Las desigualdades matan: El terrible informe sobre el abismo entre ricos y pobres

Los diez hombres más ricos del mundo han duplicado su fortuna, mientras que los ingresos del 99% de la población mundial se habrían deteriorado a causa de la COVID-19. Las crecientes desigualdades económicas, raciales y de género, así como la desigualdad existente entre países, están fracturando nuestro mundo, advirtió la organización Oxfam Internacional en el informe “Las desigualdades matan”.

Los datos que ofrece el estudio son más que elocuente. Desde el inicio de la pandemia, ha surgido un nuevo milmillonario en el mundo cada 26 horas. Los diez hombres más ricos del mundo han duplicado sus fortunas mientras que, según se estima, más de 160 millones de personas han caído en la pobreza.

Por otro lado, se calcula que cerca de 17 millones de personas han perdido la vida a causa de COVID-19, una magnitud de muertes sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial.

Pero, un dato es tremendo: Los 10 hombres más ricos del mundo poseen más riqueza que los 3.100 millones de personas más pobres. Es decir, más que casi la mitad de la población del planeta.

La organización remarcó que esta situación no es producto del azar, de una casualidad, sino del resultado de decisiones deliberadas. “La ‘violencia económica’ tiene lugar cuando las decisiones políticas a nivel estructural están diseñadas para favorecer a los más ricos y poderosos, lo que perjudica de una manera directa al conjunto de la población y, especialmente, a las personas en mayor situación de pobreza, las mujeres y las niñas, y las personas racializadas. Las desigualdades contribuyen a la muerte de, como mínimo, una persona cada cuatro segundos”.

  • Leé un resumen del informe:

A continuación, se reproduce una parte del extenso informe de la Oxfam Internacional.

Pandemia y desigualdad

“Estos problemas forman parte de una misma enfermedad, aún más profunda: las desigualdades que fragmentan nuestras sociedades y sesgan vidas, y la violencia enquistada en nuestros modelos económicos.

Las desigualdades han provocado que la pandemia de coronavirus resulte más letal, más prolongada y más dañina para los medios de vida. La desigualdad de ingresos resulta más determinante que la edad a la hora de estimar si alguien perderá la vida a causa de la COVID-19.

Millones de personas aún estarían vivas si hubieran recibido una vacuna, pero se les negó esa oportunidad; mientras, las grandes empresas farmacéuticas continúan conservando el monopolio de estas tecnologías.

Este apartheid de las vacunas se está cobrando vidas y está alimentando las desigualdades en todo el mundo. Instituciones como el FMI, el Banco Mundial, Crédit Suisse, y el Foro Económico Mundial han estimado que la pandemia ha provocado un aumento de las desigualdades dentro de los países en todo el mundo.

Las personas en mayor situación de pobreza del mundo y los grupos racializados están sobrerrepresentados en la cifra de muertes provocadas por el virus. En algunos países, las personas en mayor situación de pobreza tienen casi cuatro veces más probabilidades de perder la vida por la COVID-19 que las más ricas.

Estas divisiones actuales están directamente vinculadas al legado histórico del racismo, incluyendo la esclavitud y el colonialismo. Esto también se manifiesta en el hecho de que esté previsto que la brecha entre los países ricos y pobres vaya a crecer por primera vez en una generación.

Las personas que viven en países de renta baja y media tienen alrededor del doble de probabilidades de morir de COVID-19 que aquellas de países ricos. Como mínimo 73 países se enfrentan a posibles medidas de austeridad respaldadas por el FMI (entre ellos, Argentina) lo que puede agravar las desigualdades entre países, así como todas las formas de desigualdad a nivel interno”.

Género y violencia

“Los derechos de las mujeres y los avances realizados en materia de igualdad de género se verán duramente golpeados por estas medidas de austeridad, en medio de una crisis que ha retrasado el camino para cerrar la brecha de género toda una generación, ya que ahora se tardarán 135 años frente a los 99 años antes de la pandemia.

Esta situación se ve agravada por el hecho de que, en varios países, las mujeres se enfrentan a una segunda pandemia por el incremento de la violencia de género. Además, como en cada crisis, se ven forzadas a asumir un volumen enorme de trabajo de cuidados no remunerados, lo que las mantiene atrapadas en la parte más baja de la pirámide económica.

El coste de la profunda desigualdad a la que nos enfrentamos se traduce en vidas humanas. Como pone de manifiesto este informe y basándonos en estimaciones conservadoras, las desigualdades contribuyen a la muerte de al menos 21 300 personas cada día. Dicho de otra manera, las desigualdades contribuyen a la muerte de al menos una persona cada cuatro segundos”.

La variante “milmillonaria”

Si bien resulta difícil realizar comparaciones históricas con la escala de la crisis de desigualdad actual, algunas comparaciones son evidentes. En julio de 2021, el hombre más rico del mundo viajó con sus amigos al espacio en su nave de lujo mientras millones de personas perdían la vida innecesariamente por falta de acceso a alimentos y vacunas.

Al más puro estilo María Antonieta, cuando pronunció su famosa frase “que coman pasteles” durante la Revolución Francesa, Jeff Bezos también dijo unas palabras que pasarán a la posteridad: “Gracias a todos los empleados y clientes de Amazon, porque son ustedes quienes han pagado por todo esto”.

Solo con las ganancias que Bezos ha amasado desde que comenzara la pandemia se podría vacunar a toda la población mundial.

La riqueza de una pequeña élite de 2755 milmillonarios ha crecido más durante la pandemia de COVID-19 que, en los últimos 14 años, que ya había sido una época de bonanza económica para ellos.

Se trata del mayor incremento anual de la riqueza de los milmillonarios desde que se tienen registros, y está sucediendo en todos los continentes del planeta. Este incremento es el resultado del aumento desorbitado de los precios de los mercados de valores, el apogeo de las entidades no reguladas, el auge del poder monopolístico y la privatización, junto a la erosión de las normativas, los tipos impositivos a las personas físicas y las empresas y los derechos laborales y los salarios; todo ello propiciado por la instrumentalización del racismo.

Elon Musk y Jeff Bezos, los líderes de la logia de los más ricos del mundo.

Estas tendencias resultan alarmantes. Al no vacunar al conjunto de la población mundial, los Gobiernos han favorecido las condiciones propicias para que surjan peligrosas mutaciones del virus de la COVID-19.

Al mismo tiempo, han creado las condiciones necesarias para que aparezca una variante completamente nueva: la de la riqueza de los milmillonarios.

Esta variante milmillonaria es sumamente peligrosa para nuestro planeta. Según el análisis y los datos publicados por el ‘World Inequality Lab’ en diciembre de 2021, desde 1995, el 1 % más rico ha acaparado una parte 19 veces mayor del crecimiento de la riqueza global que la mitad más pobre de la humanidad”.

Qué hacer

No obstante, tenemos la oportunidad de reformar drásticamente nuestros modelos económicos para que se basen en la igualdad.

Podemos abordar la riqueza extrema aplicando una fiscalidad progresiva, invirtiendo en medidas públicas de eficacia demostrada para eliminar las desigualdades, y transformando las dinámicas de poder dentro de la economía y la sociedad.

Si mostramos la voluntad necesaria y escuchamos a los movimientos que están exigiendo cambios, podremos crear una economía en la que nadie viva en la pobreza, ni tampoco en una riqueza inimaginable: una economía donde las desigualdades dejen de matar.

Fuente:

Cinco datos de los hombres más ricos del mundo

  • La riqueza de los 10 hombres más ricos se ha duplicado, mientras que los ingresos del 99 % de la humanidad se habrían deteriorado a causa de la COVID-19.
  • Los 10 hombres más ricos del mundo poseen más riqueza que los 3.100 millones de personas más pobres.
  •  Si los 10 hombres más ricos gastasen un millón de dólares diarios, agotar su riqueza conjunta les llevaría 414 años.
  • Si los 10 milmillonarios más ricos del mundo se sentasen sobre el dinero que poseen apilado en billetes de un dólar, cubrirían la mitad de la distancia entre la Tierra y la luna.
  • Un impuesto del 99% sobre los ingresos extraordinarios que los 10 hombres más ricos han obtenido durante la pandemia de COVID-19 podría movilizar dinero suficiente para fabricar suficientes vacunas para toda la población mundial y cubrir el déficit de financiación de las medidas climáticas, financiar unos servicios de salud y protección social universales y apoyar los esfuerzos para abordar la violencia de género en más de 80 países.
  • Pero, aun así, estos hombres seguirían teniendo 8000 millones de dólares más que antes de la pandemia.

Foto de portada: Unicef

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