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¿Seremos los mismos después de la pandemia?
Escribe: Cristina Pablos
Casi todos tenemos la impresión de que nos dormimos en un mundo y nos despertaremos en otro. No sabemos cómo será.
¿Más justo, más solidario, menos materialista? ¿Comenzaremos a distinguir entre lo útil y lo valioso? Lo útil suele ser caro, vivir es valioso.
Estamos inmersos en una incertidumbre de la que no sabemos cómo seremos o cómo nos sentiremos al salir de ella. ¿París seguirá siendo una fiesta? ¿Broadway la capital teatral? ¿La moda será la misma? ¿Se usarán las mismas carteras, los mismos zapatos?
¿Encontraremos a nuestros amigos cambiados? ¿El abrazo seguirá siendo el mismo de efusivo o sólo nos daremos la mano?
La jerga de los infectólogos se coló en nuestro vocabulario: barbijo, distanciamiento, lavado de manos, número de desaparecidos.
Estamos viendo escenas muy violentas donde se descubre que el agresor sufría de sicosis, esquizofrenia, etc.
Paranoia, angustia, depresión, melancolía. Nuestro mundo tan extrovertido se ha vuelto un mundo introvertido que consideramos nuestro refugio y tenemos a las relaciones intergeneracionales- invencibles, inmortales- alejadas, porque los más jóvenes siguen haciendo su vida con toda normalidad. Habrá divorcios, reencuentros y muchos problemas económicos.
Crece la necesidad de las redes sociales; se vuelven imprescindibles porque, a través de ellas, uno se siente más cerca de sus afectos.
No tomamos en cuenta que, en Europa, el continente más limpio, sólo por contaminación, mueren más de 450.000 personas por año, pero sí fijamos la atención en el ranking mundial que ocupa cada país en el número de muertos por millón de habitantes.
Hay consenso en que debemos mantener la vida habitual dentro de los parámetros normales; algo casi imposible por el miedo al contagio que nos anida. La pandemia y el encierro han puesto en jaque nuestras emociones.
Con la posible aparición de la vacuna a no muy largo plazo se ha creado una expectativa en la población. No cambiemos la ilusión por la esperanza; la ilusión es engañosa, la esperanza puede hacerse realidad.
Según los médicos entendidos en vacunas, recién en 2022 estaremos todos vacunados. Pero aún no se sabe cuánto tiempo dura su efectividad. Por lo tanto, nos espera un 2021 parecido al 2020 (que todos queremos olvidar).
Armémonos de paciencia, de cosas que nos distraigan, sigamos reinventándonos cada día y a esperar. Tal vez pueda ser distinto.
¡Ojalá!