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[Música e Historia]: Dorotea Cabral y otros cautivos de la región (VIDEOS)
“…cual calandrias prisioneras su infortunio y su pesar…”
Escribe: Leo Muñoz
Folklore y Literatura
Formados en 1959 en Tucumán, los Tucu Tucu lograron una reconocida trayectoria, interrumpida recién por un fatal accidente en un cruce ferroviario en 2007.
Una sucesión de éxitos los dejaron en el bronce del folklore nacional, entre ellos, la muy lograda versión de “La Cautiva”.
Otro artista que grabó esta canción en tiempos de milonga fue Jorge Cafrune, también su hija, Yamila.
J. Esteban Echevarría E., escritor argentino romántico de la llamada Generación del 37, escribió la obra titulada “La Cautiva”, poema épico publicado en 1837, considerada la primer gran obra de la literatura argentina.
Dorotea Cabral
Luis Cabral y sus hermanos eran dueños de la Merced de los Cabral, en tierras que hoy contienen la localidad homónima. En 1864 una invasión indígena dirigida por el mismo Calfucurá asoló los campos del sur del Ctalamochita, su yerno Cañumil maloneó en las tierras de los Cabral. Dorotea, la joven hija de Don Luis, fue cautivada y llevada a las tierras ocupadas por los indios.
Algunos miembros de la familia de la muchacha murieron a lanzazos mientras intentaban defenderla. El feroz guerrero fue a su vez cautivado por la belleza de la niña, a la que llamaba “Pichí Maicono”, que significa “dulce paloma”.

Con el tiempo se casó según el ritual ranquel y tuvo tres hijos con el cacique, que la había convertido en su favorita. En 1879 el Capitán José S. Daza logra rescatar a Dorotea, pronto huyó con un alférez a un rancho perdido en la pampa, pero fueron hallados, volviendo pobre ella a Villa Nueva, ya nada quedaba de la fortuna familiar, mientras el militar fue castigado, terminando sus días en Buenos Aires.
En archivos villanovenses figuran los registros de la muerte de hijos de Dorotea, así como la propia en 1894.
Otros Cautivos
Don Pablo Granado recupera, tal como en el caso anterior, otros relatos, como el del cautiverio de Celso Caballero, capturado con doce años cerca de Ballesteros, criado en las tolderías donde se casó y participó de malones, logrando a veces anticipar los mismos a los vecinos.
Acorralado Manuel Namuncurá por fuerzas del gobierno, Caballero fue liberado por el cacique, volviendo a su tierra y formando una nueva familia.

Otro recordado cautivo fue Policarpo Buelba, llevado muy joven a los toldos; vuelto a la “civilización” continuó usando la vincha pampa para sujetar sus largos cabellos mientras cabalgaba por los campos de Cabral.
Fuente: “Villa Nueva, un Pueblo con Historia”, Pablo Granado
“La Cautiva” (Recopilación: Edmundo Cartos)
Reclina niña tu frente sobre mí
Y aquí reina un fresco ambiente
Y en las cuchillas se siente
Un perfume de alelí.
Reclina bella cautiva
Amorosa y sensitiva
En brazos de alboreri
Quien te ama con ansia ardiente
Reclina niña tu frente, sobre mí.
Si tus ojos son ardiente resplandor
Tus pupilas transparentes
Como el agua de la fuente
De purísimo color.
Quien al verte no te mira
Y por ti niña suspira
Y a ti sola quiere amar
Y cautivo no se siente
Si tus ojos son ardiente resplandor.
Las cristianas hechiceras del aduar
Van gimiendo planideras
Su infortunio y su pesar.
Ya el cacique no las mira
Y por ti niña suspira
Y a ti sola quiere amar
Aunque giman planideras
Las cristianas hechiceras, del aduar.
Al ardiente mediodía
Cuando vierta su armonía el tuyo
Estaremos garza mía
En la fresca sombra umbría
Bajo el verde guabiyú.
Tú en la hamaca recostada
Y en mi pecho reclinada
Y junto a mi frente tú
Al ardiente mediodía
Cuando vierta su armonía, el tuyo.
Qué más quieres mi cristiana para ti
Si tu frente se engalana
Con la pluma soberana
Del cacique Alboreri.
Tendrás joyas y tesoros
Tendrás perlas y collares
Que en la guerra conseguí.
Entre sangre castellana
Qué más quieres mi cristiana, para ti
Entre sangre castellana
Qué más quieres mi cristiana, para ti