El Dique San Roque, la muralla de cemento con cola de novia

Escribe: Julio A. Benítez (benitezjulioalberto@gmail.com)

Dique San Roque, una verdadera fortaleza, la obra de ingeniería más imponente, que sin duda alguna es uno de los puntos turísticos más importantes de la provincia, pero son muy pocos los que conocen que hay detrás de su historia.

La represa, ubicada en el valle de Punilla, se construyó para controlar las inundaciones, suministrar de agua a la ciudad de Córdoba y generar energía hidroeléctrica. El dique fue construido dos veces, por distintas empresas, con las mismas características, pero con diferentes materiales.

Se trata de una estructura de hormigón tipo Gravedad: su altura es mayor que su base, por lo que se asienta en sus paredes.

La primera construcción llevó una década de trabajo y fue inaugurada en 1890. Los encargados de la obra fueron los reconocidos ingenieros Carlos A. Cassaffousth y Eugenio Dumesnil, quienes utilizaron los materiales disponibles en la región, como piedra, arena y cal hidráulica, para levantar la muralla.

Durante la construcción, Dumesnil viajó a Francia, por lo que el ingeniero Juan Bialet Massé se sumó al emprendimiento. Tras su finalización, el dique se convirtió en el embalse de agua más grande del mundo y la obra de ingeniería más importante de Sudamérica.

El segundo paredón fue inaugurado en 1944 y estuvo a cargo de Rodolfo Ballester, Adolfo Suárez y Eduardo Huergo. Esta vez la cal hidráulica fue reemplazada por cemento portland con una estructura nunca antes vista, ya que contaba con dos válvulas y un embudo imponente con salida al túnel vertedor y a un nivel de 35,5 metros.

La polémica detrás de la primera construcción

La primera versión del dique fue encargada por el presidente Miguel Juárez Celman, quien debió renunciar después de un levantamiento militar. El descreimiento del exmandatario afectó a Bialet Massé y a Cassafousth, quienes fueron detenidos en 1892, acusados de cometer el crimen de construir el dique.

El nuevo presidente, Carlos Pellegrini, mandó a investigar la construcción y el ingeniero sueco Federico Stavelius llegó a la conclusión de que la muralla tenía 90 puntos de filtraciones, por lo que se debía levantar un muro de ladrillos y cemento hecho con portland importado directamente de Inglaterra.

Estas acusaciones generaron discusiones de grueso calibre y los acusados fueron absueltos recién en 1895 y, a sus muertes, el dique aún seguía en pie. De hecho, cuando se ordenó la construcción del segundo embalse, se decidió que aquel paredón del siglo anterior debía ser dinamitado.

Pero la obra era tan resistente que, a pesar de una triple explosión, sólo lograron hacerle un agujero. Aún hoy, cuando el nivel del agua baja, la presa hecha por Bialet Massé y Cassafousth todavía se muestra firme en el lago.

Tiempos de reivindicación

En octubre de 2019, la Legislatura de Córdoba sancionó una ley para reivindicar la figura de ambos primeros constructores, creando una comisión encargada de evaluar la vida y obra de estos dos reconocidos ingenieros.

Además, se declaró de interés histórico provincial el único horno que queda en pie, de los usados para la producción de la cal hidráulica utilizada en la construcción.

El Dique San Roque y sus alrededores es uno de los destinos más elegidos por los turistas cada año, que se acercan a observar la tradicional cola de novia o simplemente a tomarse fotos con la majestuosa obra de ingeniería de fondo.

Fuente: Archivo Web/Grupo Edisur – Cadena 3 Argentina –

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