gran negocio en los últimos años.
Casi superior o a la par de otros grandes rituales comerciales, como el Día de la Madre, del Niño o del Padre.
Una historia sencilla
Como decía, no importa si son dos o tres o veinte. O cinco, que es el número exacto de amigos que uno debería tener para darse por satisfecho, según el impulsor y creador de este día.
Dejame que te cuente una breve historia de las mil cartas, los cien países y los cinco dedos.
Se llamaba Enrique Febbraro. Era odontólogo, músico, profesor de psicología, filosofía, historia y socio fundador de un Rotary Club. Pero, más allá de su extenso curriculum, pasó a la historia por otra cosa.
La hago corta. El 20 de julio de 1969 dicen que el hombre llegó a la Luna. En verdad, fueron los estadounidenses que proclamaron que era “un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”.
El señor vio la transmisión por televisión en su casa de Lomas de Zamora y pensó que sería una buena idea buscar aliados para que ese día se consagrara a celebrar la amistad. Un día internacional del amigo, para recordar esa gesta que supuestamente hermanó o amistó a medio planeta.

Así es que, sin internet, sin Whatsapp, ni Facebook, que quizás le hubieran servido de mucho por entonces, cuenta la leyenda que redactó unas mil cartas y las envió a destinatarios de cien países. Y que recibió unas setecientas respuestas. Y que unos 50 años después de aquella idea en casi cien países se celebra el Día del Amigo.
«Viví el alunizaje del módulo (Apolo 13) como un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo y al mismo tiempo me dije que un pueblo de amigos sería una nación imbatible. ¡Ya está, el 20 de julio es el día elegido!», argumentó a quienes leyeron su mensaje.
Este señor amiguero hasta tenía un listado de mandamientos para conservar la amistad.
“Un amigo no aconseja, se mete en el problema, se embrolla, y ayuda al otro”, era el primero.
En una entrevista con La Voz del Interior, que sería la última en su vida, le preguntaron si tenía muchos amigos. Y Don Enrique no contestó que le gustaría tener un millón de amigos, al estilo del brasileño Roberto Carlos. Aunque con su iniciativa se haya ganado unos cuantos.
Él decía que no hacía falta tener tantos. “Eso de que ‘yo quiero tener un millón de amigos’ es el bolazo más grande que escuché”.
Y ahí se miraba la mano.
“El número de amigos que uno debe tener está señalado por los dedos de la mano izquierda. Si usted tiene cinco amigos, ya dese por satisfecho porque ha conseguido la mayor joya”, sentenciaba.
En otras palabras, “pocos, pero buenos”.
Y vos, ¿ya te pusiste a contar con los dedos de tu mano?
Feliz Día a nuestros amigos y lectores.
Porque ser amigo significa serlo aún en las diferencias.