Landart: «Este gobierno no quiere ser controlado»

A la espera de la decisión de la Justicia Electoral de Córdoba, la dirigente radical expresó que se vulnera la voluntad ciudadana al buscar impedirse su asunción en el cargo de vocal del Tribunal de Cuentas. Habló de “trampas” y situaciones “fraudulentas” del oficialismo.

Escribe: Germán Giacchero

Nora Landart sigue esperando. Espera desde la noche del 23 de junio que la Justicia Electoral convalide de una vez la decisión que las urnas ya dictaminaron. Por ahora, el cargo de vocal en el Tribunal de Cuentas continúa en disputa. Ya no en la arena electoral, sino en los despachos judiciales.

“Juntos es Posible”, la fuerza que la postulaba para el órgano de control municipal, reclama el tercer sillón. “Hacemos por Villa María”, hace lo propio. Por eso, la fuerza que comanda el intendente Martín Gill apeló ante la jueza electoral Marta Vidal la resolución de la Junta Electoral Municipal de no considerar los votos en blanco como válidos (tal como siempre lo hizo desde la aplicación de la Carta Orgánica), situación que permite el acceso de Landart al Tribunal de Cuentas.

Al cierre de esta edición, la jueza Vidal no se había pronunciado. Pero, en caso de resultar desfavorable la decisión, Landart anticipó que recurriría a instancias superiores, como la Cámara en lo Contencioso Administrativo o el Tribunal Superior de Justicia. “Me asiste el derecho”, enfatizó. Y dejó en claro que “se vulnera la voluntad ciudadana” al impedirse su asunción.     

¿Cuáles son tus sensaciones en la previa a la decisión de la Justicia Electoral de Córdoba?

“La primera sensación que tengo es que me asiste el derecho, tengo el paraguas jurídico de la Carta Orgánica Municipal (COM) y de la ordenanza vigente que reproduce el Código Electoral Nacional. Eso me ha movilizado desde que el oficialismo decidió no respetar la palabra empeñada por el intendente municipal cuando dijo que iba a acatar la resolución de la Junta Electoral. Lo dijo públicamente y también me lo transmitió por teléfono. Cuando se recurre a la Justicia provincial, comienzo a experimentar la sensación de la trampa, de una situación fraudulenta. Uno está acostumbrado a ganar o perder, pero fundamentalmente a respetar la decisión de los ciudadanos. En este caso, tramposamente, se alude a esa fundamentación para vulnerar la voluntad ciudadana. Si hay algo que está en claro en la legislación de nuestra ciudad es cómo se define el voto válido, y es aquel que contiene una boleta oficializada por la Junta Electoral. Por esa razón no se considera al momento de la distribución de cargos”.

Hablás de trampa y de fraude, son palabras muy fuertes…

“Son las sensaciones que me atraviesan y que experimento ahora”.

¿Por qué creés que ha variado la estrategia del oficialismo tras las primeras palabras del intendente?

“Porque pierde la mayoría en un órgano de control. Hoy, si el oficialismo logra imponer su voluntad se queda con la mayoría tanto en el Concejo Deliberante como en el Tribunal de Cuentas. Y eso se transforma en una cuestión verdaderamente grave desde el punto de vista institucional y político. Nuestra Carta Orgánica lo que quiere hacer es dejar el control del gasto público en manos de las minorías. Ha sido así, salvo en el último periodo. Por eso me aferro a mi argumento”.

¿Estás confiada en la decisión que pueda tomar la Justicia Electoral de Córdoba?

“Cuando las cuestiones políticas traspasan al ámbito de la Justicia, entran a jugar otros factores que desconozco. Nunca me ha tocado dirimir algo en la Justicia en ninguno de los planos. Yo espero que la jueza Vidal ratifique la decisión de la Junta Electoral que desde mi punto de vista se ajusta a derecho. De lo contrario, iniciaré todo un camino que tiene que ver con la Cámara Contenciosa Administrativa hasta llegar al Tribunal Superior de Justicia. Más allá, de la jurisprudencia a la cual se puede aludir, está el antecedente primario e inmediato de cómo han funcionado las Juntas Electorales locales desde la sanción de la COM.

Hoy me siento muy acompañada por el resto de las fuerzas políticas, por algunos dirigentes de mi partido y por gente que no esperaba que me fuese a brindar su apoyo”.

¿Estás más cerca de pensar que vas a poder asumir en diciembre o que vas a tener que seguir luchando para poder hacerlo?

“Hoy confío en la ley, me aferro a que mi posición se ajusta a derecho, si no, no la sostendría. He tenido la suerte de no tener que forzar nunca ninguna interpretación en mi rol como funcionaria pública. Creo que me asiste la argumentación jurídica adecuada porque me remito a la legislación. Si hay que cambiarla o no, es una discusión posterior”.

¿Cuál es el rol que debe tener un órgano como el Tribunal de Cuentas? ¿Qué impronta te gustaría darle?

“La impronta que le voy a dar es el cumplimiento estricto de lo que establece la COM. Cuando uno controla recursos, no hay parámetros intermedios; no se controla más o menos bien. Se controla o no se controla; se hace cumplir la ley o no; se denuncian las irregularidades o no. En los controles no hay términos medios. Se hace lo que hay que hacer o, de lo contrario, se incurren en hechos delictivos o corruptos. Y, además, voy a preservar a través del control el adecuado manejo de los recursos públicos”.

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