[Música e Historia] Villa María al ritmo de la “Milonga del 900” [VIDEO]

“No me gusta el empedrao ni me doy con lo moderno…”

Escribe: Leo Muñoz

Manzi y Piana

Hacia 1930 Homero Manzi (1907-1951) le pidió a Sebastián Piana (1903-1994) que le compusiera una milonga para ponerle unos versos. En apenas una hora el creador de la música de “Sobre el Pucho”, “Milonga Triste”, “El Pescante” y “Tinta Roja” entregó el pedido, resultando “Milonga Sentimental”, tal la calidad del músico que puso notas a “Milonga del 900”.

La letra de Manzi figura a un compadre de entonces, al taita de compromiso político, pero de corazón expuesto y frágil en el fracaso amoroso.

Profusa es la actividad cultural de Manzi: compositor, guionista y director cinematográfico, poeta, crítico, periodista. Entre sus más notables obras musicales quedan además “Barrio de Tango”, “Malena”, “Romance de Barrio”, “Milonga Sentimental” y “Sur”.

El 1900

El paisaje porteño del 900 aparece una y otra vez en tangos y milongas de las primeras décadas del Siglo XX. Algunos oficios de la calle eran: vendedores de cigarrillos, loros, gallinas, maniseros, afiladores con su típico flautín, paragüeros, canillitas, vendedores ambulantes de carne (especialmente las muy baratas achuras) y de pescado, lustrabotas o lustrín, organilleros, globeros, lecheros con tacho al hombro, barberos, carpinteros, vendedores de frutas y verduras.

Una miríada de personajes que un modo u otro se replicaban en toda la geografía del país. El país recibía una interminable marea de inmigrantes que se fusionaron en la nueva Nación Argentina.

La Plaza Independencia de Villa María, hacia principios de 1900.

Villa María hacia 1900

Entre 1898 y 1903, el intendente de Villa María fue Don Felipe Poretti (suizo de padres italianos). En los días de fiesta alegraba las tardes villamariense la Banda Municipal.

En 1897 se prohíbe usar el viejo y criollo techo pajizo, poco a poco iría desapareciendo del escenario urbano.

En 1894 se inauguraba el templo parroquial, actual Catedral Santuario. En 1896 abren sus puertas el Registro Civil y el Banco Nación, sumándose al Banco Provincia de Córdoba.

El alumbrado público era de faroles a kerosene y candiles de sebo. En 1899 se nivelaban las calles entre los cuatro bulevares (actual Barrio Centro).

En 1900 una peligrosa fiebre tifoidea obligó a instalar molinos de viento en el Municipio y en la actual plaza Centenario, así como en la Plaza Independencia, para suministrar agua de napas más profundas y no contaminadas.

También en el 900 se crea la primera institución deportiva local, el “Tiro Federal”.

La pujante “Hija del Riel” cerraba así el Siglo XIX y abría sus jóvenes ojos al Siglo XX.

“Milonga del 900” (H. Manzi y S. Piana)

Me gusta lo desparejo
y no voy por la vedera;
uso fungi a lo Massera,
calzo bota militar.

La quise porque la quise
y por eso ando penando;
se me fue ya ni sé cuándo,
ni sé cuándo volverá.

Me la nombran las guitarras
cuando dicen su canción,
las callecitas del barrio
y el filo de mi facón.

Me la nombran las estrellas
y el viento del arrabal;
no se pa’ que me la nombran
si no la puedo olvidar.

Soy desconfiao en amores,
y soy confiao en el juego;
donde me invitan me quedo
y donde sobro también.

Soy del partido de todos
y con todos me la entiendo
pero váyanlo sabiendo:
soy hombre de Leandro Alem.

No me gusta el empedrao
ni me doy con lo moderno;
descanso cuando ando enfermo,
y dispués que me he sanao.

La quiero porque la quiero
y por eso la perdono;
no hay cosa peor que un encono
para vivir amargao…

Me la nombran las guitarras
cuando dicen su canción,
las callecitas del barrio
y el filo de mi facón.

Me la nombran las estrellas
y el viento del arrabal;
no se pa’ que me la nombran
si no la puedo olvidar.

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