[Argentinadas] Volver al ruedo, tras dos semanas de “pánico”

Escribe: Raquel Baratelli

Acá andamos, chicos, otra vez corriendo con los horarios de los peques, entre mochilas, guardapolvos y útiles escolares. Otra vez a lidiar con las tareas, contra la fiaca matutina que amenaza con la reincorporación por medias faltas … pero que no cunda el pánico, Chicos, ya queda menos para que terminen las clases.

¡La última mitad del año ha llegado!, pero hay que seguir hasta el final, luchando para que los hijos logren pasar de grado/año.

A ver, si de algo sirven las vacaciones de invierno, además de funcionar como un cargador de pilas para los chicos y una descarga para los docentes, es para darse cuenta de la importancia de la escuela para la salud de la convivencia familiar.

Durante el receso invernal, los progenitores suelen entrar en pánico, ya sea por sentirse obligados a entretener a sus hijos a fuerza de llevarlos al cine, al parque de diversiones, al teatro y a cuánto show se ofrezca en la grilla infantil, y el bolsillo no alcanza y tiempo no hay; o por las maniobras que deben hacer para ir a trabajar sin muchas alternativas para dejar a los hijos, o por el peligro que implica para la paciencia tenerlos aburridos en casa.

Dos semanas, que se hacen eternas para los padres y que llegan demasiado pronto en la vorágine de esta vida que se lleva puestos los días…

Dos semanas, que se hacen eternas para los padres y que llegan demasiado pronto en la vorágine de esta vida que se lleva puestos los días, sin dar tiempo para organizarse; catorce interminables jornadas para congeniar ocio con obligaciones y compartir armónicamente la cotidianeidad en familia.

Dos escasas semanas para los docentes, quienes disfrutaron de la armonía familiar, de la fiaca matutina a la que pudieron entregarse; catorce días de descanso merecido, necesarios para encarar con ánimo la última mitad de otro año lectivo, lidiando con el comportamiento, la fiaca y las tareas inconclusas de sus alumnos; luchando con los contenidos a los que no se llega, las exigencias de directores y de padres, soportando agravios, un sueldo escaso…

Intentando con dedicación vocacional que los chicos desarrollen sus capacidades y que adquieran herramientas y saberes que les permitan crecer y desenvolverse en la vorágine de esta vida moderna.

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