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[VIDEO] Desregulación de medicamentos: “Es una alerta sanitaria, un destrato para los farmacéuticos y falta de empatía para los pacientes”
Una propuesta del gobierno nacional busca desregular la venta de medicamentos. La iniciativa comprende la ampliación del listado de fármacos de venta libre, la flexibilización de canales de comercialización y la modificación de la Ley de Farmacias N° 17.565. Especialistas del sector advierten por los riesgos sanitarios que implicaría. La titular de la Asociación Farmacéutica de la Provincia de Córdoba, Camila Soberbio, se mostró preocupada y cuestionó el proyecto.
Escribe: Germán Giacchero
“Lo llamo como alerta sanitaria. Siempre la salud estuvo en riesgo. Esta no es la primera vez”.
Camila Soberbio preside en Villa María la Asociación Farmacéutica de la Provincia de Córdoba y considera como un nuevo “destrato” el proyecto del gobierno de Javier Milei de desregular la comercialización de medicamentos y ampliar el universo de la venta libre.
“Venimos bastante golpeados los farmacéuticos desde la pandemia. En su momento fueron los médicos los héroes. No se habló del farmacéutico que no cerró sus puertas, que estuvo todo el tiempo en la farmacia”, advierte.
“Tuvimos un segundo destrato que fue con la deuda de PAMI, deuda millonaria, que se pagó hace muy poquito, como quisieron, de la forma en que quisieron. Y nosotros nunca cerramos la puerta de la farmacia frente a los afiliados de PAMI. Aparte de la atención, hubo contención hacia ellos cuando los médicos hicieron paro, cuando no se llegó a algún acuerdo”, remarca la profesional.
“Hoy tenemos un tercer destrato, que es la reforma que pretenden hacer de una ley que dice que el medicamento debe venderse en la oficina de farmacia. El farmacéutico está preparado, ha estudiado y se capacita constantemente para hacer esta venta. Nosotros lo tomamos al cliente, no como un cliente neto, sino como un paciente”, argumenta.
Preocupación y malestar
La posibilidad que se pase a vender de manera legal medicamentos de distintas clases en kioscos, almacenes, estaciones de servicios y otros comercios crea inquietud entre los especialistas en farmacias.
“Esto nos tiene muy preocupados a todos y más a los que tenemos vocación, más a las farmacias de barrio, que tenemos mucha contención con el cliente, con el paciente y que lo conocemos y lo seguimos”, sostiene Soberbio.

“Entiendo que alguna gente dice ‘es lo mismo ir a un kiosco que ir a una farmacia’. Eso lleva a pensar a que siempre compran en una cadena de farmacia y quizás ahí la contención es menor. Pero yo voy a defender desde la Asociación Farmacéutica la vocación del farmacéutico, el tiempo empleado por el farmacéutico y la calidad de atención que brinda la farmacia para que esto no suceda”, aclara.
“El paciente entra a la farmacia y lo que hacemos es verificar su receta, le explicamos cómo se toma, cómo almacenarlo. Hasta un acompañamiento psicológico se hace, porque muchas veces los pacientes están solos. Y si no ha ido el médico, se lo asesora”, destaca.
“Si vos entrás a un kiosco, a un supermercado, a una estación de servicio como ellos quieren hacer, ves que la cantidad de gente es excesiva y la calidad de atención es escasa. No se puede por la calidad de tiempo y por las cosas que venden. Pasás de vender un chicle a vender un medicamento. Entonces, realmente nos preocupa”, insiste.
Otro foco negativo en la iniciativa oficial es el riesgo vinculado a la promoción del autoconsumo de pastillas y remedios varios.
“Esto de la automedicación es muy preocupante. ¿Por qué? Porque estás tapando y ocultando síntomas. Es muy preocupante que no dejemos estos síntomas cursar, que nos automediquemos y que encima no tengamos esa actividad que tiene el farmacéutico de acompañar al paciente durante la compra, toma y sucesiva suspensión del medicamento”, apunta.
En este contexto, la responsable de la Asociación Farmacéutica solicitó una normativa provincial que permita la no adhesión a la potencial ley nacional. “Necesitamos que la ley vigente siga siendo la ley en curso, que dice que el medicamento debe dispensarse en la oficina de farmacia por un farmacéutico”.
La salud en crisis
Soberbio considera que la propuesta que busca liberar la comercialización de medicamentos carece de un sostén legal sólido.
“Me parece que está flojo de fundamentos. Me parece que no llama a convocar a médicos, a farmacéuticos, a gente de la salud. No hay gobierno, y no me sumo a este gobierno en especial, no hay gobierno que haya tenido prioridad en la salud”.
“Nunca tuvimos diálogo. Pasó en todos los aspectos, en la deuda de PAMI, en la pandemia. Y siempre se decide y se nos avisa la decisión. Entonces, nunca mantenemos un diálogo. Me parece que no se tiene fundamentos y menos se tiene empatía frente al farmacéutico, a un profesional de la salud, y al paciente”, insiste.

“O sea, la salud siempre quedó desprotegida. Y cada vez que se va a hacer una reforma o que hay una novedad de salud en la que todos estamos ansiando que esto sea para mejorar, crea estos conflictos y esta angustia a nivel de los profesionales de la salud”, manifiesta.
PAMI y las obras sociales
Una cuestión delicada cotidiana son los cortocircuitos de las obras sociales con afiliados, prestadores y farmacias.
Mención especial es la situación de PAMI, la mayor obra social del país, con más de 5 millones de afiliados y una deuda que mantuvo en vilo a varios resortes del sistema de salud durante el último tiempo.
“Una vez más, estamos desprotegiendo al paciente. Como se lo desprotegió en su momento en PAMI, los médicos al hacer paro, no se atendía a los afiliados. Hoy, un paciente va y saca un turno con un especialista y es para dentro de tres meses”, ejemplifica.
“Todavía eso no se solucionó. Los médicos no atienden a gusto, no les pagan lo que les tienen que pagar. Los turnos entre médico y médico tienen una diferencia de dos a tres meses”, acota.

Pero, Soberbio manifiesta que el estado de la obra social de jubilados y pensionados se replica en otras.
“Los aumentos de las obras sociales llegan todo el tiempo. Son de un 15% a un 30% todos los meses. Todas las obras sociales pasan por lo mismo. Acá, en la Asociación, te puedo contar que cada dos, tres o seis meses, se hace el corte de una obra social por falta de pago, por incumplimiento”, explica.
En este sentido, califica como un estado de crisis permanente el sistema de salud. “Cuando digo que la salud está desprotegida, no estoy hablando exclusivamente del farmacéutico. Estoy hablando del médico, estoy hablando de las obras sociales. Están desprotegiendo cada vez más en más aspectos al paciente”.
Uso del barbijo
Para Soberbio, existe un escenario complejo en materia de enfermedades que debería redundar en el retorno al uso del barbijo.
“En estos momentos estamos teniendo un montón de enfermedades con las cuales deberíamos volver al barbijo. La Nación debería informar que la gente tendría que volver al barbijo”, enfatiza.
“Estamos escuchando que hay gripe A, gripe B, hay casos de sarampión que han llegado por la falta de vacunación. Eso también tiene que verlo el gobierno. ¿Qué pasó con el carnet de vacunación? Creo que la salud está desprotegida y cada vez se ve más”, finalizó.