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[Opinión] ¿El fin de la República Argentina? El plan de Milei para desintegrar la Nación
Argentina, atraviesa una encrucijada histórica que amenaza su propia existencia como comunidad organizada. Bajo la consigna mesiánica de la libertad, el presidente Javier Milei ha iniciado un proceso de desguace estatal que no tiene precedentes.
Escribe: Abogado Carlos Cafure
No estamos ante una crisis económica más, sino ante un plan deliberado de aniquilación de la República Argentina tal como la conocemos.
El eje central de este ataque, es una reforma laboral regresiva que pretende ignorar décadas de conquistas sociales.
Esta iniciativa es flagrantemente inconstitucional, ya que viola de forma directa el Artículo 14 bis de nuestra Carta Magna, que garantiza la protección del trabajo y la irrenunciabilidad de derechos.
Asimismo, atropella el Art. 75 inc. 22, desconociendo tratados internacionales con jerarquía constitucional que prohíben la regresividad en materia de derechos humanos y laborales.
El objetivo es claro: retrotraer al pueblo trabajador a condiciones de hace más de un siglo, implantando una suerte de esclavitud laboral moderna.
Al eliminar derechos adquiridos, el gobierno despoja al ciudadano de su dignidad para convertirlo en una mercancía descartable.

El propio mandatario lo confesó: él es el «topo» que viene a destruir el Estado desde adentro. Y lo está cumpliendo con una crueldad metódica:
*Destrucción productiva: Liquidación de la industria nacional y el mercado interno.
*Ataque a lo público: Desfinanciamiento de la salud, el transporte y la eliminación total de la obra pública.
*Violencia social: Ajuste salvaje sobre jubilados, personas con discapacidad y los sectores más vulnerables.
Este escenario de tierra arrasada cuenta con la complicidad de una dirigencia sindical traidora en la CGT nacional, cuyos líderes, por decencia y respeto a sus bases, deberían renunciar de inmediato para dar paso a una resistencia genuina e independiente.
La Justicia y el Congreso Nacional no pueden seguir mirando hacia otro lado. Su inacción los convierte en responsables por omisión de un posible estallido social. Es imperativo que los órganos de control actúen antes de que el daño sea irreversible.
La Patria está en peligro.
Es hora de que la dirigencia sindical que no está condicionada, se ponga a la cabeza de la lucha.
El pueblo argentino debe poner un freno a este experimento autoritario y hasta cierto punto demencial.
Defender nuestros derechos no es una opción, es una obligación soberana para evitar la desaparición de nuestra Nación.