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La Argentina que no queremos ver ni escuchar
Escribe: Román Cavaglia
Todos los indicadores económicos son más que alarmantes en el país.
Comenzando por la inflación, sumando la emisión de billetes, y ahora el decaimiento de la economía producto de la cuarentena más larga del mundo.
Los indicadores son números, pero nosotros, acostumbrados a que la «contabilidad artística» se dedica a dibujarlos, no creemos en los números.
¿Y entonces, en que creemos?
Los índices económicos son los números que no queremos ver: inflación de un 45% anual, devaluación del peso y paralela subida del dólar, el aumento del desempleo encima del 10%, la caída del PBI y, por decantación, la pérdida de poder adquisitivo en cada familia trabajadora argentina.
No queremos hacerles caso a los datos, entonces culpamos a los emisores, y lo primero que vemos es quién es el que lo dice, para «clasificarlo». Si es A, B, C, de izquierda, derecha, o centro.
Pero, como no nos siguen cerrando las cosas, entonces, culpamos a los medios, y el periodista que escribió. Entonces, ya no solo buscamos a quién dice las estadísticas, sino a quién las reproduce. Una excusa más para seguir discutiendo, mientras el tiempo pasa.
Los números están
Los datos, los números están ahí. El dólar aumentó, el peso devaluó, la inflación se mantiene, los precios suben y los salarios pierden valor.
Entonces, por más que nos esforcemos en «rotular» los números, están ahí.
Porque simplemente son números, y no se estiran ni escogen. Dos más dos es cuatro, acá, en China, Estados únicos, Cuba, Italia o España.
En la medida que los argentinos no nos hagamos cargo de lo que nos pasa, seguiremos perdiendo el tiempo tratando de discutir lo que nos pasa. Rotulando y seguir generando caos.
Los números son elocuentes y cualquier persona de bien diría que lo peor que le puede pasar a una sociedad es seguir peleando cuando está mal. Los números de Argentina duelen.
O nos hacemos cargo, o seguiremos tirando la tierra debajo de la alfombra.