No dé la nota, señor ministro

Escribe: Germán Giacchero

Ministro de Educación de la Provincia de Córdoba, Walter Grahovac, no dé la nota, por favor.

No se sume a ese patético coro del descrédito de la tarea docente que ha ganado más adeptos desde la instalación de la cuarentena y la suspensión de las clases presenciales.

No se lo pido en nombre de la función que representa en la actualidad, ni siquiera por la que ejercía en otros tiempos, del otro lado de la mesa de las negociaciones salariales.

Es más, casi ni se lo pido como docente que es o que fue. Se lo pido, como persona, como ser humano, que tiene la enorme responsabilidad de gestionar la educación cordobesa en un escenario tan complejo, inédito e inquietante.

No sume su voz al ruido y a los chillidos que defenestran y embarran la labor de maestros y profesores. Ese vocerío que insiste que, poco menos, los docentes “están de vacaciones” en plena pandemia por no estar en las aulas.

No cometa el mismo grosero error de la expresidenta de la Nación y actual vicepresidenta, Cristina Fernández, cuando en 2012 deslizó su queja en cadena nacional, en la inauguración de sesiones del Congreso argentino, al ritmo de la frase: los docentes “trabajan 4 horas por día y tienen 3 meses de vacaciones”.

No dé la nota, señor ministro, como muchos de sus colegas políticos.

Porque aunque parezcan ingenuas, dichas al pasar y sin intencionalidad maliciosa alguna, las palabras significan mucho más de lo que realmente se dice.

Y usted dijo, a poco de iniciado el mes de abril: “No se perderá el ciclo lectivo». Y esta semana, también en declaraciones periodísticas, sostuvo que la evaluación y calificación de los estudiantes que culminan la primaria y el secundario dependerá “de cuántos días sigamos sin clases”.

Señor ministro, ¿por qué se perdería el año escolar cuando el sistema educativo está buscando adaptarse desde el primer momento a este contexto novedoso? A los ponchazos, sí, con aciertos y errores, claro, pero con la convicción de que no hay que bajar los brazos.

¿Por qué se perdería el año cuando docentes y estudiantes, al igual que supervisores y funcionarios políticos siguen realizando sus actividades y cumpliendo con los roles prescriptos y las bajadas de línea que emanan del Ministerio a su cargo?

¿Cómo es eso de “cuántos días sigamos sin clases”, si desde pocas horas después de que se suspendiera el dictado de clases presenciales y antes de que se declarara el aislamiento social obligatorio, ya se estaba delineando el modo de trabajar a distancia?

¿Cómo “sin clases”, cuando maestros y profesores desde mediados de marzo planifican aprendizajes y contenidos, preparan actividades, realizan devoluciones a sus estudiantes, y evacuan dudas por mail, Whatsapp, redes sociales y plataformas educativas, además de participar en reuniones con pares, directivos y alumnos a través de aplicaciones de videoconferencias?

¿Cómo “sin clases”, cuando muchos docentes llevan fotocopias, prestan celulares, asisten con comida y útiles escolares a algunos de los chicos y chicas que no cuentan con los recursos necesarios para estas clases a distancia, nunca deseadas, pero lo mejor antes que nada?

¿Cómo “sin clases” cuando el docente ha cambiado el aula y la sala de profesores por la cocina, el living, el pasillo y hasta el dormitorio de su casa para adaptarse a la nueva realidad y poder desarrollar su trabajo a distancia?

No le pregunte a los docentes. Interrogue a directivos, estudiantes, padres, abuelos, tíos, hermanos, sobrinos, tutores, para ver si estuvieron “sin clases” todo este tiempo, hasta mediados de mayo, y si continuarán en modo vacaciones obligadas hasta el final de la cuarentena educativa.

Señor ministro, quizás no quiso decir lo que dijo, o tal vez se malinterpretó, o más bien no quiso que sonara mal, como finalmente sonó.

Pero, ni los docentes, ni los alumnos, ni sus familias están “sin clases”. Y la inmensa mayoría de ellos, con seguridad, desean ya mismo el regreso a las aulas, a la vida “normal” pre-pandemia, si se permite la expresión.

Las clases nunca se fueron, estimado ministro.

Usted, mejor que nadie, debería saberlo.

(*) Periodista y docente

Foto: gentileza La Voz

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1 comentario en “No dé la nota, señor ministro”

  1. Dijiste todo lo que como docente rural quisiera decir. Me atrevo agregar que además sumamos muchas horas a nuestro trabajo, es más, domingos y feriados. No cabe duda, los maestros hemos garantizado la educación en época de Pandemia.
    Gracias por su nota. Impecable.

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