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[Tiempo Loco] ¡Miguel Mateos tenía razón, las piedras viven!
“Las Trovants atraen a los curiosos y desconciertan a la comunidad científica por sus extraordinarias características. Fueron declaradas monumento de la humanidad por la Unesco”, publicaba un portal en 2020. ¿De qué se trata?
Escribe: Mag. Hernán Allasia
¿Rocas vivas? Sí, señoras y señores. Parafraseando al artista argentino Miguel Mateos, quien tituló a uno de sus discos más exitosos «Rockas Vivas».
Este extraño fenómeno natural se convirtió en un atractivo tanto para científicos como para turistas que se acercan al valle donde se encuentran las “piedras vivas”.
Denominadas Trovants por los lugareños (“piedras que crecen”, en rumano), su aspecto es como el de las piedras normales, aunque los minerólogos descubrieron ciertos detalles que las convirtieron en únicas en todo el planeta.
De acuerdo a los especialistas, las rocas tendrían una antigüedad de 6 millones de años y habrían comenzado como pequeños guijarros, pedregullo, hasta alcanzar los 10 metros, como sucede en algunos casos. Sin embargo, este proceso no es rápido, al contrario, especulan que tardan mil años en crecer entre 4 y 5 centímetros.

El aumento de masa de las piedras pasó por el microscopio de los científicos, quienes diseccionaron varias muestras para tratar de llegar al fondo de este enigma.
Al abrirlas, encontraron una estructura similar a la de los anillos circulares que va formando el tronco de un árbol, capa sobre capa, lo que sirvió para calcular la edad estimativa de algunas piezas.
Las diversas teorías
Luego de diferentes análisis, las rocas, que fueron declaradas monumento de la humanidad por la Unesco, se desarrollaron diferentes teorías con respecto a su capacidad para crecer.
“Las trovants están formadas por arena sedimentada de una cuenca formada hace seis millones de años. Junto a las arenas se han acumulado carbonatos en exceso, que cuando llueve presionan a las capas inferiores de sedimentos y las hacen aflorar hacia el exterior creando las protuberancias”, aseguran desde el Museo Trovant, los encargados de protegerlas.
Algunos investigadores sostienen que las piedras pueden “reproducirse e incluso respirar”, aunque aclaran que estos procesos suceden en una escala micro, entre dos días y tres semanas por “respiración”. Es más, hasta aseguran que tienen un extraño pulso que puede detectarse utilizando un equipo de alta sensibilidad.

Además, las piedras tienen una capacidad de “movimiento”, ya que se trasladan en promedio 2,5 mm cada dos semanas. Para los especialistas, una de las razones tendría que ver con el aumento de la masa en un lado, ya que esto generaría que se incline hacia delante toda la piedra. La gran cantidad de características, la diferencia con el resto de las piedras del mundo y la ausencia de una explicación científica que responda todas las preguntas que se generan a su alrededor convirtieron a las Trovants en materia de especulación.
Algunos científicos se inclinan a pensar que “son formas de vida de silicio con una conciencia propia” y otros hasta ponen en duda su origen.
Si bien parte de la comunidad considera que podrían ser producto de antiguos terremotos, lo que explicaría su extrañeza, para otros tendrían un origen extraterrestre, habrían llegado al mundo mediante una lluvia de meteoritos única, lo que explicaría sus características extraordinarias.
Por una razón u otra, el debate está abierto y son cada vez más los curiosos que quieren “sentir la energía” de estas “piedras mágicas”.
Más allá de toda especulación, los científicos las etiquetaron como formas inorgánicas de vida.