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Milei, Llaryora y el “andá al psicólogo”: Dejemos de usarlo como insulto para no continuar estigmatizando
El enfrentamiento entre el presidente Javier Milei con el gobernador cordobés Martín Llaryora y una frase desafortunada del primero hacia el segundo (“Que vaya y lo resuelva en el psicólogo”) es una invitación a reflexionar sobre la importancia de no usar expresiones similares a modo de insulto o agravio. No hacen más que estigmatizar a las personas que padecen problemáticas vinculadas con su salud mental.
Escribe: Lic. Noelia Benedetto
“Yo no estoy acá en política para resolver problemas psicológicos. Que vaya y lo resuelva en el psicólogo”.
Palabras más, palabras menos, así se refirió con su habitual verborragia el presidente Javier Milei al gobernador de Córdoba Martín Llaryora.
Ante esos dichos, los invitamos a reflexionar sobre el concepto de Salud Mental en el insulto, en lo peyorativo.
“Estás mal de la cabeza, hacete ver”.
¿Por qué iniciar o estar en un proceso terapéutico es utilizado como un insulto?
Si estuviéramos en una discusión y quisiéramos insultar a alguien, ¿le diríamos “andá al cardiólogo”, o “hacete ver el hígado”?

Históricamente, las dificultades relacionadas con la salud mental fueron un tema tabú en nuestra sociedad; incluso fueron demonizadas.
Esto nos atraviesa e impacta en nuestra cultura, tanto que, naturalizamos que “deberías ir al psicólogo o al psiquiatra” sea visto como peyorativo, como agravio.
Enviar a alguien a “hacerse ver” con intencionalidad despectiva o sarcástica no hace más que estigmatizar a las personas que padecen problemáticas vinculadas con su salud mental
Enviar a alguien a “hacerse ver” con intencionalidad despectiva o sarcástica no hace más que estigmatizar a las personas que padecen problemáticas vinculadas con su salud mental.
La realidad es que iniciar un proceso terapéutico es un acto de amor, de valentía y, sobre todo, de cuidado.
Dejemos de enviar a las personas a terapia como modo de insulto y comencemos a ver este espacio como una forma más de cuidar(nos).
Yapa: Tampoco es empático chicanear a alguien señalándole que la estabilidad mental no es una virtud que le haya sido asignada, o hacer humoradas respecto a presuntos diagnósticos de psicopatías.