Propietarios gastronómicos en el intento de conformar una cámara

La pasada semana publicamos una nota sobre que los empresarios gastronómicos habían estado en contacto vía telefónica, dado las normativas vigentes, en el intento de conformar una cámara que los represente. La misma formaría parte de Aerca. No todos coincidieron en algunos de los objetivos conversados extraoficialmente. Lo cierto es que Regional Diario Digital, conversó en el día de hoy con tres propietarios. Las respuestas no fueron coincidentes. Consideran que no todos tienen la misma visión de la realidad. En cuanto al plano de las coincidencias, se considera a este rubro junto con el de la construcción, entre los más afectados. El número de gente que no volverá a la actividad, afirman es preocupante. Deslizan dos negocios grandes en pleno corazón de la ciudad y uno emblemático de Villa María. La pregunta que flota es el por qué, ante una situación casi desesperante, o desesperante al fin, no avanzan con los petitorios ante la Municipalidad. Responden que lo hicieron y lo que les llega desde el Asesor Letrado es que son órdenes que bajan desde la Nación.

Por el momento continuarán trabajando con los delibery, pero aquí aparece otro punto adverso al que por el momento no le encuentran solución. No se les permite abrir las puertas ni trabajar con la mitad de mesas que normalmente tienen, lo que separaría a las personas notablemente. Los pedidos vía telefónica o por watshapp, no llega a cubrir ni el 30 por ciento de lo que normalmente facturan. Y en ese orden remarcan que el precio que le aplican a los viajes los cadetes, lleva a pensar a más de uno antes de solicitar un envío. Por ejemplo, acotan, «Entendemos que tienen que ganar, y vivir dignamente, pero si tomamos el valor de un lomito, pizza o hamburguesa, para llevarlo dentro de los cuatro bulevares, el viaje no cuesta menos de cincuenta pesos hacia arriba -hay excepciones-, pero no faltan los que cobran hasta 100 pesos, todo suma para restar». Lo económico se torna, explican fastidiados, casi ser condenados a la desaparición de la empresa. Posiblemente aquellos comercios más pequeños, puedan sobrellevar la carga, los más grandes, nos va a ser cuesta arriba. Los empleados, razonablemente -dicho por los patrones- tienen que seguir cobrando; también nos llegan las facturas de luz, gas, y otros servicios. Poniendo en caja solamente el 30%, de lo que se registraba anteriormente, no hay manera de sobrevivir»

Preguntados si recibirían alguna ayuda del gobierno municipal, provincial o nacional, dos de ellos se muestran incrédulos. El restante hizo los trámites y espera al menos para alcanzar los haberes a pagar.

Otra franja de gastronómicos considera que, en una ciudad que no ha tenido muertos, casi ni contagiados no se puede mantener una medida tan drástica «ya que el problema de hoy si bien es grave, lo volverán más grave aún». No dejan de preguntarse «qué impide el promover un movimiento en conjunto. Así vamos camino a fundirnos todos» concluyeron.

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