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[Historias] Tragedia y pánico en el tren: Accidentes fatales en Villa María
Villa María también fue escenario de grandes tragedias, donde el tren fue protagonista principal. Ocurrieron con un año de diferencia en los comienzos de la década de 1940. La más conmocionante dejó un saldo de 11 muertos y 21 heridos. Un monolito recuerda a las víctimas, trabajadores de la Fábrica Militar de Pólvoras.
Las tres principales tragedias ferroviarias del país tienen un curioso lazo que las une. Todas ocurrieron en febrero. Como la de Once, que enlutó a docenas de familias, conmovió a todo un país y desnudó un secreto a voces: la oscura trama de las concesiones ferroviarias. Como la de Villa María, en la madrugada del domingo 15 de febrero de 1942.
El siniestro de Once, con un saldo de 51 muertos y más de 700 heridos, fue un hecho espantoso y repudiable. Pero, no es la mayor tragedia que registre la historia ferroviaria argentina. Se trata de la tercera en cantidad de víctimas fatales y una más en la amplia galería de desventuras accidentales e intencionales, donde Villa María no permanece ajena.
En el peor desastre con el tren como protagonista fallecieron 236 personas. Ocurrió el 1º de febrero de 1970 en Benavídez, en el norte del Conurbano bonaerense. Un tren que recorría Zárate- Retiro permanecía detenido por una falla técnica y fue embestido por otro proveniente de Tucumán.
El segundo lugar del podio es para la catástrofe sucedida en Santa Fe. El 25 de febrero de 1978, el tren “Estrella del Norte” procedente también de tierras tucumanas embistió a un camión que había cruzado mal un paso a nivel. La formación ferroviaria transportaba 25 toneladas de grasa. Un total de 55 personas fallecidas y otras 56 heridas resultó ser el lamentable saldo.
Una catarata de siniestros más, sucedidos sobre todo en la provincia de Buenos Aires, contribuyen a engrosar la lista negra.

Ruidos en la noche
Con ruidos, gritos e incertidumbre. Así estaba por amanecer la ciudad gobernada entonces por el intendente Salomón Deiver. Eran las cinco y media de la mañana de ese domingo, cuando un estruendo sacudió la villa. Los vecinos alarmados tejieron todo tipo de hipótesis acerca del origen de ese sonido que aturdía.
El epicentro de la tragedia fue la estación del ferrocarril. Dos trenes habían chocado y el panorama era desolador. Uno de ellos se dirigía a Córdoba con 250 pasajeros a bordo; el otro, marchaba en dirección opuesta y transportaba a 70 personas.

Cuenta el periodista e historiador Bernardino Calvo: “El espectáculo, desgarrante, mostraba heridos por todas partes, en medio de quejidos de dolor, confusión y espanto. El vagón de pasajeros era un montón informe”.
El resultado fue lamentable. Dos muertos, Mario Palacios (de Amenábar, Santa Fe) y el italiano Alfredo Bocca (de Capital Federal), más decenas de heridos que fueron atendidos en la Asistencia Pública, el Hospital Pasteur, y los sanatorios Boix Pon, Quiroga y Farnés.
Por desgracia, no sería el último siniestro. Poco más de un año después, la ciudad asistiría a una nueva catástrofe, mucho más intensa que la anterior.

El acontecimiento fatídico ocurrido durante el mediodía del lunes 19 de abril de 1943 fue, al decir de Calvo en su libro “Historia de Villa María y de sus barrios”, “un capítulo de la historia del dolor de los villamarienses, el que, junto al ciclón del ’28, está todavía vigente en nuestra memoria popular”.
El tren número 398, arrastrado por la máquina 159, salía de la ciudad con destino a Las Rosas (Santa Fe), con una velocidad de 60 kilómetros por hora. Al llegar al cruce de las vías con la Ruta Nacional 9 impactó contra la parte trasera de un colectivo local que transportaba trabajadores de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos, recién salidos de sus actividades.
La línea ferroviaria arrastró al ómnibus unos cien metros. El panorama era tremendo para los soldados del cuerpo 13 de Infantería de la Fábrica Militar, los voluntarios puestos a disposición por el municipio y los numerosos vecinos que se acercaron al lugar para socorrer a los afectados.
Once muertos “horriblemente mutilados” y 21 heridos fue el saldo de esa fatalidad que acongojó a la ciudad. “En las retinas de los ojos de centenares de villamarienses quedaron grabadas aquellas escenas que parecieron, más bien, un campo de batalla. Heridos por todos lados, algunos muertos que se cargaban en camiones y, más lejos aún, dos enfermeros desencajando otra víctima del miriñaque de la locomotora”, expuso el historiador. Entonces, hubo tres días de duelo.
El monolito
En julio de 1943, el municipio mandó a construir un monolito frente al paso a nivel escenario de la destrucción para recordar a los desafortunados trabajadores. Poco después, fue destruido por la Dirección Nacional de Vialidad.
Su reconstrucción llegó poco después, luego de que la empresa Central Argentina de Electricidad donara un terreno para su ubicación.

El 23 de abril de 1944, un año después del drama, se levantó un monumento con dinero aportado por los compañeros de las víctimas.
Los jóvenes fallecidos fueron: Aldo Fitta, Antonio Bataglia, Deolindo Carranza, Luis Botta, Ángel Osler, Martín Maldonado, José Gallo, Francisco Reynoso, José París, Ángel Grassani y Alberto Romero.
La tragedia, en ocasiones, también viaja en un tren.