Carlos Mario Anselmo: «La perseverancia y espíritu persa que los europeos, israelíes y americanos del norte no alcanzan a entender»

El arquitecto villamariense Carlos Mario Anselmo, radicado hace más de 40 años en Sudáfrica, repasa en su condición de trotamundos sus vivencias en un kibbutz de Israel en los años 80. El reconocido fotógrafo relatas en una serie de notas su experiencia en el conflictivo Medio Oriente, que hoy mantiene en vilo al planeta con nuevos enfrentamientos que podrían cambiar el futuro de la humanidad. Aquí presentamos la segunda parte de su testimonio.

Escribe: Carlos Mario Anselmo (Especial para EL REGIONAL)

Parte Dos

La perseverancia y espíritu persa que los europeos, israelíes y americanos del norte no alcanzan a entender. Un choque de civilizaciones.

En la primera parte me explayé comparando la situación actual de este trágico enfrentamiento entre dos culturas muy diferentes, la judía y la musulmana chiita, con mis experiencias personales habiendo vivido 18 meses en un kibbutz al norte de Israel.

Esto me da pie, al estilo argentino de partido de truco, para enfocarme en el tema con un poquito (mínimo requerido) de conocimiento sobre la psicosis hebrea.

Observé analíticamente y dentro de mis limitaciones, en varias ocasiones, sin estereotipos y concluí sin ser sociólogo y con el modesto apoyo de los conocimientos también modestos de los 80 países que recorrí, que su perseverancia y orgullo son el resultado de lo siguiente:

-Su religión, a veces, extremadamente fanática.

-Aislamiento físico de países llamados occidentales, estando rodeados de musulmanes, tratando de desestimar e ignorar su pasado de hace 20 o más siglos donde ellos, como semitas, fueron recogidos por Babilonia [actual parte de Persia-Irán] y otros imperios de esos tiempos milenarios, luego de ser expulsados de Jerusalén y tierras aledañas por los romanos en el siglo uno.

-Su inferioridad numérica, pero no tecnológica, la obsesión de algunos de que, de las numerosas naciones que creó Dios, según el antiguo testamento, solo ellos el 0,002 por ciento de los Sapiens del siglo XXI, merecen heredar y reinar esta tierra como los preferidos.

Agreguemos que muchos de sus rabies -religiosos- están convencidos de que el Mesías judío sólo llegará cuando sus fieles se arrepientan de sus pecados, lo cual implica primero ser odiados por el resto de la humanidad.

En toda esta línea de pensamiento tenemos un combo de justificaciones basadas en una milenaria promesa divina de la historia antigua que solo se basa en fe y que como resultado los ha llevado a autoconvencerse y fortalecer con el correr de los últimos 80 años un espíritu de nación, nacionalismo, patriotismo con rasgos racistas asegurándose colectivamente que muchos los odian por lo cual deben estar unidos.

Este espíritu de supervivencia se puede admirar, pero no cuando su resultado es el genocidio.

Esto lo comprobé no solo habitando en tierra santa sino también mochileando con algunos israelíes en el planeta o conduciendo negocios con judíos de la diáspora en Sudáfrica.

También compartí muchos momentos felices con amigos, sobre todo sefardíes, lo cual llegó a su fin por la simple razón que a pesar de ser yo un goy aceptado en su comunidad, al final predomina, entendiblemente, su estructura de unidad social cohesiva y sus intereses sectarios.

Se atrincheran, se protegen, a veces enceguecidos por ese destino bíblico. Esto lo entiendo. Fueron castigados, golpeados, asesinados indiscriminadamente por años. Quizás se está cumpliendo hoy la profecía. 

Esto lo entiendo también pero ya no soy cómplice, y definitivamente han perdido mi respeto. Además, han quedado muy pocos kibbutz que conservan la verdadera y original ideología comunitaria, pacífica sin destruir a otros, la que me llevó a visitarlos en primera instancia, allá por 1980.

Estoy abriendo una caja de Pandora que espero revuelva políticamente el panorama y alguno dé la mano siguiente con cartas de abajo.

Todo este estado de fatalismo, destino incambiable y triunfo final está facilitado por el apoyo de EE UU y Europa, sin el cual, sobre todo desde el punto de vista militar, no podrían haber sobrevivido 8 décadas usurpando tierras de otros.

Optaron por la ocupación violenta en lugar de la convivencia con beneficio de todos. Optaron por no reconocer adecuadamente las dificultades que se les presentaban tanto religiosas como culturales ancestrales. No eligieron superarlas sin conflictos.

Estaban intoxicados por los horrores del holocausto nazi y se desquitaron, en cierta incomprensible manera, con los más débiles, los que habitan países a miles de km de Alemania. 

Reconozcamos que también usaron métodos terroristas para lograr su objetivo llegando inclusive a asesinar más de 100 británicos en el hotel King David de Jerusalén con una bomba en 1947.

Los mismos británicos que pocos meses después defendieron la independencia de Israel con el apoyo de la UN dando paso a otro holocausto ahora el que sufrirían los palestinos.   

Los israelitas creen que representan la avanzada de la civilización llamada occidental dentro del corazón del mundo islámico. Son una garantía que las riquezas de medio oriente están aseguradas para el occidente, el petróleo a través de su presencia.

Pero no son peones controlados, son reyes, o así lo creen, que también manejan entre ellos centros neurálgicos de poder mundial como el congreso en Washington, las finanzas en Londres o los diamantes [sangrientos] y el oro en África. Poder militar propio ya tienen, o tenían hasta estos últimos días.

Solicito con respeto al lector que no debe confundir mis pensamientos como antisemitas, no hay que caer en la trampa de que “todo lo que hace Israel está bien y el que no lo apoya o lo critica es un antisemita”. Esa es una mentira enorme.

El lector no debe confundir mis pensamientos como antisemitas, no hay que caer en la trampa de que “todo lo que hace Israel está bien y el que no lo apoya o lo critica es un antisemita”. Esa es una mentira enorme.

Personalmente respeto el semitismo, palabra que no solo identifica los orígenes de los israelitas, sino también a otras etnias y culturas, lenguas y tradiciones de la región del Levante en oriente medio. Ellas incluyen a el Líbano, parte de Irak, Jordania y otras.

Los israelíes reclaman el derecho de regresar a su tierra ancestral pero no reconocen a sus primos del Levante como vecinos con quienes convivir en paz. Recomiendo interiorizarse en el tema y tener la mente más abierta a la historia. Para ello tengan en cuenta por ejemplo el simbolismo de la bandera de Israel, país creado artificialmente en 1948.

En el fondo blanco pur de su bandera hay arriba una línea azul, abajo otra similar y en el medio la estrella de David, su primer rey. Según los eruditos, la línea azul de arriba es el Río Tigris en la Mesopotamia la cuna de la civilización de oriente medio y la línea azul de abajo es el Mediterráneo donde en sus costas y tierras aledañas se desarrollaron civilizaciones e imperios. 

Ese mapa sería el objetivo expansionista final para el Estado de Israel. Una idea imperialista que entre otros impulsa el ministro Netanyahu y otras figuras políticas desde hace varias décadas.

No todos coinciden con esta idea, hay sectores ortodoxos religiosos que la oponen fehacientemente prefiriendo la convivencia pacífica con los pueblos árabes -musulmanes- Sunitas o Chiitas tal como fue en el pasado milenario, el comienzo de los tiempos cuando se empezaba a configurar esta parte de la humanidad, el Levante y sus alrededores.  

Recomiendo al lector interiorizarse, si le interesa, más profundamente dentro de los estudios genéticos realizados hace décadas y en el presente respecto a las dos corrientes de población judía que habitan hoy Israel.

Una siendo los askenazis que provienen mayoritariamente de Europa Central y Rusia y no son en su mayoría semitas. Son, al parecer de los expertos en genética, convertidos al judaísmo en el siglo X siendo propulsores del Sionismo de origen europeo.

La otra corriente migratoria son los sefardíes, sí en su mayoría con genes semitas, expulsados del templo, exiliados por siglos, incluyendo en la península Ibérica en donde fueron perseguidos y finalmente echados en el siglo XV a pesar de todas las contribuciones culturales y tecnológicas que realizaron dentro de reinos cristianos.

Mi madre, cuando me visitaba en el kibbutz, se sentía a gusto junto a sus compañeras judías sefardíes en la costurería donde hacía su aporte a la vida comunitaria porque se podían comunicar en español.

Ambas ramas del judaísmo desean volver a su tierra de origen, a mi entender una con credenciales auténticas, con convicciones menos belicosas, y otra con intenciones expansionistas.

Estimo que hace varias décadas los Sionistas askenazis -Kazaros están prevaleciendo. Quizás solo por unas semanas más. Quizás prevalezca el raciocinio, ese que, a la humanidad en ocasiones, muy seguido le esquiva.

Este consorcio de ideas políticas, religiosa y filosóficas está hoy más que nunca enfrentado belicosamente con Irán.

Ha removido el avispero y en las últimas horas viéndose sobrepasado militarmente, por ahora, pide socorro y apoyo de sus socios occidentales.

Si la consigue les recomiendo abastecerse de provisiones y empezar a planear un extenso viaje rumbo a la lejanía, quizás las nubes tóxicas o el largo

invierno pos era atómica no los alcance.

De todas maneras, seamos optimistas, roguemos, o luchemos, para que los grandes protagonistas de este drama de destrucción se reúnan pronto y se pongan de acuerdo para que ese día apocalíptico no llegue.

Me parece que los súper ricos no tienen sus cohetes listos para empezar de nuevo otra vida en algún punto del universo. Sapiens Sapiens puede que se vuelva a adaptar a nuevas condiciones en el globo terráqueo. Ya lo hizo milenios atrás también en condiciones adversas.    

No estuve nunca en Irán, me quedó en la lista, pero habiendo vivido en el terruño de sus ahora enemigos y teniendo pasaportes con la estampa de la estrella de David, no me es recomendable. Quedará esta visita pendiente para la otra vida.  

Lo que si me une a este país persa es que se han incorporado a los BRICS-Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, este último mi país de adopción hace 40 años. Sud África, un espacio territorial donde hasta ahora negros explotados y blancos privilegiados no se han enfrentado con tanta violencia como lo que vemos en el Medio Oriente. 

Esto gracias a que vivimos en “democracia”, un concepto occidental que no es fácil de imponer en el sur global.

Irán, en estos momentos críticos de su historia está demostrando que cuando las adversidades los golpean aparecen los objetivos de sostener la soberanía y conservar la dignidad.

Eso los une. Esto no lo entienden los europeos, los americanos y menos aún los israelitas. Por eso están hoy 17 de junio de 2025 pagando las consecuencias de llevar adelante una agresión tan drástica, bajo excusas tan estúpidas.

No se esperaban recibir una respuesta tan brutal. Los israelitas ya no son invencibles, no pueden controlar con amenazas, armas sofisticadas, corrupción a otros vecinos de la región.

Irán parece tener un espíritu tan fuerte como el de los agresores. Irán, a pesar de sanciones, ha mantenido su cultura e independencia, la metodología es cuestionada por varios opinólogos, sobre todo de occidente colonialista.

A pesar de todas las adversidades logran construir sin rogar, sin pedir limosna ni arrodillarse. Tienen el apoyo, por ahora tácito, de algunos miembros de Brics.

Parece que Israel se ha encontrado de golpe con un adversario tan resiliente como ellos. Uno que opta por correr el riesgo de desaparecer del mapa antes que ser sojuzgado a merced de otros extraños.

Un oponente que no esperaban ni habían calculado qué hacer si reaccionaba. Esta situación desafía la narrativa del noroeste, es un símbolo de los cambios actuales, sobre todo los económicos impulsados por los Brics y sus socios que ya abarcan el 50 por ciento de la población mundial y casi el 50 por ciento del PBI.

Casos similares han existido en la historia reciente, menciono solo algunos, como lo ocurrido durante las dos guerras mundiales, Vietnam, Afganistán, Irak, Cuba, países africanos, China, etc,, etc,  Creo que Irán está siendo uno de los más fuertes en resistir  al menos desde hace unos años.  

El gran problema, que esta resistencia no pacífica está provocando, es que otros países de la región están hartos de soportar la difícil situación de sojuzgamiento que impone occidente. 

Esto puede provocar una simpatía de parte sobre todo de la población menos privilegiada musulmana, hacia la resistencia Iraní.

Un hecho peligroso para el occidente. También reyes y jeques de gran poder pueden cuestionarse si no es su reinado la próxima víctima de agresión militar que viene del oeste atravesando el Atlántico o el Mediterráneo como ya lo sufrieron en tiempos no tan lejanos.

Supongo no querrán perder su dignidad nuevamente, tampoco las riquezas acumuladas.  

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