Malvinas: ¿Gran Bretaña habría ganado la guerra sin el apoyo de Chile?

Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

A 39 años del desembarco de las tropas argentinas en las Islas Malvinas, “Traidores” es la expresión de los argentinos respecto del pueblo chileno.

Pero pocos recuerdan la tensa situación que existió entre las dictaduras de Videla y Pinochet, que casi termina en guerra en 1978 por las islas del canal de Beagle y que gracias a la intervención del papa Juan Pablo II, con el envío del Cardenal Antonio Samoré se frenó el conflicto, pero la dictadura argentina se quedó con la sangre en el ojo.

“Después de las Malvinas pensábamos atacar a Chile”, dijo en una entrevista a Perfil, en el 2009, el jefe de la Fuerza Aérea en aquel entonces, el Brigadier General Basilio Lami Dozo, recordando lo que había manifestado Leopoldo Fortunato Galtieri, “Qué vayan sabiendo que después les toca a ellos… los chilenos”.

Tatcher y Pinochet juntos, en tiempos más recientes que los turbulentos 80.

Y en ese mismo sentido, también en diálogo con Perfil, el ex secretario de Inteligencia del Estado, Juan Bautista “Tata” Yofre, contó que “Después de Malvinas, venía Chile, que rápidamente sacó ‘una póliza de seguros’ y se unió a Gran Bretaña, que inmediatamente envió a Sidney Edwards,  Oficial de la Fuerza Aérea Británica (RAF),  para cerrar la alianza en la que Chile dejaba sobrevolar su territorio para controlar lo que pasaba en Argentina y a cambio le ofrecieron algún tipo de ayuda en armamento”.

Además, Chile, en la parte diplomática estaba con Estados Unidos y el 19 de abril desplazó a toda su flota. “Si yo hubiera sido chileno, manifestó luego Yofre, hubiera hecho lo mismo, estaban defendiendo su soberanía”.

Apoyo determinante

Ya mucho antes, en 1971 ambos países habían recurrido a un tribunal internacional para determinar la soberanía de dichas islas. 

En 1977, el tribunal falló a favor de Chile y esto no cayó bien en la dictadura argentina y, tras presionar por la vía diplomática, a fines de 1978 habían lanzado la “Operación Soberanía” para tomar las islas Picton, Nueva y Lenoox.

Según como lo describió en su libro “My Secret Falklans War”, Sidney Edwards, aquel oficial enviado para cerrar el trato de ayuda chilena, asegura: “Mi opinión personal y creo que fue compartida por mis jefes en el Ministerio de Defensa y por Margaret Thatcher, es que sin la colaboración de Chile, Argentina hubiese ganado la guerra y por ende hubiera recuperado las Islas Malvinas, y los chilenos con su proceder consiguieron armamento, asesoramiento en inteligencia y otras cosas que normalmente no hubieran conseguido”.

Malvinas significa una herida abierta en la memoria de los argentinos.

En el citado libro, Edwards da cuenta de cómo colaboró Chile con los ingleses: “Dicho país disponía de un radar de largo alcance en Punta Arenas, lo que permitió ver los movimientos aéreos en Ushuaia, Río Gallegos, Río Grande y Comodoro Rivadavia”.

“Además, Gran Bretaña envió un equipo del Servicio Aéreo Satelital Especial (SAS), un sistema de comunicaciones muy seguro y aviones nuestros fueron pintados con los colores chilenos que de tal forma pudieron volar cerca de la frontera con Argentina, sin despertar sospechas, obteniendo más información”, acotó.

Además, en el citado libro, el militar inglés, dice que: “Dichas informaciones fueron importantísimas, dado que nosotros sabíamos de antemano cuando salían los aviones de ataque argentinos, situación que nos ayudó totalmente. Si no, no podríamos haber dispuesto de información precisa y la sorpresa hubiera sido la gran ayuda que le hubiera permitido, con seguridad, que Argentina ganara la guerra de las Islas Malvinas”.

Fuente: Perfil

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