[Historias] La maldición del Apolo 13 y el alunizaje que no pudo ser

La llegada del hombre a la Luna se dio el 20 de julio de 1969, hace 54 años, cuando desde la base de la NASA despegó la nave Apolo 11, para alunizar orgullosamente en la inexplorada superficie de nuestro satélite. Distinta sería el derrotero de Apolo 13.

Escribe: JULIO A. BENÍTEZ – benitezjulioalberto@gmail.com

La Apolo 13 había despegado el 11 de abril de 1970, es decir hace 53 años, desde el Centro Espacial John F. Kennedy, con los astronautas James A. Lovell, Jack Swigert y Fred Haise, para cumplir la misión de realizar otro alunizaje.

Las instrucciones eran hacer una mejor y mayor inspección en la superficie lunar, ya con más posibilidades de mejorar lo que se sabía, con nuevos adelantos técnicos, en un viaje de 76 horas, que produciría una experiencia espacial que no tenía antecedentes.

Después de la inserción orbital se realizaron los chequeos necesarios de la nave y comenzaron los preparativos para el acercamiento y mientras tanto tomaron fotografías de la tierra y la luna.

Todo parecía ir bien en el espacio. La noche del 13, los astronautas realizaron una transmisión rutinaria en vivo.

Los problemas

Minutos después de que se cortara la conversación, Swingert fue a hacer una revisión del módulo de servicio, ya que algo parecía andar mal.

Una vez que encendió el sistema para remover el oxígeno líquido de uno de los tanques, un cable deteriorado provocó un cortocircuito y luego un estallido, que dejó salir al exterior el contenido del recipiente.

Durante 1,8 segundos se perdieron las comunicaciones con la Tierra, que volvieron a funcionar hasta que se recuperó automáticamente el sistema, cambiando la dirección de la antena, y entonces informaron al Centro de Control de Houston del accidente.

Tras la explosión, los astronautas se vieron obligados a cancelar la misión, debido a que el oxígeno no solo era necesario para respirar, sino también para generar energía eléctrica, por lo que los sistemas de propulsión del módulo de servicio no podían funcionar.

Entonces, cambiaron el plan de alunizar por volver vivos a sus casas y desconectaron los sistemas del módulo de mando, para preservar los recursos y se trasladaron al módulo lunar, que tenía las baterías cargadas y los tanques llenos, el cual se convertiría en su bote salvavidas.

Regreso complicado

Pero, durante el camino de vuelta, la situación se volvió a poner crítica, ya que los tripulantes empezaron a tener complicaciones a causa de la falta de energía; el agua ya escaseaba y el consumo eléctrico estaba al mínimo, por lo que temperatura de la nave cayó 3 grados.

Cuando todo parecía componerse, notaron que el dióxido de carbono exhalado por ellos estaba empezando a aumentar y los estaba envenenando, ya que los purificadores del módulo lunar no tenían la capacidad suficiente para eliminar ese gas emanado por los tres astronautas.

Desde Houston les indicaron cómo adaptar, con bolsas de plástico, cartón y cinta adhesiva, los purificadores de dióxido de carbono del módulo de mando para que funcionaran en el módulo lunar y los ayudara a respirar.

A su vez, tuvieron que racionar el agua, necesaria para la refrigeración de los equipos, por lo que a esa altura ya se encontraban débiles, deshidratados, con frío y sin dormir.

Más problemas

Para lograr un impulso hacia la tierra, la nave debió seguir su trayectoria hacia la luna y rodearla y, cuando llegó ese momento, la Apolo 13 pasó por su lado oculto, volando a unos 254 kilómetros de ella y convirtiéndose en los humanos que más lejos viajaron en el espacio, hasta el año pasado.

Una vez finalizada la órbita por nuestro satélite, el módulo lunar logró encaminarse hacia la tierra, pero aparecería un nuevo problema, dado que el equipo contenía batería a base de plutonio y la NASA temía el lugar sobre el que caería, ya que contaminaría grandes superficies.

Fue así que tuvieron que volver a calcular la trayectoria, esta vez para asegurarse de que el módulo lunar fuera descartado sobre el lugar donde el océano Pacífico es más profundo, deshaciéndose también del módulo de servicio dañado.

Lo más dramático ocurrió en el momento en que atravesaron el calor abrasador de la atmósfera y durante 6 minutos se cortaron las transmisiones y en el cielo se veía una bola de fuego cayendo a gran velocidad.

Afortunadamente después de ese lapso se abrieron los paracaídas y los astronautas lograron amerizar sanos y salvos en el Pacífico el 17 de abril, seis días después de su despegue.

Una misión que fue un éxito, dentro del fracaso.

Fuente: wikipedia.org.

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