En un polémico clásico, Alumni le ganó a Alem ante casi dos mil personas en la Plaza Ocampo

Alumni fue superior futbolísticamente a Alem, y lo venció 3-1 en un clásico disputado ante más de 1.800 personas en Plaza Ocampo.

El Fortinero, que jugará la final por un cupo a la Copa Córdoba, marcó claras diferencias en el primer tiempo, etapa en la que se adelantó con 3 goles en 9’ convertidos por Fernando Molina, Gastón Kranevitter y Matías Barolo.

Era un baile “fortinero”, pero el León mostró sus garras, descontó con una conquista de Braian Moyano en el último minuto, y en el complemento fue una lucha interminable, que culminó con 4 expulsados, y un partido que estuvo a punto de suspenderse.

Si terminó, fue por obra y gracia del árbitro Gabriel Pérez y sus asistentes Guillermo Cepeda y Gonzalo Olguín, que a duras penas y máxima predisposición permitieron que finalizara pese a la enorme cantidad de proyectiles que caían al campo de juego (ambas hinchadas los arrojaban), y numerosos forcejeos y golpes que debieron ser penados con más tarjetas rojas.

El inicio del partido mostró a un Alumni ambicioso y protagonista, haciendo circular la pelota, e imprimiendo un gran ritmo al clásico.

Penetró con un pelotazo de Caler para Barolo, quien forzó a actuar a Barbeta, que tapó de milagro.

Sin embargo, Alem se mostró ordenado, con 5 volantes desgastándose para correr detrás de la pelota y cerrar los espacios, aunque sin conexiones con Moyano (su único punta). Los 4 defensores soportaron hasta donde pudieron, y Barbeta intervenía con acierto.

Pero el cansancio hizo mella en Alem, y el Fortinero no tuvo piedad. A partir de un mal saque lateral de Esquiú, forzó por izquierda una jugada en la que Trepat intentó apilar a 3 rivales, y aunque lo cerraron, el balón derivó en Barolo, quien con un centro medido asistió a Molina, quien sin oposición (Cavagnero se cayó) sometió a Barbeta. 1-0 (26’).

Se le vino el mundo abajo al León, que perdió los duelos del mediocampo, y lo sufrió atrás. Barbeta le tapó un intento a Molina (30’), pero a los 32’ lo ametrallaron.

Caler abasteció a Molina, quien por Barbeta no convirtió su segundo gol. Pero al rebote lo tomó Giraudo, quien volvió a definir, y el “1” voló a su derecha para tapar. Pero al rebote volvió a capturarlo Barolo, quien en el área asistió a Kranevitter, para que el zurdo enviara la pelota a la red. 2-0 (32’).

Era todo de Alumni. Kranevitter despejó una pelota en su campo, y se transformó en una asistencia para Matías Barolo ante la falla de Pedernera. El delantero encaró al arquero, que lo chocó y cayó. El “9” se quedó con la pelota y el arco a su disposición. 3-0 (35’).

Alumni lo paseaba por la Plaza a Alem, y Barolo lo dejó de cara al gol a Tejeda, que se perdió el cuarto.

El León siempre tiene respuestas sanguíneas, aún perdido. Con un tiro libre que inventó Hernández, lo ejecutó, Scalzo dio rebote, y Braian Moyano decretó el 3-1 (44’).

El baile había terminado, pero la fiesta continuaba. Alem arriesgó, mejoró, creó un par de situaciones, y nunca dejó de luchar. Bencivenga recibió un golpe, y se fue expulsado por buscar “vendetta” contra Hernández (31’). Pereyra lo tomó del cuello a Peñaloza y se armó un tumulto interminable. Pérez los echó (40’), y luego a Lautaro Pereyra (43’). El clásico ya era de Alumni por escándalo.

Gentileza: Puntal Villa María

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