Un viaje en canoa por el río Tercero hasta el puerto de Buenos Aires

Escribe: Julio A. Benítez (benitezjulioalberto@gmail.com)

Nuestro vecino, el historiador señor Héctor Zanettini, ya fallecido, nos facilitó un recorte del diario “Democracia”, fundado y dirigido por el periodista don Victoriano Godoy, de fecha 9 de mayo de 1940, cuyo título dice “Ecos de una travesía en débil canoa” y continúa…

Dos jóvenes villamarienses, Gino Buffoni y Rafael Pujol, movidos por un gran entusiasmo, comenzaron a construir una canoa con la que, después de once días de exigentes pruebas, unieron Villa Ascasubi con el puerto de la ciudad de Buenos Aires.

Rafael

Para conseguir mayor información conversamos con la señora María Fernández, sobrina de Rafael, quien dice:

“Finalizado el viaje, sus amigos realizaron el sorteo del bote para solventar los gastos. Mi tío tenía 23 años, le gustaba la música y tocaba instrumentos a viento. Era herrero artístico, recibido en la Escuela del Trabajo y su padre empleado, en la Fábrica Militar de nuestra ciudad que le tenía prohibido solicitar trabajo en dicho establecimiento, pero, cuando él falleció, Rafael se incorporó a la mencionada empresa, donde, en 1947, a los 30 años, murió intoxicado por haber entrado a la planta de trotyl sin la correspondiente máscara protectora.

Gino

Después conversamos con los hermanos Oscar y Carlos Buffoni, sobrinos de Gino, quienes manifiestan:

“Era italiano, experto herrero matricero, de fuerte contextura física, practicó boxeo y para continuar ejercitando sus músculos, los días libres hombreaba bolsas o hachaba árboles secos, los cortaba a ras del suelo y después los trozaba para usar en cocinas y estufas”.

“En el campo de un amigo manejó una cosechadora tirada por caballos; en determinado momento uno de los animales se espantó e intentó escapar, lo que fue suficiente para que las riendas, que tenía sujetadas fuertemente, lo arrancaran de su asiento y cayó, siendo apretado por una de las ruedas”.

“Ya convaleciente, tío Gino dijo ‘Respiré hondo y endurecí mis músculos’… Salvó su vida, pero estuvo bastante tiempo para reponerse. Después ingresó a la empresa Macheret de Villa Nueva donde lo designaron como delegado para que entregara un ramo de flores a la señora María Eva Duarte de Perón cuando visitó nuestra ciudad”.   

El comienzo

El bote fue llevado en una camioneta hasta Villa Ascasubi y desde allí zarparon a la madrugada. A la tardecita estaban sus familiares, amigos y vecinos apoyados en la baranda del Puente Alberdi, esperando su paso… pero no hizo falta verlos. Gino, además de valiente y aventurero, con sus 24 años recién cumplidos, era tenor y a 200 metros del puente empezó a cantar ¡Oh, sole mío!… su vibrante voz se escuchó nítidamente… Y pasaron, camino a la aventura, respondiendo emocionados a los saludos y los deseos de un buen viaje.

Las provisiones

Sus provisiones habían sido colocadas en latas herméticamente cerradas, unidas unas a otras con una soga, que pasaba por una arandela soldada en cada una de las tapas de esos “mini – contenedores”; los extremos de esa soga estaban siempre atados en sus cinturas, es decir que cuando se daba vuelta el bote, cosa que ocurrió en muchas oportunidades, lo ponían en posición y arrancaban nuevamente.

Esfuerzos

En Carcarañá tuvieron que pasar el bote a mano, unos diques impedían la navegación y al entrar al Paraná, esa cáscara de nuez, apenas pudo soportar el peligroso bamboleo de las ondas que producían los barcos, que provocaron la rotura del remo de Pujol.

Desprendidos los muchachos

Carlos dice: “En el bote habían pintado la publicidad de un analgésico, muy popular, “Aliviol” y cuando fueron recibidos en el puerto porteño, un representante de dicha empresa les regaló, a cada uno, como reconocimiento por su hazaña ¡1 paquete con 20 pastillas de Aliviol!  ¡Desprendidos los muchachos!”.

El regreso

Concluyendo, los hermanos Buffoni recuerdan que: “A su regreso estaban desconocidos, quemados y por la alimentación basada en comidas enlatadas, tenían sus bocas hinchadas y ampolladas. El bote llegó de regreso a Villa María gracias a la atención de un amigo de la familia, propietario de una empresa de transportes.

Gino Buffoni falleció a los 80 años en 1996

Estela Pujol, hija de Rafael, desde Carlos Paz, nos envió la fotografía, atención que agradecemos.

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