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Tragedias al calor del sol: crímenes, explosiones y estallidos sociales
A lo largo de los últimos años, los veranos se vieron sacudidos por hechos trágicos, de alta conmoción social y trascendencia mediática. Crímenes, explosiones, motines y estallidos sociales se desarrollaron en los últimos meses del año y durante la estación más cálida. Varios de esos sucesos tuvieron a nuestra provincia como epicentro.
Escribe: Germán Giacchero
El verano no solo inspira descanso, frenesí nocturno, tardes de playa o pileta y vacaciones. También deja sinsabores, huele a muerte, fuego y destrucción y atesora secretos oscuros.
A lo largo de los últimos años, la temporada estival fue epicentro de tragedias de alto impacto social y despliegue mediático. Crímenes, explosiones, motines y estallidos sociales se desarrollaron en época de altas temperaturas y neuronas en remojo.
Algunos hechos fueron más sorprendentes que otros, pero de alguna manera dejaron cicatrices en el tejido social.
Desde las ya lejanas muertes de la modelo Alicia Muñiz, a manos del excampeón del mundo ya fallecido Carlos Monzón, y del recordado Alberto Olmedo, ambas en Mar del Plata, hasta el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas y el misterio en torno al deceso del ex fiscal de la causa Amia Alberto Nisman.
Desde la tragedia en el boliche Cromañón con sus cientos de muertos entre el humo y el fuego, pasando por el motín sangriento en el antiguo penal de San Martín, en Córdoba, hasta el inolvidable y caótico diciembre de 2001 con un país en ebullición.
Estallido y caos
El verano más ardiente y doloroso de las últimas décadas fue sin dudas el que amaneció en diciembre de 2001. Entonces, el país se hundió en uno de los peores abismos sociales y económicos de su historia.
Caos, miseria, violencia, 32 muertos, salida forzada de un presidente, una catarata de presidentes volátiles y una grave crisis institucional. Sus efectos residuales se hacen sentir hasta hoy.
El poder político se doblegó de rodillas frente al monstruo financiero en diciembre de 2001. Acabó con un gobierno constitucional y echó a patadas a un presidente frágil y desorientado; que algunos años después de los sucesos acusaría a uno de sus sucesores (Eduardo Duhalde) de haber impulsado su renuncia «para manotear el poder antes de tiempo».

Ese diciembre fue testigo de cómo se acribilló la institucionalidad política y se instaló a seis presidentes en pocos días. Ese caos político, social y económico pulverizó la economía de millones de argentinos y ocasionó desgarros sociales y culturales que lejos están de sanar del todo. No todos los responsables han sido identificados, juzgados y condenados.
Cada tanto, en el horizonte se presagia un diciembre aquejado por conspiraciones políticas y financieras, las amenazas de estallidos sociales y una suerte de caos listo para sacudir el calendario. Antecedentes no escasean, por eso el fantasma revolotea.
Cromañón
Tres años después, el país se sacudió con la mayor catástrofe no natural de su existencia. Fuego, humo y muerte fueron los ingredientes principales de la tragedia del boliche Cromañón durante la actuación del grupo Callejeros.
Casi 200 muertos y más de mil heridos fueron el desenlace fatal de la desidia, la imprudencia y la estupidez humana. Hubo condenas, pero los vaivenes judiciales se mantienen hasta la actualidad. Familiares de víctimas siguen reclamando justicia.

Cromañón marcó un antes y un después. Como para que no. Entonces, le costó la cabeza al jefe de Gobierno de Buenos Aires Aníbal Ibarra y a numerosos funcionarios. El siniestro exhibió fallas de control y seguridad en un combo de complicidad y corrupción política, además de irresponsabilidades compartidas.
La condena recayó en Omar Chabán, exresponsable del lugar, el manager de Callejeros, un subcomisario y dos ex funcionarias del gobierno porteño. Contra lo que esperaban los familiares de las víctimas, los integrantes de la banda resultaron absueltos. Pero, los avatares judiciales, nunca terminaron del todo.
El crimen de Cabezas
Entre los hechos de gran conmoción es inevitable recordar el asesinato del fotógrafo de la revista “Noticias” José Luis Cabezas. El reportero apareció quemado, con dos tiros en la cabeza y las manos esposadas detrás de la espalda, el 25 de enero de 1997. El espíritu mafioso de la ejecución sacudía la tranquilidad veraniega y los cimientos del poder.

El empresario Alfredo Yabrán fue señalado como el autor intelectual del crimen. Los autores materiales condenados y más tarde liberados resultaron ser cuatro integrantes del grupo llamado “Los Horneros”, el jefe de seguridad de Yabrán, Gregorio Ríos, y tres policías. Yabrán se suicidaría tiempo después, aunque muchos argentinos aún descreen que esté muerto.
Córdoba de los motines
Dos hechos vergonzosos y trágicos tuvieron raíz en la capital cordobesa.
El 10 de febrero se cumplirán 15 años del sangriento motín en la cárcel de Barrio San Martín de Córdoba. La revuelta arrojó horas de tensión, temor y angustia, más el saldo de ocho muertos entre presos, guardiacárceles y policías, y varios heridos.
Muchos de los participantes involuntarios se encuentran en la actualidad bajo tratamiento psicológico. La rebelión motivó promesas oficiales de cambios y mejoras en el sistema penitenciario cordobés. Deuda pendiente, claro.
El edificio fue declarado patrimonio histórico nacional y en sus espacios libres el gobierno creará un parque urbano para los vecinos.

El otro acontecimiento fue el amotinamiento policial de hace 7 años. El calendario no le daba la razón al verano por venir, pero la temperatura ambiente y el clima social lo anticipaban: tomaron por asalto Córdoba y enardecieron los ánimos.
Una huelga policial derivó en saqueos generalizados en distintos puntos de la capital provincial y mantuvo en vilo al interior. Fue en los primeros días de diciembre de 2013. Dolía ver esa situación inesperada: arrebatos, asaltos, saqueos, enfrentamientos armados, desidia oficial, heridos y muertos. El fenómeno causó estupor en el país y tuvo algunas réplicas menores en otras provincias.
Río Tercero
No fue en verano, pero ocurrió pocas semanas antes. El sol hacía poco que se había desperezado cuando el 3 de noviembre de 1995 Río Tercero volaba por los aires. Siete personas muertas, más de trescientas heridas y cuantiosos daños materiales fue el patético saldo.
Las explosiones en la fábrica militar resultarían ser parte de un atentado programado para no dejar rastros del tráfico ilegal de armas a Croacia y Ecuador, impulsado por el mismo gobierno nacional.

Pocas horas después del desastre, el presidente Carlos Menem instalaba y alimentaba la hipótesis del accidente. La versión se caería con el tiempo y el avance de las investigaciones.
Los peritos oficiales concluyeron que hubo una clara intencionalidad de provocar las explosiones. Por si fuera poco, la causa fue accidentada, hubo muertes dudosas de testigos clave, amenazas, sospechas de fraudes y más impunidad.
Más asesinatos
Imposible olvidar la muerte de Nora Dalmasso. El 25 de noviembre de 2006, en el coqueto barrio de Villa Golf, en Río Cuarto, aparecía asesinada la integrante de una familia muy reconocida en la ciudad. Un nuevo crimen en un country, tras el sonado caso del asesinato de María Marta García Belsunce en 2002, para alimentar el morbo nacional y armar un vergonzoso culebrón. Aún se desconoce quién o quiénes la asesinaron y la mandaron a matar.
Agonizaba el verano del 2004, cuando el secuestro de Axel Blumberg culminó con su posterior muerte. Fue otro de los casos que provocó estupor en la sociedad y desató, por un tiempo, el fenómeno político del padre del joven, Juan Carlos.

La duda sobre la muerte del fiscal Nisman permanecen hasta hoy. Incluso hay versiones contradictorias respecto de si fue un homicidio o un suicidio. Los vaivenes judiciales y políticos en torno al caso fueron una constante. La transparencia y la verdad, las principales afectadas, como siempre.
No son los únicos ni los últimos, claro. Los asesinatos forman parte del paisaje de cada verano. Con mayor o menor trascendencia, toda temporada guarda un crimen en su bolsillo.
Una muestra más de que el verano guarda oscuros y misteriosos secretos debajo de su cálida e ingenua faceta de la estación del año preferida por la mayor parte de los argentinos.
1 comentario en “Tragedias al calor del sol: crímenes, explosiones y estallidos sociales”
EN tiempo de fiestas el calor. «»La calor » Recuerdo la salida del SR PRESIDENTE DE LA RUA …….
Que lindo!!! sería !!!! Ir pasarlas en ALASKA