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Zonas frías y gas más barato: ¿Un beneficio para regiones más ricas que financian los más pobres?
Villa María, Villa Nueva y una amplia región del sur cordobés pagarán el servicio de gas natural más barato, tras la aprobación en el Congreso de la ley de “Ampliación del Régimen de Zonas Frías”.
En el Departamento Gral. San Martín, resultarán beneficiados 44.953 usuarios, la mayoría de ellos con residencia en territorio villamariense. También lo harán 30.082 vecinos del Departamento Tercero Arriba (Oliva), 22.024 de Unión (Bell Ville), 24.513 de Río Segundo, 25.949 de Marcos Juárez y 13.902 de Juárez Celman, entre otras áreas de la provincia.
La nueva legislación beneficiará así a casi 654 mil cordobeses, de un total que supera los 2,8 millones de nuevos usuarios que accederán a descuentos en sus facturas de gas de entre el 30% y 50%, de acuerdo con la situación socio-económica del cliente.
De esta manera, zonas de Córdoba, San Luis y del sur de Santa Fe, departamentos o partidos de las provincias de Buenos Aires, Mendoza, San Juan, Salta y San Luis, se sumaron al régimen que ya otorgaba reducciones tarifarias a 778 mil usuarios patagónicos que residen en Malargüe (Mendoza), la Puna cordillerana y en las provincias de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa.
Pero, los grandes favorecidos con el nuevo sistema son casi 1,5 millón de personas que viven en Buenos Aires. Se trata de 52 ciudades del sur de esa provincia y la zona atlántica, entre ellas Mar del Plata, Pinamar y Bahía Blanca.
Villa María, Río Cuarto y otras regiones de Córdoba fueron anexadas posteriormente al proyecto original. Detrás de la inclusión en la ley hay extensas gestiones en las que participaron defensores del Pueblo, como Alicia Peresutti. “Hace cuatro años nos sumamos a Río Cuarto porque ellos tenían más posibilidades que nosotros, porque tienen un clima más frío que el nuestro”, sostuvo hace poco la Auditora General de la ciudad.
Los fondos para compensar a las distribuidoras por esta bonificación millonaria surgen del Fondo Fiduciario de Consumos Residenciales de Gas, que fue prorrogado por 10 años más por la ley de zonas frías.

Beneficioso, pero…
Sin dudas se trata de una ampliación de ayudas para muchos argentinos que durante la temporada invernal sienten el impacto tarifario en las boletas de consumo de gas. Con el plus, que en ese combo aparecen beneficios para Villa María y una amplia región cordobesa.
Pero, asoma la polémica y las dudas respecto del verdadero efecto de esta iniciativa en dos cuestiones. Por un lado, el modo como se financia esta bonificación y los desajustes que podría implicar en el sistema.
El Fondo Fiduciario se sustenta con el pago de un recargo por cada metro cúbico de gas que consumen los usuarios residenciales, los comercios e industrias de todo el país.
“En lo que se refiere al financiamiento, se subirá el recargo sobre el precio del gas en el punto de ingreso al sistema de transporte (PIST), que impacta tanto en el cargo variable como en el cargo fijo del cuadro tarifario, es decir que el subsidio proviene del aumento tarifario en otro lugar del país”, sostuvo la consultora Idesa en el informe titulado “Nueva ley de zonas frías: el financiamiento por los vulnerables”.
Por otro lado, aparecen las dudas sobre la equidad de la iniciativa. Es que el beneficio se da de manera generalizada en comunidades y regiones donde conviven personas con diferentes niveles de ingresos económicos.
De esta manera se prioriza la discrecionalidad en el descuento y no una ayuda direccionada a quienes más lo necesitan.
Un punto a favor es que el descuento mayor (50%) se aplicará a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación por Embarazo, de pensiones no contributivas y jubilados -hasta 4 salarios mínimos- y del monotributo social. También a usuarios que perciben seguro de desempleo y empleados de casas particulares, entre otros.
En tanto, para el resto de los usuarios residenciales, implica una reducción del 30% en el costo final.

Generalizado, no puntual
Sin embargo, el problema es su generalidad y la ausencia de limitación a los hogares más afectados por la pobreza, el desempleo y la crisis socioeconómica. El descuento figurará tanto en la factura de un millonario como en la boleta de cualquier empleado al que le cuesta llegar a fin de mes.
En tiempos de tratamiento del proyecto, los especialistas energéticos y exfuncionarios macristas, Nicolás Gadano y Santiago Afonso, elaboraron un trabajo que indicaba que: “El beneficio que se pretende aprobar no está destinado ni a las regiones, ni a las personas más pobres del país y tiene, como todos los subsidios energéticos vigentes en el país, graves problemas de focalización, en un contexto de extremas dificultades fiscales y fuerte aumento de la pobreza”.
Más allá de la responsabilidad del gobierno del que formaban parte ambos en la generación de más pobres, el informe de Idesa ya mencionado apuntó que “aquellas regiones que presentan mayores niveles de pobreza se encuentran excluidas de este beneficio y quienes posean gas natural en esta zona serán los financiadores del beneficio para las regiones que exhiben niveles de pobreza moderados o bajos”.
Esto “deja en evidencia una inequitativa redistribución de los ingresos (…) La política tarifaria no debe subsidiar de manera discrecional a regiones o familias. El subsidio para las familias de menores ingresos debe ser focalizado”, remarcó el trabajo de la consultora.
Mientras algunos compatriotas podrán disfrutar bien calefaccionados de este “hot sale” en las facturas del gas, otros, quizás con menores recursos y viviendo sin beneficios en zonas frías cercanas a las declaradas de forma oficial, estarán financiando esta ayuda discrecional con su aporte al Fondo Fiduciario.
En este contexto, cuesta comprender cómo Pinamar u otras ciudades turísticas de la costa argentina gocen de este favor, mientras grandes extensiones del centro y norte de nuestro país deban seguir esperando una oportunidad que quizás nunca llegue.