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[Opinión] ¿Qué significa ser liberal libertario al estilo Milei?
Escribe: Cristina Pablos
El liberalismo libertario que plantea Javier Milei nació en la segunda mitad del siglo XX, después de la II Guerra Mundial.
Se diferencia del neoliberalismo porque éste es “una receta económica, un conjunto de recomendaciones para lograr ciertos objetivos mientras que el libertarismo es una doctrina moral”.
Según el libertarismo el Estado debería cobrar impuestos solo para seguridad, defensa y justicia (¿y la educación y la salud públicas?).
El neoliberalismo es más flexible: si se tiene un equilibrio macroeconómico y se financia un sistema de educación pública, un neoliberal no debería objetar nada. El liberal es tolerante.

El presidente Javier Milei ha citado con frecuencia a Juan B. Alberdi (ya no tanto) como modelo a seguir, tratando de darle una pátina de legitimidad histórica a su experimento libertario.
Pero cada una de las medidas que intenta imponer se contradice con los ideales alberdianos.
Cada una de las medidas que Milei intenta imponer se contradice con los ideales alberdianos
El liberalismo siglo XXI corresponde a otra etapa del capitalismo, ya no busca construir un Estado Nación (más bien destruirlo); lo ve como un obstáculo para los negocios.
El Estado regula la vida en sociedad; por el contario, a los libertarios no les interesa la integración.
El presidente Milei se autodefine como “un libertario filosóficamente y un anarquista de mercado”.
Con 54 años, con estilo “rockero”, controvertido, con declaraciones altisonantes, insultos, agravios, descalificaciones, depredador despreocupado para todos los que no piensen como él, especialmente los periodistas.
Una de sus frases de campaña fue: “Vengo a sacar a estos delincuentes a patadas”; no se estaría notando.
Hay muchos panqueques en su menú. Ahora agregó a Werthein, en lugar de Mondino, a su equipo; se ve que no escuchó las alabanzas que Werthein vertía sobre CFK.
Hay que reconocer que, en campaña, avisó que venía con una motosierra y obtuvo el 56% de los votos.
Algo que no pasó con Alberto Fernández quien prometió, en campaña, aumentar el 20% a los jubilados ni bien asumiera, cosa que no hizo, sino que, además, derogó la ley de las 47 toneladas de piedras de Macri que actualizaba las jubilaciones por inflación.
¡Estos políticos que nos han tocado en suerte!