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Flash de despedida para un amigo
Roberto Babalfi, de profesión fotógrafo
Escribe: Miguel Andreis
Querido Flaco, se huele la congoja con la imagen de un flash que te afanaba la sonrisa. Rondan los recuerdos de cientos de vivencias. Por allí quedarán las máquinas captando los sueños de extraños locos. “Hay que morir joven los más tarde posible…”. Y se te hizo realidad. A los 69 se es joven todavía. Nunca recordabas el autor, pero no olvidabas la frase.
Roberto, casi un logo de El Diario, el de generosidad sin límite. El de apretar justo para que la foto expusiera tanto como las palabras. Compañero incondicional. Leal con los silencios y certeros en la pronunciación de tus verdades. Te fuiste en cuarentena amigo. Tiempo en que los velatorios saben a soledad. Como te hubiese gustado.
Hay cosquilleos que son timbres del alma. Me está sonando. Gracias por las cosas que desde el periódico me permitiste compartir. Sé que cada quién de tus compañeros, tendrá en sus vísceras una semblanza, con pintura de anécdotas sobre tu existencia.
Roberto, la vida es un flash, si en esa fracción de segundo, lográs el objetivo, perpetuarás en la finitud de los tiempos la imagen buscada. Siempre el desafío. Siempre la búsqueda del perfeccionamiento. Ese que es escurridizo a la faz humana…
Amigo, hay lágrimas mordidas y dientes apretados. Son por vos. A lo lejos se siente el clicklear de una máquina paralizando los tiempos.
La pregunta queda inconclusa ¿Se pueden fotografiar las almas?… Anímate flaco, permití que capten la tuya… Seguro que tiene el color de la dignidad y la pasión de una profesión que honraste sin claudicar.
Abrazos y hasta siempre Roberto. Ya haremos tiempo para el café corto y el jugar a filosofar deteniendo el tiempo en una pantalla.