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[La Columna de Noelia Benedetto] Hay que «desgenitalizar» la sexualidad
¿Cuánto alivio traería y cuántos malestares nos ahorraría a nuestra vida sexual colocar a la penetración como una práctica sexual entre tantas y no la única y más importante que nos convierte en personas “sexualmente activas”?
Escribe: Lic. Noelia Benedetto (Sexóloga)
Durante siglos la sexualidad ha estado ligada casi por completo a la reproducción. De ahí que en nuestros encuentros se les dé tanta importancia a los genitales y se use el coito como técnica principal para la obtención de placer sexual.
Así se crea una sociedad donde las personas tienen muy interiorizada una forma de entender la sexualidad desde una visión genital-reproductiva, limitando la relación sexual a la relación coital reproductiva y no recreativa, donde no se considera como sexo a las situaciones en las que no se haya producido el coito, subestimando el resto de prácticas, tales como el sexo oral, anal.

En la mayoría de las relaciones sexuales los mal llamados preliminares, se usan como vía para llegar al coito y no con el fin único de obtener placer, fin que sí debe ser el de toda relación sexual.
Tratemos de aprender a disfrutar la relación desde que se inicia, quitando a los juegos sexuales la exigencia de hacerlos durar un tiempo determinado para conseguir la lubricación de la persona con vulva.
Una educación sexual centrada sólo en lo genital-reproductivo y enfocada a la prevención (así es como hemos aprendido la mayoría) limita nuestra visión de satisfacción sexual.
En cambio, si nuestra educación la centramos en el placer, tendremos más posibilidades de ampliar nuestro concepto de satisfacción.
Todo el cuerpo
Las relaciones sexuales permiten la obtención de placer y gratificación sexual entre las personas implicadas. Esta gratificación no se debe reducir a unas zonas concretas, sino que, implican todo el cuerpo.
Cada ser humano tiene derecho a vivir su sexualidad del modo que considere oportuno, siempre y cuando ello le enriquezca como persona, respete la libertad de elección sexual de los demás, sea responsable en su conducta sexual y ésta se realice en un marco de satisfacción mutua.

Si cambiamos nuestra forma de entender la sexualidad marcando como objetivo primordial obtener placer, seremos capaces de:
🔥Disfrutar de cada momento y de una sexualidad saludable sin exigencias
🔥Descubrir nuevas zonas erógenas aprendiendo a estimularlas
🔥Desgenitalizar nuestros encuentros sexuales
🔥Conocer mejor a nuestros compañeros sexuales fomentando una comunicación abierta
🔥Desmitificar estereotipos y guiones sexuales