[Opinión] La Salada estuvo dulce, pero ahora… se puso picante

La Salada, considerada la feria más grande de Sudámerica, es cuestionada por la venta de productos falsificados provenientes de talleres clandestinos y contrabandeados. Así como por la evasión impositiva, tráfico de drogas, lavado de dinero proveniente del narcotráfico y por la explotación de trabajadores.

Escribe: Cristina Pablos

La Salada es un complejo ferial ubicado en Ing. Bunge, Lomas de Zamora, considerada la feria más grande de Sudámerica.

Basa su funcionamiento en la comercialización de marcas apócrifas a un bajo precio. Principalmente se dedica a la venta mayorista para revendedores de todo el país y países vecinos, pero también realizan ventas minoristas. Fue fundada en 1992 por inmigrantes bolivianos. En esa época contaban con un solo predio.

Ahora son tres las grandes extensiones y se ha convertido en un gran conglomerado humano y económico de trascendencia internacional. Posee 20 hectáreas y los paseos de compras, separados por pasillos, son: Urkupiña, Ocean y Punta Mogotes.

Dependiendo de la época del año entre 7.000 y 30.000 puestos de ventas reciben desde 100.000 personas diarias hasta 1.000.000 en épocas navideñas.

Es cuestionada por la venta de productos falsificados provenientes de talleres clandestinos y contrabandeados. Así como por la evasión impositiva, tráfico de drogas, lavado de dinero proveniente del narcotráfico y por la explotación de trabajadores.

Iniciativas que imitan a La Salada han surgido en otros puntos de la Argentina conocidas como “las saladitas” en todo el país.

La Feria de Punta Mogotes, la última, fue creada por Jorge Castillo y Antonio Corrillo. Ambos negociaron la adquisición, por 3.500 millones de dólares, seguramente al Municipio, con fondos recaudados de futuros puesteros. Todos los puesteros, en los tres predios, pagan buenos alquileres al ó a los Castillos de La Salada.

La Salada es cuestionada por la venta de productos falsificados provenientes de talleres clandestinos y contrabandeados. Así como por la evasión impositiva, tráfico de drogas, lavado de dinero proveniente del narcotráfico y por la explotación de trabajadores.

Tras la expansión de la Feria trabajan allí miembros de las comunidades boliviana, paraguaya, peruana y senegalesa, además de argentinos.

El problema principal de La Salada no son los trabajadores, sino que radica en los administradores y la gran evasión impositiva al fisco, de millones de pesos.

Castillo, el Rey de La Salada (muchos dicen el ex) además de, por evasión fiscal, está acusado por asociación ilícita, lavado de dinero que los puesteros pagaban religiosamente por el alquiler y que eran bien abultadas.

La Feria fue clausurada hace más de 10 días, los trabajadores tienen la mercadería secuestrada y sin poder trabajar.

Como siempre, el hilo se corta por el lugar más fino.

Cualquier parecido con otros aspectos de la realidad argentina, no es simple coincidencia…

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *