[Opinión] El reactor de Embalse: «La provincia no ha sido preparada para una catástrofe nuclear»

El biólogo Raúl Montenegro trazó un panorama crítico de la gestión de políticas ambientales en la provincia. En un texto enviado a nuestra Redacción, titulado “Córdoba sigue siendo una de las provincias ambientalmente peor administradas de Argentina” enumeró las principales problemáticas registradas. Entre ellas, los peligros del reactor nuclear de Embalse y la falta de preparación en caso de una catástrofe.

Escribe: Prof. Dr. Raúl Montenegro

El reactor nuclear de Embalse, en caso de sufrir el peor accidente posible (Nivel 7 en la escala INES) puede contaminar radiactivamente un radio de 500 a 700 kilómetros alrededor de la central. Pero la población de la provincia no ha sido preparada para actuar en caso de catástrofe nuclear.

 Córdoba es una provincia donde opera en Embalse un reactor nuclear de potencia Candu 6 de vida prolongada (por lo tanto, más peligroso). En el núcleo del reactor hay 4.560 elementos combustibles con más de 86 toneladas de uranio. En esa masa se produce la fisión nuclear controlada.

Posee además piletas de enfriamiento con capacidad para 40.000 elementos, y la totalidad del material radiactivo de descarte (combustible nuclear “quemado”) está contenido en 191 silos que almacenan 116.640 elementos combustibles (entre silos operativos y silos en construcción el total era de 216 silos ASECQ).

Si un avión comercial de gran porte como el Boeing 767 colisionara contra esos silos, y se liberara buena parte de su contenido, el desastre radiológico sería comparable o mayor al de Chernobyl. Dos Boeing 767 fueron los estrellados deliberadamente, como parte de un acto terrorista, contra las Torres Gemelas en 2001 (Nueva York, Estados Unidos).

Pese a los riesgos por accidente (de origen interno) y por eventos terroristas o colisión accidental de avión comercial de gran porte (de origen externo), la población provincial no ha sido preparada para enfrentar el peor accidente posible, Nivel 7 en la escala INES.

Esta es una escala elaborada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que va del Nivel 1 al Nivel 7 (1 a 3 son considerados “incidentes”, del 4 al 7 “accidentes”).

Desde hace años Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA), conjuntamente con la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), organizan simulacros «de accidente leve”, en un ´radio de 10 kilómetros alrededor de la central de Embalse, cuando el peor accidente posible puede provocar un gravísimo impacto radiactivo en un radio de 500 a 700 kilómetros alrededor de la central.

Esto implica que el impacto radiológico podría extenderse incluso a provincias vecinas, algo que ni siquiera ha sido considerado. Tampoco se conocen, públicamente, los hospitales capacitados para atender a las víctimas de un accidente o evento Nivel 7.

Córdoba -por lo tanto- es una provincia vulnerable y desinformada donde las autoridades nucleares (NASA, ARN, CNEA), y el gobierno provincial, no han proporcionado a todos sus habitantes ni un Plan Ciudadano para actuar ante el peor accidente nuclear, ni han preparado a la población (lo mismo ocurre para el reactor de investigación RA-0 de la Ciudad Universitaria).

Solo está disponible el Plan Ciudadano que nosotros elaboramos en FUNAM, y venimos distribuyendo a las comunidades desde 2011.

Debe tenerse en cuenta que los residuos de la fisión del uranio contenidos en el combustible nuclear “quemado” son altamente radiactivos, y peligrosos por más de 240.000 años. Este horizonte de riesgo deriva de considerar el período de semidesintegración de uno de esos radioisótopos, el Plutonio-239, que es de 24.200 años aproximadamente, multiplicado por 10.

Si tenemos un kilogramo de Plutonio-239, a los 24.200 años quedará la mitad de esa cantidad. Tras otros 24.200 años quedará la mitad de esa mitad, y así sucesivamente. Al multiplicar el período de semidesintegración por 10, definimos aproximadamente el muy extendido “horizonte de riesgo”.    

Fugas radiactivas secretas

Los sucesivos gobiernos de la provincia de Córdoba nunca hicieron monitorear en forma independiente el impacto radiológico de la central nuclear de Embalse. Las fugas radiactivas secretas.

Córdoba es la provincia donde los gobiernos provinciales nunca contrataron un monitoreo independiente de los niveles de contaminación por materiales radiactivos que descargó, y sigue descargando, el reactor nuclear Candu 6 de Embalse.

Debemos recordar que los reactores Candú descargan grandes cantidades de Tritio-3 radiactivo al aire y al agua del lago de Embalse. Pero también desecha cotidianamente bajas dosis de otros radioisótopos, como Cesio-. troncio-90, Iodo-131 y Cobalto-60.

Los tres primeros ejemplos son productos de fisión, y el Cobalto-60 un radioisótopo “inducido”. Por razones que desconocemos, los sucesivos gobiernos provinciales dependen exclusivamente de los datos proporcionados por la operadora del reactor, Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA), y de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).

Históricamente estos organismos se han manejado con información secreta, y poca transparencia. La mayor parte de las pérdidas de agua pesada contaminada radioactivamente que llegaron accidentalmente al lago de Embalse, por ejemplo, fueron difundidas públicamente por FUNAM.

Estas pérdidas suelen ocurrir por “pinchaduras” en los circuitos de transmisión de calor y refrigeración (el de agua pesada, el de agua ligera, y el de agua del lago).

La irresponsabilidad con que se maneja la peligrosidad extrema del reactor nuclear de Embalse es inadmisible. Embalse, junto a Atucha I y Atucha II, son las tecnologías de mayor riesgo ambiental y sanitario en Argentina.

Los funcionarios provinciales deberían tener presente que a nivel de radiación ionizante no existe ningún valor de inocuidad, pues cualquier valor de exposición a la radiación es de riesgo (puede verse, como ejemplo, el informe BEIR VII Segunda Fase de las Academias de Ciencias de Estados Unidos).

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