[Historias] Mario Tarducci, el hijo villamariense del viento

Escribe: JULIO ALBERTO BENÍTEZ – benitezjulioalberto@gmail.com

“Mario “Liche” Tarducci, por indicación del comerciante don Raúl Montalvo, le compró a Ricardo Depaoli el automóvil Chevrolet, y con la preparación de su cuñado y futuro acompañante, don Miguel Ángel Pajón, largaron afilados y esperanzados la Vuelta de Córdoba, el 16 de enero de 1965.

Pasaron por Hernando camino a San Francisco y a su paso por Villa María se encontraron esa mañana con una impresionante cantidad de público preparado para saludarlos, mientras el periodista Héctor Cavagliato por radio anunciaba que el puntero era Marcos Ciani y el segundo…¡¡¡Mario Tarducci!!!…

El auto con el que recorrió cientos de kilómetros.

Efectivamente, pasó Ciani y ahí nomás apareció la trompa del auto de Mario. Fue un pandemonium de agitados pañuelos, de brazos en alto, de gritos de aliento, que, para Mario, se perderían en la nada, aunque sin oírlos tal vez resonaban en su cabeza, pero algo pasó.

Tarducci terminó su debut estrellando el coche de costado contra un poste en la intersección de Boulevard Vélez Sarsfield con la ruta a San Francisco. Fue como un balde de agua helada lo que cayó sobre la multitud.

Respecto de este hecho, el periodista deportivo Miguel Ángel Merlo escribió en “La Razón” que: “No hay peor desgracia para un debut que pasar por las calles del pueblo de uno. Es muy fácil hacer una macana. Al corredor se le incrustan bajo la piel los ojos de los demás y le pican como “garrapatas”.

“Pero lo cierto fue que el villamariense demostró desde el vamos que no se anotaba en las carreras para pasear, siempre anduvo al máximo de sus posibilidades mecánicas, rompiendo muchas veces, pero siempre buscando ser puntero.

Tarducci, un nombre registrado en el automovilismo nacional.

“Esa etapa la ganó Ciani, pero abandonó al enterarse del accidente y la muerte de su cuñado Ángel Meunier. Carlos Pairetti fue el ganador de aquella memorable “Vuelta de Córdoba”.

Protagonista en todos lados

Reconstruido el auto, Tarducci empezó a sumar buenas actuaciones en aquella época de abundancia de expertos corredores. Le compró el Chevrolet en m$n 3.000.000 al “Rengo” Loeffel, sus repuestos y su atención mecánica para correr en la “Vuelta de Santa Fe” en la que tuvo que abandonar.

Ganó la “Vuelta de Lobos” en tenaz lucha con los hermanos Emiliozzi.  Fue primero en la carrera “El Triángulo del Oeste” y en ese mismo año llegó sexto en el Gran Premio.

Fue segundo de Eduardo Copello en el Gran Premio de 1967, ambos al comando de los recordados Torino.

Otra vez con el Chevrolet, en un tramo de una carrera que ganó Cabalen, disputada en la provincia de La Pampa, Tarducci y Emiliozzi superaron los 240 kilómetros por hora.

Hacia Chile en la competencia “Dos Océanos” los villamarienses sufrimos por todo lo que le pasó al “Liche”, entre otros desperfectos el cambio de caja y un “montañazo” cuando bajaban (en caracol) desde Viña del Mar, con Pajón enderezando las ruedas después de cada curva.

Homenaje a Tarducci y Pajón en Villa Maria.

Repararon para largar en la última etapa y en Venado Tuerto se fundió el motor. En una palabra, fueron decenas los circuitos (incluido Rafaela) que supieron de su prolijo manejo, veloz, pulcro, poniendo todo, siempre acompañado por Pajón, gran mecánico y navegante de lujo.

“Liche” Tarducci fue un hombre que puso muchas veces en vilo a la afición villamariense y que financió sus participaciones con algunos buenos premios y la publicidad.

Consideró que lo mejor que le dejó su campaña fueron sus amigos, entre otros, don José Parolina, don Bautista Gianinetto, Jorge Cupeiro, Froilán González, Loeffel, etc. etc”.

También podés ver:

Fuente: Recopilación de “El álbum de Hombre de Piedra” Nº 1 – Autor Eduardo O. Kamienski – Año 1986 – Impreso en Gráfica del Centro – Entre Ríos 580- Villa María.   

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