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Pandemia y salud mental | Lic. Pedro Rodríguez: “Las secuelas emocionales pueden ser devastadoras”
Innumerables análisis políticos, sociales y económicos marcan las agendas mundiales a raíz de la pandemia de Covid-19. Las consecuencias sanitarias y el número de muertos, dejan un vacío imposible de volver a llenar. Los efectos colaterales en materia emocional y de salud mental, también han tomado protagonismo. El psicólogo Pedro Rodríguez analiza estos daños psicológicos y las consecuencias.
Escribe: Carolina Durand
“Las secuelas emocionales del coronavirus, como así en materia de educación y económicas, para muchas personas, son devastadoras”, enuncia el psicólogo Pedro Rodríguez a la hora de describir las consecuencias de la pandemia de Covid-19.
La enfermedad no solo se hace sentir de manera corporal (positivos de Covid) sino que, quienes no se han contagiado, atraviesan síntomas colaterales, que tienen relación con el estado psicológico y emocional al que se ven expuestos por el cimbronazo mundial.
Las economías colapsan, los niveles de inversión disminuyen, el gasto púbico para paliar la pandemia aumenta y en el medio, los ciudadanos de a pie.

Sin equilibrio
Un 2020 que a los argentinos nos mantuvo en cuarentena obligatoria desde el viernes 20 de marzo hasta el lunes 9 de noviembre, 234 días. Con ella, negocios fundidos, casi medio país en la pobreza, políticos sobrepasados, bajos porcentajes de vacunados y a 13 meses de la pandemia, casi 65.000 muertes y más de 3 millones de casos positivos.
El licenciado Rodríguez en consonancia con esta realidad sostiene: “Buscamos el equilibrio y este se ha roto, por eso, la única certeza que tenemos es la incertidumbre. No sabemos lo que se viene este 2021 y por ello, el desequilibrio y las consecuencias emocionales están asegurados”.
El profesional explica que, en medio de una situación por muchos nunca antes vivida, aparece el estrés, entendido como la capacidad de carga del ser humano excedida en todos los niveles, económicos, sanitarios, educativos, emocionales, y en responsabilidades.
“Esa carga, es la ‘no certeza’ de cómo encontrar soluciones. Esto desencadena una baja del sistema inmune depresivo; acompañado del estrés y la tensión física emocional, aparece el síntoma de ansiedad”, remarca.
En los últimos dos años, las empresas farmacéuticas han vendido mayores cantidades de antidepresivos y ansiolíticos, ante la ansiedad de las personas de no poder predecir lo que va a pasar con el país, con sus comercios, sus economías, su salud e incluso restricciones y libertades.
Altos niveles de incertidumbre
“Las depresiones que vemos en el consultorio, tienen que ver con la incertidumbre y una angustia exacerbada. El sujeto quiere hacer algo, puede, pero, sabe que no debe (por el orden de restricciones). Eso afecta sus proyectos a corto y largo plazo, y se lo coloca entre la espada y pared. Su sistema inmune depresivo, baja sus defensas y se enferma”, advierte.
“Los adultos mayores, tienen miedo. El mensaje que ha comunicado el gobierno nacional y los medios, fue errado. Deberían haber comunicado sobre tenerle respeto a la enfermedad y no miedo”, analiza.

“Hay adultos mayores que aún no conocen a sus nietos, no reciben gente en sus casas, no salen a tomar sol, ni a caminar porque aún no han sido vacunados y para ellos, salir es exponerse demasiado. Por lo tanto, hace más de un año viven de manera solitaria, con una vida sedentaria y un deterioro emocional considerable”, advierte.
También, avaluó la falta de asistencia de los niños a clases presenciales. “Les afecta el proceso de socialización. Se les priva del contacto, del compartir, de saludarse, darse un abrazo. Esos niños tendrán que hacer un gran esfuerzo para que, cuando pase la pandemia, puedan retomar valores de solidaridad, compañerismo y demostración de afectos”.
Parejas separadas
Además, destacó el elevado número de parejas separadas a raíz de la cuarentena. “La incertidumbre de no poder planificar sus vidas y concretar proyectos, llevó a muchas parejas a colapsar”.
Y agregó: “Ante una discusión, no poder salir de sus casas para despejar la mente, con una salida social, ha llevado a muchas parejas a discutir continuamente y desgastar relaciones que antes, ante un conflicto, unas horas fuera de casa, una charla con un tercero, calmaba los ánimos”.

“Si bien, la situación sanitaria y económica es la que ocupa en mayor medida a los gobiernos, las consecuencias pos pandemia, en niveles emocionales, serán un tema no menor a trabajar”, alertó.
“Los ánimos de las personas serán centrales a la hora de evitar altos niveles de irritabilidad, estrés, angustias, depresiones y ansiedad. La reconstrucción después de la pandemia, requerirá de una sociedad sana en cuerpo mente y alma”, concluyó el profesional.