[Opinión] Milei, un presidente que no mintió

Escribe: Cristina Pablos

Contrariamente a lo que hacen todos los candidatos en campaña, Milei dijo la dura verdad. Aun así, lo votó más del 55% de la población.

Carlos Menem había dicho, después de ganar, que si contaba lo que iba a hacer no lo votaban y Alberto Fernández dijo que a las Leliqs las transformaría en aumento para los jubilados y que devolvería el asado (que supuestamente Macri había sacado) a la mesa de los argentinos. Ambos le mintieron al pueblo.

Fernández, principalmente, estafó a todos los viejos que habían trabajado y “aportado” toda su vida, incluso derogó la ley de movilidad del gobierno anterior que los beneficiaba. A las Leliqs las transformó en una bomba para el próximo gobierno y el asado, que en 2019 costaba $900 el kilo, hoy cuesta $8.000 el kilo.

Y no le echemos la culpa al nuevo gobierno: esta es la inercia inflacionaria del ministro-candidato Massa. De todos modos, ganase quien ganase el “ajuste” era inevitable; el mismo Rubinstein, exsecretario de Economía de Massa, lo reconoció.

Tal vez la terapia que ofrece Milei sea la adecuada, lo que hay que ver es si el paciente la resiste

Al ajuste lo imponía la realidad después de un gobierno K catastrófico. La recuperación será durísima y la debe soportar una sociedad largamente castigada. Tal vez la terapia que ofrece Milei sea la adecuada, lo que hay que ver es si el paciente la resiste.

El éxito del plan depende de la paciencia y el poder de resiliencia de la sociedad. El gobierno no debería descartar la parte humana del problema y el presidente debería empatizar, sobre todo, con los sectores más vulnerables.

Milei en campaña prometió ajustar a “la casta” pero, hasta ahora vemos que está acomodando a parte de la casta en su gabinete. Tal vez por puro pragmatismo al ajuste lo estamos sufriendo los de abajo, especialmente, la tan vapuleada clase media.

El gobierno tiene grandes desafíos por delante: al protocolo antipiquetes anunciado por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, ya le contestaron los líderes de los movimientos sociales y la misma CGT con dureza. Veremos quién gana esta pulseada.

¿No hubiese sido mejor, antes de notificar el protocolo haber tenido una reunión con todos los Belliboni de la vida? Tal vez estoy sugiriendo una ingenuidad; hay personas con las que el diálogo es imposible, pero siempre es bueno intentarlo cuando se ejerce el poder.

Bueno, queridos lectores de EL REGIONAL, finalizamos un año de zozobras e incertidumbres. Nos espera otro de sacrificios que espero sean válidos si, aunque sea nuestros hijos y nietos, puedan ver un país grande como nos merecemos.

Les deseo a todos que reciban el Año 2024 con esperanza y…confiemos. Una vez más.

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