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«Luna Cautiva», una historia de crimen, amor y castigo
Escribe: Leonardo Diego Muñoz
El 31 de julio de 2014 se realizaban en Córdoba Capital varios actos recordando los 100 años del natalicio de José Ignacio Rodríguez, el “Chango”.
Cantautor de muchas célebres canciones del acervo folklórico nacional, como “De Alberdi”, “De Simoca”, Gaviota de puerto”, “Luna de Tartagal”, “La Patrulla”, enriqueció como pocos la música nativa. Nació el 31 de julio de 1914 en Córdoba y falleció en su amado barrio Alberdi el 7 de octubre de 1975.
Una noche fatal
Más de una versión existe de la jornada del 11 de diciembre de 1963 más allá de la fuente judicial. Luego de un día compartido en Unquillo con Gerardo López (de Los Fronterizos), por la noche asistió a la fiesta de su ahijado, ante el reclamo de algún presente de hacer mención de los autores de la canción que acababa de interpretar hubo una pelea de puños.
Ese día, el “Chango” había recibido un adelanto de dinero por un nuevo trabajo discográfico, suma supuestamente perdida en la riña. Cuando volvió por el efectivo bajó su mujer, al escuchar algunos gritos ingresó blandiendo un arma de fuego. En el forcejeo se habría escapado un disparo que impactó en la cabeza del dueño de casa. Los relatos de la familia del músico y la del fallecido no coinciden en la manera en que se produjo el disparo.
“Luna Cautiva”
La emblemática zamba está dedicada a su esposa “La Gringa”, unidos en matrimonio en 1965 mientras estaba en la cárcel. La letra describe poéticamente su condición de reo.
Los grillos que están enamorados son los grilletes, el tintinear de espuelas las llaves del carcelero, el Calicanto es la Cañada que veía desde su celda en Encausados, el toro mañero es la trágica noche de 1963, los arrieros musiqueros son aquellos que lo visitaron o intercedieron por su libertad, como Horacio Guarany, Leo Dan y Tita Merello.
Claro, su amada “Gringa” es la dueña de su alma, la luna cautiva que lo besa y se va. Fue indultado y liberado en marzo de 1968.
“Luna Cautiva” (“Chango” Rodríguez)
De nuevo estoy de vuelta después de larga ausencia,
igual que la calandria que azota el vendaval,
y traigo mil canciones como leñitas secas,
recuerdos de fogones que invitan a matear.
Y divisé tu rancho a orillas del camino,
adonde los jazmines tejieron un altar,
al pie del Calicanto la luna cuando pasa,
peinó mi serenata la cresta del sauzal.
Tu amor es una estrella con cuerdas de guitarra,
una luz que alumbra en la oscuridad,
acércate a la reja sos la dueña de mi alma,
sos la luna cautiva que me besa y se va.
Escucha que mis grillos están enamorados,
que llora mi guitarra sollozos de sauzal,
el tintinear de espuelas del río allá en el vado,
y una noche serena prendida en mi cantar.
De nuevo estoy de vuelta mi tropa está en la huella,
arrieros musiqueros me ayudan a llegar,
tuve que hacer un alto por un toro mañero,
allá en el Calicanto a orillas del sauzal.
- Mirá los videos de la zamba:
Foto de portada: Infojus


1 comentario en “«Luna Cautiva», una historia de crimen, amor y castigo”
Un grande con una triste historia. La vida no es felicidad, es un transitar diario donde el destino marca el rumbo de la misma.–