Más que «Spiderman»: No es para asustarse, pero… las arañas también “vuelan”

 Escribe: Ing. Hernán Allasia

Mientras Charles Darwin viajaba en el Beagle, a unos 100 kilómetros de la costa argentina, observó un fenómeno que le pareció inexplicable: los mástiles del barco estaban totalmente cubiertos por telarañas.

“Capturé algunas de las arañas aeronautas, que tienen que haber recorrido al menos 60 millas”, escribió el 31 de octubre de 1832. Darwin se preguntaba qué causa había llevado a estos animales a emprender esa excursión aérea, además de especular sobre la forma en que lo habían logrado.

En 2015, en Vergara, al este de Uruguay se extendía un larguísimo manto blanco, como el velo abandonado de un gigantesco vestido de novia.

Se hablaba del misterio de “las babas del diablo”, “plaga de millones de arañas”, “sorpresiva invasión de arañas” o “lluvia insólita de arañas”.

Algo parecido ocurre al mismo tiempo, pero a 500 kilómetros, en Argentina, en una zona que también se encuentra bajo inundaciones.

Los medios, impactados por la cantidad de telas de araña que cubren como nieve el costado de la ruta en Lezama (provincia de Buenos Aires) hablan también de las “babas del diablo”.

Las razones

¿Qué había ocurrido en ambos países y qué tiene que ver con el episodio observado por Darwin? Un hilo une a ambos misterios separados por más de 180 años, pero para desenredarlo hay que meterse en el concienzudo trabajo de un equipo de investigadores e investigadoras de Argentina y Uruguay, cuyos resultados acaban de publicarse.

Luis Piacentini, de la División Aracnología del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, y en Uruguay la bióloga Anita Aisenberg, del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), fueron los estudiosos del tema.

Aunque las arañas no tengan alas, pueden volar en forma muy eficiente. Para lograrlo, se valen de una técnica en inglés llamada “ballooning”, que si bien no tiene una traducción satisfactoria podría intentarse denominar globismo o algo que tenga que ver con el andar en globo por los aires.

¿Cómo es eso? Las arañas se trasladan hasta un lugar alto cuando hay algo de viento, se paran en la punta de sus extremidades, elevan el abdomen y lanzan un hilo de seda hasta que se alzan por los aires.

Cuando Piacentini y Aisenberg llegaron a Lezama y Vergara, respectivamente: “Vimos cosas que nunca habíamos visto, como arañas lobo grandes volando a varios metros de altura, por encima de los cables de la luz, lo que normalmente no ocurre en estos grupos”.

“Eran muchísimas arañas juntas, pero con la agresividad claramente disminuida, tanto dentro de la misma especie como con otras. Había una gran cantidad de arañas que intentaban trepar a los puntos más altos para dispersarse mediante el ballooning, y muchísimas que habían muerto intentando escapar de la inundación. Cada vez que intentaban ‘despegar’ sin suerte, las arañas agregaban más seda a aquella masa blanca”, explicaron.

En resumen, aquellas telarañas masivas eran producidas por arañas que viven en ambientes ribereños y que escapaban del agua. Toda esa carpeta blanca era producto de las arañas que habían caminado por allí, dejando telas en ese proceso y haciendo ballooning en masa para dispersarse.

Bibliografía consultada

  • https://ladiaria.com.uy/ciencia/articulo/2021/9/resuelven-el-misterio-de-las-telaranas-gigantes-de-vergara/
  • Artículo: “Massive spider web aggregations in South American grasslands after flooding”. Publicación: Ecological Entomology (2021) Autores: Luis Piacentini, Cristian Grismado, Anita Aisenberg, Carlos Toscano-Gadea, Álvaro Laborda, Miguel Simó, Rodrigo Postiglioni, Luciano Peralta, Dan Proud, Martín Ramírez.
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