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[Tiempo Loco] ¿Llueve en otros planetas? Acá llueve tan poco últimamente…
La sequía que se prolonga y la ausencia de precipitaciones, quizás nos haga pensar en cuestiones como si existe esta posibilidad en otros planetas. ¿Qué dicen?
Escribe: Mg. Hernán Allasia
La lluvia como la conocemos no es exclusiva del planeta Tierra, ya que en otros mundos también existen las precipitaciones. Aunque aquí lo que llueve es agua, fuera de nuestro planeta podemos hallar ácido sulfúrico que cae en Venus, granizo en Júpiter y lluvia de metano en Titán, la mayor luna de Saturno. Los científicos también creen que en Neptuno y Urano lo que cae son diamantes.
Incluso, fuera de nuestro Sistema Solar, hay exoplanetas con vapor de agua en su atmósfera y otros tan calientes el hierro o las piedras de silicio o cuarzo son las que llueven. (Científicos planetarios de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, han publicado una importante investigación en la que descubrieron cómo son las gotas de lluvia en la Tierra y más allá).
“La evolución de una sola gota de lluvia que cae debajo de una nube se rige por la dinámica de fluidos y la termodinámica fundamentalmente transferible a atmósferas planetarias más allá de la Tierra moderna.

En nuestra investigación, mostramos cómo tres propiedades que caracterizan las gotas de lluvia que caen —forma de gota de lluvia, velocidad terminal y tasa de evaporación— pueden calcularse en función del de la gota de lluvia en cualquier atmósfera planetaria”, explicaron los científicos Kaitlyn Loftus y Robin D. Wordsworth, autores del trabajo publicado en la revista Advancing Earth and Space Science.
Poco conocido
El comportamiento de las nubes y las precipitaciones en los planetas, más allá de la Tierra, es poco conocido, pero comprender las nubes y las precipitaciones es importante para predecir los climas planetarios e interpretar los registros de precipitaciones pasadas conservados en las superficies de la Tierra, Marte y Titán.
Un componente del sistema de nubes y precipitación que se puede entender fácilmente es el comportamiento de las gotas de lluvia individuales.
“La lluvia en Titán es probablemente similar a la del Reino Unido, principalmente lloviznas, pero con algunas fuertes lluvias ocasionales en las regiones ecuatoriales y posiblemente en las latitudes altas en el verano. Solo que allí lo que cae del cielo es metano. Las gotas de metano deberían caer algo más lentamente sobre Titán, ya que la gravedad es mucho menor y la atmósfera más densa”, destacó el profesor Geoffrey Vallis, de la universidad británica de Exeter.
Pero las cosas son algo diferentes en Júpiter. En este gigante gaseoso hay nubes de vapor de agua, pero son invisibles para los humanos, ocultadas por capas de amoníaco o hidrosulfuro de amonio. Pero, con lo que se sabe de la atmósfera del planeta, lo que dicta la física y la dinámica de fluidos y una fuerza de la gravedad dos veces y media la de la Tierra, los autores del estudio estiman que las gotas allí no deben de tener un diámetro mayor de siete milímetros. El problema es que graniza más de lo que llueve.

Uno como el nuestro
A 110 años luz de la Tierra se encuentra uno de los planetas más parecidos al nuestro. De un tamaño menor, K2-18b recibe casi la misma cantidad de radiación de su estrella que los 1370 vatios por metro cuadrado con los que el Sol baña a la Tierra.
En 2019, tres telescopios espaciales distintos determinaron que es un exoplaneta con abundante cantidad de vapor de agua. Todo indica que las gotas de lluvia allí deben de ser muy parecidas a las terrestres.
Los planetas descubiertos fuera de nuestro sistema solar son llamados exoplanetas, y WASP-76b es uno de los más extremos en términos de clima y química. Forma parte de una familia de exoplanetas avistados en los últimos años y denominados gigantes gaseosos “ultracalientes”.
Está ubicado muy cerca de su estrella, que es casi dos veces más grande que el Sol. WASP-76b orbita solo tres veces el radio de esa estrella, mucho más cerca de lo que Mercurio -el planeta más interior de nuestro sistema solar- orbita al Sol. La misma cara se enfrenta siempre a su estrella, lo mismo que pasa con la Luna y la Tierra.
“Las extremas condiciones atmosféricas halladas en WASP-76b y sus hermanos, otros gigantes gaseosos ‘ultracalientes’, no se han encontrado en ninguna parte de nuestro sistema solar y serían muy difíciles de reproducir en un laboratorio”, afirmó Ehrenreich. “Por tanto, estos objetos exóticos son laboratorios únicos para probar nuestros modelos climáticos y comprender las formas más extremas de evolución atmosférica”.