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[Historias] Cuando a Villa María le “robaron” la posibilidad de tener televisión abierta
Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com
La televisión, maravilloso aporte de la ciencia de nuestra época, que nos ha permitido acortar las distancias y las posibilidades que, desde nuestros hogares, cómodamente, podamos seguir la imagen y el sonido que se desarrolla en ese momento desde los centros de difusión y que merced a la nueva tecnología por satélite tenemos a nuestro alcance y al instante la visión de los más trascendentales sucesos mundiales.
Lamentablemente, en nuestra ciudad podemos decir que hemos quedado como furgón de cola en este asunto de la TV y este hecho es la triste realidad de Villa María, por lo que es necesario hacer un profundo análisis para la comprensión de nuestros amigos lectores.
Los inicios
Hace algunos años, para ser más precisos en 1957, el gobierno presidido en aquel entonces por el presidente de facto General Aramburu, encomendó a un cuerpo de técnicos de la Secretaría de Comunicaciones que elaborara un plan integral de radiodifusión y televisión para todo el país y del cual surgió la Ley 15460, que asignó a las principales ciudades del país uno o más canales de televisión según su importancia, entre ellas se encontraba la nuestra, Villa María, para el canal 6.
Se pensó entonces, los que tenían algún conocimiento sobre el problema, que con la citada ley se verían cristalizados los sueños de la gente del interior de la República, de gozar del mismo privilegio de la televisión y en especial del esparcimiento después de la agotadora tarea diaria de la gente del sector agropecuario, que con su trabajo contribuyen grandemente con el ingreso de divisas al país y posibilitar a los trabajadores de la ciudad de un medio de información, cultura y recreación, lo mismo que gozan los de la Capital Federal y sus zonas aledañas.
El optimismo de aquel entonces se vio prontamente diluido por la mal intencionada tardanza de un llamado a licitación pública para la explotación de estaciones de radio y televisión en el interior, al finalizar el año 1960 se llamó a licitación para las capitales de provincias y las ciudades de Rosario, Mar del Plata y Bahía Blanca.
Además, en el citado llamado figuraban de acuerdo al ámbito de la Ley 15460 las ciudades del interior que tuvieran asignada un canal y hubiera por lo menos una empresa interesada, para que la Secretaría de Comunicaciones las incluyera en el llamado a licitación junto con las capitales de cada provincia, y se presentó la empresa TELMAR S.A., el 28 de junio de 1961 cumpliendo con todos los requisitos legales.

Demoras y anulación
El CONART que era el encargado del estudio de las propuestas, se tomó un plazo de 180 días para determinar sobre las mismas, para luego ampliar el plazo a 180 días más, ente que se disolvió con la caída del doctor Frondizi en marzo de 1962.
Durante el gobierno del doctor Guido, se reorganizó el CONART y se dio comienzo, algunos meses después, a las adjudicaciones de los citados canales. Los diez primeros en julio de 1963 y once más en el mes de octubre del mismo año, entre los cuales, para orgullo de los villamarienses, estaba el Canal 6 adjudicado a TELEMAR S.A. y… ¿Qué pasó entonces? Se preguntarán nuestros amigos lectores. Este hecho, a grandes rasgos, se puede resumir de la siguiente manera.
Las autoridades nacionales electas que se hicieron cargo del gobierno dos días después vieron con estrecho criterio la última adjudicación efectuada y la anularon ignorando el reclamo de los adjudicatarios.
Así, de un plumazo, Villa María, se vio privada de lo que legítimamente había ganado, es decir su estación televisora cuya área de alcance de 70 kilómetros le daba oportunidad de llegar a más de 50 mil habitantes que circundan nuestra ciudad y las poblaciones de su zona de influencia.


Circuitos cerrados de TV
Pocos meses después se instalaban en nuestra ciudad y otras del interior del país los circuitos cerrados de televisión, que, si bien fueron una necesidad del momento, no fueron lo amplios que debieran ser, por dos razones fundamentales: La limitación a la zona urbana y el costo de conexión y cuota comercial que hacía prohibitivo a las familias de escasos recursos, que era la mayoría.
Los circuitos cerrados de televisión se utilizan en los países más adelantados, con fines puramente educativos y cuando se emplean con carácter recreativo es por ello que se los considera como televisión de lujo y en esta triste situación nos encontramos, sólo pueden ver televisión aquellos que pueden pagar la cuota mensual.
El sistema de televisión por conductores está limitado en los países de áreas densamente pobladas y de limitada extensión, es por ello que en ningún momento se les da la importancia de los canales abiertos que en toda América son gratuitos, con las ventajas que en zonas cercanas a las estaciones televisoras se les permite el uso de antena y aparatos de costos reducidos y al alcance de los hogares más humildes.
En el momento actual, que la zona de Villa María y su radio de influencia viven la hermosa experiencia que le dará posibilidades la futura instalación repetidora del Canal 12 en el cerro Champaquí y entrando de lleno al problema vemos que el gobernador de Catamarca gestiona la instalación de torres repetidoras para su provincia.
Posición del medio
La dirección de “CENTENARIO” considera impostergable invitar a todas las entidades del medio y vecinos para exigir a las autoridades competentes una solución de inmediato a este problema que ha dividido a la ciudad en ricos y pobres, tratando de conseguir para Villa María un Canal Abierto o en último caso una repetidora de algún Canal de Buenos Aires.
Para ello ya contamos con la torre de microondas al lado de la Estancia La Negrita, vecina de nuestra ciudad y de esta manera se posibilitará que la imagen de la televisión llegue a todos los sectores de la ciudad, terminando así, para siempre, con la odiosa discriminación provocada por un circuito cerrado que, a ojo de buen cubero, ya ha cumplido su ciclo.
Fuente: Periódico CENTENARIO Nº 42 del 30 de noviembre de 1970.