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Gill y Accastello, guerra fría en el Concejo Deliberante: Viviendas, plaza y licencia
Escribe: Germán Giacchero
La vieja casona de Pereyra y Domínguez se ha convertido en el epicentro de la actividad sísmica interna que sacude al peronismo villamariense.
El Concejo Deliberante, que presenta un clima enrarecido según algunos de quienes transitan por ese lugar, ocupa el centro de la escena de la batalla partidaria que desarrollan en tiempos de campaña electoral las huestes del gillismo y el accastellismo.
Si bien hubo algunas señales previas cuando los dos concejales del bloque escindido Somos votaron en disidencia algunos proyectos enviados al recinto por el oficialismo, el endurecimiento de la postura se observa en los últimos días. Asomaron, así, como ejercicios de entrenamiento para lo que vendría después.
Daniel López y Juan Carlos Cladera, los delfines de Eduardo Accastello en el cuerpo legislativo, no acompañaron algunas iniciativas, aunque siempre levantaron la mano para otorgar o extender la licencia como intendente de Martín Gill para ocupar el codiciado sillón principal de la Secretaría de Obras Públicas de la Nación.
Hasta ahora. Al menos así parece, si esos ediles no repiten lo de antaño cuando advertían la posibilidad de votar en contra de la licencia y luego decidían en contrario.

Aunque falta poco más de dos meses para un posible nuevo pedido de prórroga de la licencia de Gill, ya anticiparon que no acompañarán la iniciativa.
“La última licencia otorgada al intendente fue por la función en el cargo nacional, y hoy se encuentra en plena tarea como candidato a diputado nacional. Es decir, pidió la prórroga para ser funcionario y en la práctica es candidato, desvirtuando absolutamente lo realizado en el Concejo Deliberante, razón por la cual es inadmisible prorrogar esta situación”, indicaron en un comunicado difundido en la noche del miércoles.
“Es fundamental que se cumpla con la función por la cual fue elegido, caso contrario los vecinos merecen elegir a su intendente”, remarcaron. Un pedido de elecciones que va en sintonía con el reclamo del radicalismo, el PRO y otras fuerzas políticas. Que vuelva a la oficina más importante del Palacio Municipal o renuncie para continuar en su cargo nacional y convoque a un acto electoral para seleccionar a su sucesor.
Con la negativa permanente del bloque opositor Vamos Villa María a avalar cualquier cuestión vinculada con la licencia, los dos votos de Somos fueron el as en la manga de Accastello para negociar espacios y opciones de poder. Dos votos sumamente necesarios para lograr la mayoría y extender la licencia casi de manera automática.
Sin dudas, se trata de la madre de todas las batallas, pero no es el único frente abierto. Claro que estará condicionada al resultado electoral de las legislativas del 14 de noviembre, en cierta forma algo previsible si se replican los resultados del 12 de septiembre.
Para sacar conclusiones, lo mejor es aguardar el día después y los pasos posteriores de ambas fuerzas en puja. Aunque ya se ha lanzado dardos incendiarios, antes del final de diciembre, cuando vence la más reciente postergación de la licencia, hay un gran muro por escalar.

Política habitacional
Esta guerra fría entre los dirigentes más reconocidos en Villa María en los últimos años tiene otro eje de disputa en el proyecto para transferir a un fondo fiduciario el estacionamiento ubicado en un costado de la Terminal de Ómnibus con la finalidad de construir 72 departamentos por medio del plan Procrear.
La propuesta ya fue aprobada en primera lectura con el acompañamiento de la tradicional oposición, que no ahorró críticas, pero igual levantó la mano. Con lo que al oficialismo no le fue necesario el respaldo del accastellismo.
Pero, es una señal política. La negativa vino acompañada con un tiro por elevación a la política habitacional del Ejecutivo municipal. “Bajo ninguna circunstancia nos oponemos a la construcción de viviendas sociales, todo lo contrario; creemos que una de las falencias de la administración actual es la falta de una política habitacional”, declaró López.
“Queremos que se defina una política habitacional seria, con viviendas dignas y no con barriadas de techos de plástico que se incrementan en tanto y en cuanto no abordemos esta problemática con el compromiso y la seriedad que exige”, disparó el edil.
Justificaron también el voto en contra frente a lo que consideran “una práctica habitual y sistemática del Ejecutivo, no remitir la información en tiempo y forma para el análisis de los temas planteados, menoscabando los mecanismos institucionales de responsabilidad y transparencia”.
“Hemos decidido no avanzar hasta contar con un informe detallado del proyecto”, insistieron.
El cerramiento de la plaza
Por otro lado, el propio presidente del cuerpo, Carlos De Falco, luego de hacer público su apoyo a los candidatos del gobernador Juan Schiaretti en la contienda legislativa nacional, manifestó públicamente su desacuerdo con el cerco perimetral de la Plaza Centenario, que se encuentra en obras.
En declaraciones periodísticas, indicó que le pidió al intendente interino Pablo Rosso que se retire ese cerramiento, al que calificó como «adefesio», bajo los argumentos de contaminación visual con consecuencias para la salud humana y que resulta perjudicial para los comerciantes de la zona céntrica.
Otro fuego de artificio que se suma a la intensa pirotecnia partidaria en época preelectoral.
Y eso que aún falta para las fiestas de fin de año.
1 comentario en “Gill y Accastello, guerra fría en el Concejo Deliberante: Viviendas, plaza y licencia”
Se avecinan cambios, y los muchachos no quieren quedar sin los patacones, ayer querían, hoy odian. Como siempre en política dos más dos no es igual a cuatro. Y duele perder en un futuro próximo los pesitos que reciben de los contribuyentes.-