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Llaryora terminó 3 puntos arriba de Juez: Tecnología fallida, escrutinio demorado y papelón nacional
A la una y media de la mañana del lunes 26 de junio, es decir, siete horas y media después de cerrado el acto electoral, los cordobeses no sabíamos quién era el gobernador electo de la provincia.
Los integrantes de la Justicia Electoral no podían decir con precisión cuándo podrían estar los resultados del escrutinio provisorio para que el problema político generado no se magnifique.
Horas después, el panorama continuaba igual. La carga de datos provisoria finalizó a las 6 y 20 de la mañana. Mucho después de lo anunciado. Mucho.
Las razones esgrimidas ponen en el ojo de la tormenta a las fallas en el nuevo sistema Turing, que fue presentado como la solución a la lentitud del proceso. Al final, terminó siendo peor el remedio que la enfermedad.
“Problemas de conectividad”, fue el argumento más utilizado.
En la mañana de este lunes, el Tribunal Superior de Justicia anunció que investigará las demoras en el proceso de escrutinio. Pero, los sinsabores propios y ajenos más una dosis de improvisación y un manto de sospecha ya se han producido.
Tres puntos
En horas de la madrugada, con el 88,39% de las mesas escrutadas, el candidato Martín Llaryora aventajaba por casi tres puntos porcentuales a su adversario Luis Juez.
La última carga de información dio tres puntos de diferencia exactos al postulante del oficialismo.

Ambas fuerzas reclamaron celeridad a la Justicia Electoral para conocer de una buena vez los resultados.
Desde el búnker del oficialismo se daban como ganadores, a pesar de la falta de definiciones del demorado escrutinio. «La tendencia es irreversible, pero todavía no podemos festejar como corresponde», aseguró Llaryora.
En el otro sector, hablaban de la “baja calidad institucional de la provincia” que propició este panorama de incertidumbre que no hace más que crear un manto de sospechas sobre una jornada cívica que se presentó en calma y sin mayores complicaciones.

Una situación de zozobra, de vergüenza ajena, indeseada por el oficialismo como por la oposición. Que no hace más que demostrar lo mucho que nos falta en materia de infraestructura, logística, pero sobre todo, de sentido común.