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El primer gran tesoro que nos robaron los ingleses
Fue durante la primera invasión a Buenos Aires, en 1806. Nunca fue devuelto por la Corona británica.
Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com
Como antesala de la Primera Invasión Inglesa a la ciudad de Buenos Aires en el año 1806, es interesante destacar que Europa estaba convulsionada por las guerras napoleónicas y el predominio del Imperio Británico venía en ascenso.
Mientras que España, aliada con Francia, vio cómo quedó diezmada su flota armada en la gesta de Trafalgar, por lo que los ingleses controlaron el Océano Atlántico, y en enero de 1806 tomaron el Cabo de Buena Esperanza en el sur de África, que pertenecía a Holanda, con visión ya establecida de invadir América del Sur.
Esas fuerzas invasoras estaban comandadas por Sir David Baird, por el Comodoro Home Popham y el militar Mariscal del Ejército don William Card Beresford. Tenían conocimiento de las riquezas en metales preciosos existentes en Buenos Aires: más de 5 toneladas de pesos plata que los ingleses robaron de los caudales del “Tesoro del Rey del Virreinato del Río de la Plata”.
Jamás fueron devueltos por el gobierno británico, a pesar de haber sido derrotados en la primera invasión inglesa de 1806, que conquistó Buenos Aires solamente por un mes nada más, ya que Beresford había capitulado ante Santiago de Liniers.
Huida y captura
El sábado 12 de agosto de 1806, esos casi dos millones de duros (denominación del dinero español de aquella época) llegaron al Banco de Londres al poco tiempo que William Carr Beresford desembarcara en el puerto porteño en junio de 1806.
Tesoro que fue lo primero que el Virrey Rafael de Sobremonte cargó en varios carruajes y se los llevó en su huida de Buenos Aires hacia Córdoba, donde pensaba formar un gobierno de emergencia ante la llegada de los ingleses.
Situación que fue el primer objetivo de Beresford, es decir, envió a sus soldados a perseguir al virrey, al que alcanzaron en Luján, donde Sobremonte intentó enterrar ese tesoro, pero no tuvo tiempo y continuó viaje dejando todo abandonado. Pero, algo pudo llevar en su carruaje personal, que luego quedó en sus arcas personales, ya que nunca apareció.
Los barcos ingleses cargados con el tesoro del Virreinato, habían llegado al puerto de Londres y desde allí, en 8 carros tirados por 6 caballos cada uno, cargados con “Cinco toneladas de pesos plata”, circulaban en alegre caravana por el centro de la ciudad, ante la algarabía popular.
El destino
Depositado en el Banco de Londres, el valioso tesoro tendrían que haber devuelto, pues en realidad habían sido derrotados por los militares y el pueblo porteño. Sobre todo, teniendo en cuenta que Beresford llegó a la capital inglesa como un militar derrotado, pese a lo cual fue premiado por la Corona por sus buenos servicios, con una espada de oro y diamantes que se encuentra en el Museo de Londres, y premiado con el 5% por su aporte al Tesoro Británico.
Recién en 1808 el Rey de Inglaterra don Jorge IV resolvió abonar a los integrantes de la toma de Buenos Aires, su participación monetaria del tesoro robado en aquella primera invasión, para lo cual determinó una bonificación de 296.187 libras, que distribuyó de la siguiente manera entre los 2841 invasores de Buenos Aires, solamente por un mes en 1806:
Valores en Libras: Sir David Baird, 35.985; Mariscal William Beresford, 11.995; a 7.000 Jefes Superiores de tierra y mar, 750 a cada uno; a Capitanes 500 c/u; a Tenientes 160 y a Suboficiales y Soldados, 30 a c/u.
Fuente: Archivo de la Nación en página web.